- Un camión de la Coca-Cola le pasó sobre su cabecita, cuando con su hermanito se subió a la parte trasera del vehículo mientras retrocedía
Luis Alemán [email protected]
Un niño de cuatro años resultó muerto, mientras su hermanito de ocho, sufrió lesiones graves que lo mantienen entre la vida y la muerte, al pasarle las llantas de un camión de la Coca-Cola, cuando el conductor retrocedió sin tomar las precauciones.
El accidente se registró a las 1:00 p.m. de ayer, frente a la Escuela Autónoma República de Canadá en el Barrio “Jonathan González”, cuando los hermanitos se dirigían a la Escuela Ambientalista a buscar a su mamá Amelia Cano, que labora como profesora en ese centro de estudios.
Se trata de los niños Michael López Cano, de cuatro años, y Anner López Cano, de ocho. Michael perdió la vida de inmediato cuando su cabecita fue virtualmente aplastada al pasarle una de las llantas del pesado vehículo.
Mientras Anner López Cano sufrió graves lesiones en sus piernas que también fueron aplastadas por las llantas del camión placas 087-466, conducido por Alejandro Medina Calero.
LOS HECHOS
Los niños vivían de Enel Central 400 metros al lago y 200 metros abajo. Tomados de la mano, ambos salieron con dirección a la Escuela Ambientalista a encontrarse con su mamá. Frente a la Escuela República de Canadá se encontraba un camión de la Coca-Cola, cuyo conductor y dos auxiliares más estaban ofreciendo el producto en una pulpería cercana.
Varios niños, entre ellos los dos hermanitos, se subieron imprudentemente detrás del camión, cuando el conductor del vehículo, Alejandro Medina, lo arrancaba en retroceso.
En uno de los movimientos del pesado camión los niños se cayeron, por lo que las llantas del automotor pasaron sobre sus menuditos cuerpos.
“NO PUDE HACER NADA”
Yo estaba regresando de cobrar de una pulpería, miro que no hay nadie y me echo para atrás”, narró Alejandro Medina Calero, conductor del camión, quien afirmó que sólo escucho gritos de la gente que le pedía que se detuviera.
Alejandro narró que cuando se subió al camión él revisó atrás, sin explicar cómo pudo hacerlo si estaba dentro de la cabina del camión repartidor de Coca-Cola.
ESCENA DOLOROSA
La escena del lugar era muy trágica, el cuerpo de Michael estaba tirado sobre la calle cubierto por una sabana. Su madre, la profesora Amelia Cano, lloraba desconsoladamente a unos metros de distancia, mientras un grupo de curiosos se empujaban para poder ver el cuerpecito del niño.
El momento más doloroso ocurrió cuando Armando López, padre de los niños, llegó al lugar, desesperado, gritando el nombre de su niño. Unos familiares intentaron detenerlo para evitar que llegara hasta donde estaba el cadáver, pero su desesperación fue tal que rompió el cerco de curiosos tirándose sobre el cuerpecito de Michael a quien abrazaba contra su pecho a la vez que reclamaba a Dios el porqué de semejante tragedia.