- A sus 44 años la controversial cantante y actriz aún sigue dando de qué hablar y ahora con ‘Swept Away’ su más reciente
filme donde es dirigida por su esposo Guy Ritchie con quien ya cumplió dos años de matrimonio.
A continuación todos los detalles:
Fabián W. WaintalAtlantic Syndication.com/
Mucho más madura, en sus respuestas y físicamente, demuestra que los años no pasan en vano para Madonna. Con 44 años cumplidos el 16 de agosto, dejó atrás la fama de rebelde para asentarse como madre de dos hijos y un fiel matrimonio con el director Guy Ritchie que ya festejó un segundo aniversario, el 22 de diciembre. Es la misma madurez, que influyó para olvidar el miedo a una separación, trabajando al lado de su esposo, en la película ‘Swept Away’, con una historia que bien refleja la combinación de mal carácter y romanticismo que también sabe compartir en la vida real.
¿Cómo surgió la idea de trabajar con su esposo, en una misma película?
Con Guy ya habíamos hecho un comercial de BMW, juntos y tenía sentido que volviéramos a trabajar, tal vez haciendo cine, aunque no teníamos nada planeado… Hasta que un día, un actor amigo nos dijo “Ustedes tienen que hacer el remake de ‘Swept Away’”. Y me acordé de haber visto esa película muchísimo tiempo antes; siempre me había gustado. Pero Guy no, así que le pareció curioso. Entonces, la volvimos a ver y a Guy le gustó de verdad, cosa que me sorprendió.
¿Fue duro aceptar órdenes de su marido, como director en la película?
Tuvimos nuestros desafíos. Supongo que todos esperaban que nos peleáramos o que fuera difícil trabajar juntos. Pero yo traté de acomodarme lo más que pude, mucho más de lo que estoy acostumbrada. Y quería hacer la película con todas las condiciones desafiantes y en poco tiempo. Así que no había tiempo para exigir demasiado. Todos tuvimos que colaborar. Y el equipo que trabajó con nosotros ya había trabajado antes con Guy, así que fue como una gran familia.
¿Algún desacuerdo o discusión, trabajando en familia?
Por supuesto que a veces no estaba de acuerdo con Guy y tuvimos nuestras diferencias, pero aprendí a mantener la boca cerrada, eligiendo muy bien mi batalla y viendo en perspectiva, no hubo tantas. La única vez que nos llevamos mal fue cuando él roncaba, pero no tenía nada que ver con su trabajo de director. Tendrías que verlo cambiando pañales y a veces hasta arregla la cama.
¿A pesar de ser el director, Guy Ritchie le pedía su opinión en ciertos temas?
Claro. Por ejemplo, Guy me preguntaba todo el tiempo qué me parecía el guión, a medida que lo iba escribiendo. Y también con el vestuario o algunas otras cosas de la filmación. Él es muy abierto para las opiniones de cualquiera.
¿Mantenían el trabajo solamente en el estudio de filmación o cuando volvían a casa, seguían comentando el tema de la película, en el dormitorio?
Al revés. Desde la primer semana de filmación, nos pusimos de acuerdo en dejar lo familiar en casa y no traer los temas al estudio. Igual, con el trabajo, no queríamos llevarlo a casa. Para ser su esposa y la mamá cuando estábamos en casa y la actriz, cuando estábamos trabajando.
¿Y los chicos?
Ellos estaban todo el tiempo con nosotros, por supuesto, tanto en casa como en el estudio de filmación. En ese sentido fue una ventaja trabajar en familia.
Sin música ambiental, pero con la misma magia del cine, Madonna conoció a Guy Ritchie, en un almuerzo que había organizado el cantante Sting. Pero tardaron dos años en formalizar la pareja. “Fue una relación a distancia, al principio, con muchos viajes en Concorde, entre Nueva York y Londres”. Muy pocos hubieran apostado un largo futuro a la relación, conociendo el primer casamiento de Madonna con Sean Penn, además de un público noviazgo con Warren Beatty y una corta relación con Carlos León, el padre de su hija Lourdes.
Y aunque ella insista en que “ya no me interesa lo que publican. No leo diarios. No leo revistas. Ni veo televisión”, sin importarle lo que dicen de ella, Madonna mantiene el matrimonio a paso firme, arriesgándose al máximo cuando decidió trabajar al lado de su marido.
“Para decirte la verdad, Guy se quedó dormido los primeros veinte minutos, cuando vimos la película original, porque no le gusta leer subtítulos. No te olvides que la película era italiana. Pero después se empezó a interesar. Para el final, estaba tan interesado que quería hacerla con Julia Roberts (riéndose). Pero esa es otra historia”
¿Y a usted qué le gustó de la vieja película?
Yo no me acuerdo los personajes secundarios de la película original, sólo recuerdo la rubia italiana que era malísima. Y me gusta la tensión de la relación y cómo termina todo, lo dominante que es el personaje como persona al principio y cómo cambia la situación completamente, después, cuando naufraga. Me parece que es un estudio interesante de cómo nos comportamos los seres humanos en distintas circunstancias.
¿Se refiere a la batalla de los sexos?
No tanto, no lo pensé en el término sexual, como batalla. Lo veo más por el lado de la mujer que tiene dinero y poder, que usa para abusar y tratar mal a la gente. Y por cada acción, siempre hay una reacción y eventualmente, el tablero se le da vuelta y cuando naufraga, termina necesitando de la otra persona a la que tanto le había faltado el respeto. Eso me gustó, que tuviera una lección para aprender en la vida real.
Creo que demuestra más el comportamiento humano, más allá de la relación entre el hombre y la mujer. Todos tenemos que aprender nuestras propias lecciones en la vida. A veces, hay que rendirse.
Hablando de rendirse… ¿Tuvo que seguir alguna dieta en especial para mostrarse en bikini sin pudores, a los 44 años?
Bueno… filmé la película diez días después de terminar una gira, así que estaba en buen estado físico, por correr durante dos horas en mis espectáculos, en los cuatro meses anteriores. Las escenas del barco no fueron tan difíciles, pero en la isla…
¿Fue más complicado?
Físicamente fue difícil. Estábamos filmando en noviembre y aunque era el Mediterráneo, hacía bastante frío, había viento y la arena molestaba. Y el mar… la sal del agua secaba todo y el agua estaba congelada, pero igual tenía que meterme pretendiendo que estaba refrescante… También había bastantes escenas de persecuciones, bajando y subiendo las montañas. Eso fue duro.
¿Tuvo alguna opinión personal con respecto a la moda que usan en la película?
Tuve algunas ideas, sí, pero en general usamos el estilo de la mujer de sociedad, de Nueva York, que está siempre a la última moda, con los más modernos zapatos, carteras y accesorios. Ese tipo de personaje. Como la gente que se toma la moda muy en serio.
¿Qué tan en serio se tomó el trabajo? ¿Cuánto hay de personal entre la Madonna que vemos en cine y la verdadera?
Supongo que tiene que ver en cierta forma conmigo… Al principio la vemos como una persona que no es feliz, que probablemente hizo lo que la mayoría de la gente hace en la vida o valoró lo que valora la mayoría, que es tener demasiado dinero, casarse con un millonario, vestirse a la moda, ser bella y esas cosas. Verse bien, mantenerse delgada, ejercitar mucho. Y todo ese tipo de cosas superficiales. Pero no tiene felicidad interna. En la segunda parte de la película, pierde todas esas cosas y crece más internamente, se vuelve un ser humano. Y yo me identifico más con la mujer que naufraga en la isla, que aprende a cuidarse y sobrevive, que a la mujer del barco que es completamente malcriada y espera que todos estén a su alrededor. Te puedo asegurar que nada tengo que ver con ese tipo de persona.
¿Aunque la gente crea lo contrario?
He recorrido bastante… Soy exigente, también, para no ser modesta. Pero como en la película, mucha gente necesita una buena bofetada. Cuando las personas se comportan en una forma histérica, algo tiene que pasar para sacarnos de la ególatra burbuja.
¿La maternidad fue esa bofetada, para usted?
Es un desafío que me gusta. Pasé de dormir poco a no dormir nunca. Pero es tan fácil entender el amor incondicional a los hijos…
¿Quiere tener más hijos?
Me gustaría, pero no sé si va a suceder.
Muchos creen que el nombre de Madonna es sólo un apodo artístico. Sin embargo… así se llama de verdad. Sus documentos de identidad, la identifican como Madonna Louise Verónica Ciccone. Y aunque en la privacidad tiene otros apodos como Nonnie, Maddy, Mo, Madge o ‘Material Girl’, el nombre verdadero tiene historia propia: “Madonna era el nombre de mi madre, que falleció cuando yo era muy chica. Así se llamaba ella. Cuando firmé el primer contrato me llamaba Madonna Ciccone y después se fue recortando, hasta que quedó Madonna a secas”.
Además de la música y las dietas macrobióticas “pescado, granos y vegetales”, es una apasionada de la yoga y con esa práctica dice haberle encontrado un mejor sentido a la vida “sé que hay algo más que hacer dinero o ser exitosa, estar casada y tener familia”.
Controversial como siempre, aprendió a rebelarse desde que su padre volvió a casarse por segunda vez. “No aceptaba a mi madrastra. Siempre fui muy cercana a papá y no quería que nada cambiara”. Y créase o no, cuenta que no tenía demasiadas ambiciones, al principio de su carrera “era adolescente y sólo quería bailar, quería mudarme a Nueva York, para ser bailarina. Ese era mi sueño”. Pero como no ganaba lo suficiente, tuvo que encontrar una nueva fuente de ingresos “Y empecé a tomar audiciones en teatros musicales y alguien me vio bailando y cantando. Eran unos franceses que quisieron convertirme en estrella”.
Pero aquel intento, no terminó siendo el que todos esperamos. “Me llevaron a París y lo intentaron, pero yo no estaba lista. Después de seis meses volví a Nueva York. Había pasado todo muy pronto, demasiado rápido. Y yo quería ganármelo”.
Pero el éxito llegó para quedarse, a partir de la primer presentación en los premios MTV “cuando empecé a rodar por el escenario con mi ropa interior”. Y no paró de rodar, porque en la película ‘Swept Away’ aparece revolcándose en la playa donde naufraga con un marinero italiano, con un beso apasionado que tuvo que filmar con su marido Guy Ritchie, como fiel testigo, detrás de cámara.
¿Por qué no apareció cantando en la película ‘Swept Away’?
Guy prefirió el tema ‘Come on my house’ para tener una secuencia de fantasía y buscar algo donde pudiera bailar, que se viera absurdo. Y no tenía nada que ver conmigo cantándola, sino en la fantasía del otro personaje creyendo que yo cantaba. Si hubiera cantado yo, entonces todos hubieran pensado enseguida que Madonna estaba en la película y no Amber, que era el personaje de la historia. No queríamos que la gente se saliera de la trama. Y teníamos la esperanza que en la mitad de la película, el público ya no estuviera pensando en mí, en la vida real, sino en el personaje que estaba haciendo.
¿Pero plantearon la idea de cantar?
Como pensar, lo pensamos, sí. Pero hubiese sido una distracción sin sentido.
¿Alguna escena preferida?
Tengo varias. Me encanta la parte donde me tiran spaghetti en la cabeza. Me parece muy divertido. También me gusta la secuencia de la fantasía, donde bailo con Adriano Giannini.
¿Es cierto que Adriano Giannini, el galán italiano que eligieron para la película, era familiar del protagonista de la película original?
Sí, pero no teníamos idea que el padre había estado en la película original. Cuando lo supimos, incluso dudamos en contratarlo. ¡Es tan extraño! Pero después seguimos buscando y no encontramos ningún actor que fuera mejor que él. De todos los actores italianos, él fue el mejor.
¿Hubo nervios al tener que besar un extraño delante de su marido?
Moríamos de la risa. No podíamos parar de reírnos, porque yo no quiero besar otra persona y Adriano estaba en una posición difícil, teniendo a mi esposo como director. Y Guy, nos dirigía con lo justo “Okay, beso… bueno, ya, es suficiente”. Igual, yo estaba decidida a hacer lo que me pidieran.
¿Incluyendo desnudos o escenas sexuales?
Claro. Pero no se necesita tener una relación sexual o estar completamente desnuda para implicar algo en una película. Lo único que le pedí es que no se me viera nada de celulitis. Esa, era mi única preocupación.