Leonel A. Marín McEwan
La pesada deuda es uno de los problemas fundamentales de Nicaragua y su resolución depende mucho de la viabilidad del saneamiento, desarrollo y crecimiento económico. Nicaragua ha sido catalogada a nivel mundial como: “un país en extrema pobreza, altamente endeudado”. ¿Por qué se le califica de esta manera? El primer indicador es que el porcentaje de deuda pública externa representaba en 1997 más del 100 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), el 48 por ciento de los ingresos corrientes del Gobierno Central y aproximadamente el 33 por ciento del gasto público.
Actualmente la deuda externa es de 6,500 millones de dólares, representando un promedio per cápita de unos 1,500 dólares. Las cifras anteriores dan una idea bastante clara del enorme lastre que significa la deuda externa con relación a las posibilidades del país, esto se traduce lógicamente en un impacto sobre el gasto social, devaluación, inflación y crecimiento económico.
Nicaragua requiere de un crecimiento económico de por lo menos un 6 por ciento ó 7 por ciento para tratar de reducir en el tiempo sus niveles de extrema pobreza. La deuda externa impide definitivamente utilizar recursos para salud, educación, infraestructura y también condiciona la capacidad de reservas internacionales y la estabilidad del tipo de cambio.
La política cambiaria tiene obvias limitaciones como instrumento de ajuste del sector externo. A veces se cae en el error de depender excesivamente de ella como el principal mecanismo de ajuste de los desequilibrios de la balanza de pagos, así se descuida la estrecha relación que existe entre el Estado de las finanzas públicas y el de la balanza de pago al ser un factor fundamental para la determinación del nivel de gasto y ahorro. Sin embargo, aunado a la política fiscal, crediticia y salarial; la política cambiaria puede hacer una valiosísima contribución al ajuste externo en el sentido que éste resulte más rápido y menos doloroso. Los resultados de la balanza de pagos constituyen un valioso indicador referente a la viabilidad del tipo de cambio.
El córdoba con su constante deslizamiento demuestra una mini devaluación en el poder adquisitivo. No puede haber estabilidad en lo cambiario si no existe una situación de equilibrio financiero interno que permita la estabilidad de precios de la canasta básica. A medida que la deuda externa vaya disminuyendo por medios de condonaciones o formas de pagos, el deslizamiento se va a reducir cada vez más. La reducción del 12 por ciento al 6 por ciento no tiene mayor significado en los escuálidos ingresos de los asalariados.
La deuda externa que hace algunas décadas fue considerada en nuestro país como un soporte para el desarrollo económico, actualmente se ha convertido en un calvario para nuestra economía. No es posible mantener un ritmo de crecimiento económico sostenido, mientras el servicio de la deuda absorbe más del 50 por ciento del presupuesto nacional.
El autor es administrador de Empresas.