- Es una humilde mujer que es todo un personaje de la vida cotidiana de Juigalpa, Nací descalza y voy a morir descalza”, parece ser su capricho, pero mayor capricho le ha hecho a la fe y devoción al santo que celebra desde hace 58 años. A punto del lavo y planchado crió y formó a sus hijos, uno de ellos fue alcalde. Hoy la ciudadanía de Juigalpa se divierte con la diversidad de disfraces, entre ellos enano cabezón, diablos, leones, tigres, lagartos para arrebatar carcajadas o huir de miedo
Mercedes SequeiraCORRESPONSAL / [email protected]
Su avanzada edad, y, su pobreza, no han sido obstáculos para celebrar a“San Caralampio”, un tradicional baile que para doña Delia Vargas Cordero, es su mayor realización. Amor, fe y devoción al santo bailón se conjugan en una tradición que lleva ya 58 años.
Doña Delia Vargas, de 78 años, originaria de Juigalpa, es uno de los personajes históricos con que cuenta la localidad, no hay quien no la conozca por mantener viva la tradición que le heredó su abuela de crianza, Francisca Téllez Valladares (q.e.p.d.), y, también por ser una persona humilde, servicial y muy popular.
A pesar de las dificultades que ha tenido doña Delia, a causa de la misma pobreza en que vive, su férrea voluntad y fervor religioso ha perdurado para poder rendirle tributo celebrar a “San Caralampio”.
Hoy el derroche de alegría inunda la calles de la ciudad con el tradicional baile que no es más que un carnaval pintoresco, sale de la casa de habitación, situada frente al cementerio de la ciudad.
En el carnaval participan los bailantes que atraen a la población por la usanza de disfraces como el enano cabezón, la gigantona, el toro guaco, el viejo y la vieja. También lucen máscaras de aves y felinos, que además de hacer reír, horrorizan a los miedosos.
Posterior a la fiesta callejera, doña Delia recibe a los bailantes en su vivienda, donde les reparte comida y se divierten hasta el amanecer.
Sobre 58 año de esta tradición, doña Delia Vargas, cuenta que ha trabajado duro y enfrentado tantos tropiezos y fue por la fe en San Caralampio que pudo comprar su casita donde puede acoger a los bailantes y celebrar al santo.
EL SANTO ALEGRE Y MILAGROSO
“El Santo a mi me hace milagro porque yo andaba de casa en casa hasta que vino una señora diciéndome te vendo este solar, y lo pagué de 25 en 25 córdobas en aquel tiempo. También no me falta la comida. Yo solo creo en mi santo”, dijo Vargas, mientras recordó que con su abuela Francisca Téllez trabajaron lavando y planchando en viviendas ajenas.
La legendaria, recordó que a los 20 años de edad, celebró por primera vez a “San Caralampio”, en un vivienda que alquilaba y que le decían “La chispa”, continuando de esa manera la tradición de su abuela Francisca Téllez que falleció a los 94 años de edad.
“Es un tradición mía, yo me crié con mi abuela, José Cruz me ayudó, también don José Ayala porque me regaló la música para la noche, mientras que la Guardia Nacional me regaló el permiso para celebrar la fiesta, no es como ahora que te dan una o dos horas” indicó.
Hoy doña Delia celebrará al santo con fondos propios y con un ayuda económica que obtuvo de la alcaldía.
Vargas refirió que “San Caralampio”, fue traído de Honduras hace más de siglo y medio por el padre de su abuela don Nerys Téllez.
“La celebración ha sido de generación. Hasta que yo me muera lo voy a dejar de celebrar, porque se gasta mucho dinero. Necesitas como 6 mil córdobas y talvez más para celebrarlo bien”, señaló
MUJER SACRIFICADA, PERO ENTUSIASTA
Doña Delia Vargas, estudió hasta curto grado de primaria, porque su familia era de escasos recursos económicos, pues su madre tenía que lavar y planchar para mantenerla a ella y a sus hermanos.
Creció al lado de su abuela Francisca Téllez, quien le enseñó a trabajar arduamente como doméstica para mantener a sus 7 hijos que procreó.
“No teníamos ‘reales’ mi papá nunca se preocupó por nosotros. Nunca me he puesto zapatos desde que nací. Nací descalza y voy a morir descalza, a la iglesia voy descalza, también cuando se graduaron mis hijos les fui a poner los anillos así, todos son bachilleres. Edgar Cermeño que fue alcalde de Acoyapa, es mi hijo, ese estudió en Jinotega, porque lo mandó su papá.” manifestó doña Delia Vargas. Aseguró que en la actualidad todos sus hijos le ayudan económicamente.
Doña expresa la satisfacción de recibir a los creyentes del santo, “no me desprecian y que se beben mi chicha”, manifiesta. También explica que su familia es “panteonera” desde hace 18 años, es decir cuidan el panteón.
HISTORIA DEL SANTO
El profesor Omar J. Lazo, historiador de Chontales, refirió que “San Caralampio”fue
un sacerdote de origen griego, se opuso a una invasión, fue capturado, atado a un poste y quemado en un hoguera, donde fue salvado por un caballo blanco.
Al parecer en el momento que emanaban las llamas, el caballo apareció “talvez como pegazo y quitó las brasas con sus patas y liberó al padre Caralampio” señaló Lazo.
También narró que en otra ocasión, el padre escapó de morir ahogado en una arena movediza y que el caballo escuchó los gritos que pedían auxilio y nuevamente Caralampio fue salvado.