Adolfo Bonilla Rivera [email protected]
Nuestro actual mandatario, durante su discurso en la toma de posesión, mencionó que él quería pasar a las páginas de nuestra historia y ser recordado como el mejor presidente que gobernó Nicaragua.
Señor presidente, con todo el respeto que usted se merece, puede hacer realidad ese sueño que tanto anhela. La ciudadanía puso en tela de juicio la autenticidad en su turno a la Presidencia de esta nación, creyendo que usted iba ser un títere del señor Alemán, pero demostró a la nación y al mundo entero todo lo contrario, con su lucha frontal y directa contra la corrupción, siendo éste el principio de la “nueva era” que usted pregona, donde absolutamente nadie iba a estar por encima de la ley.
Su gestión presidencial ha sido muy emprendedora, siendo así admirado por la mayoría del pueblo por su buen proceder, tuvo valor y agallas para tomar ese paso tan trascendental en la lucha contra la corrupción, donde cabe citar un pasaje bíblico escrito por San Pablo en 1 Timoteo 6:10: “La raíz de todos los males es el amor al dinero”, nótese que dice el amor y no el dinero como tal, sino la codicia de poder, codicia de dinero. Espero no equivocarme, porque considero que usted no es uno de ellos, ha tratado de enseñar con sus ejemplo, y ojalá lo siga haciendo de esta manera.
Pero, ¿no cree usted que sería bueno reducir los megasalarios tanto el suyo como el de sus funcionarios?, ¿podría usted renunciar a su megapensión de vicepresidente del gobierno anterior?, ¿no cree usted que si les reduce el salario a sus funcionarios en un cincuenta por ciento lo abandonarían inmediatamente? El poder corrompe, no se deje arrastrar. Comience a limpiar la casa por dentro, recuerde que esos salarios proceden de nuestros impuestos; le recuerdo que Nicaragua se encuentra dentro de la lista de los países más pobres en el mundo, gracias a los pésimos gobernantes que solamente se dedicaron a saquear el erario de nuestra nación.
Señor presidente, siga dándonos el ejemplo y haga lo imposible para rectificar todos estos errores que aún tiene tiempo a su favor para realizar su sueño más anhelado. “El mejor presidente de Nicaragua, Ing. Enrique Bolaños Geyer, el período de la Nueva Era”.
Que Dios lo bendiga y le dé sabiduría a usted y a todos sus asesores para poder gobernar a esta Nicaragüita.