Libros: normas para su cuido

En nuestros hogares podemos cuidar y preservar los libros seleccionando un estante amplio, ventilado y accesible, que preste las condiciones para que pese al paso del tiempo, ese bien se mantenga con muy buen aspecto. Se recomienda que al ubicarlos en un librero o archivo, se ordenen cronológicamente, por orden alfabético, autor, materia y título. […]

En nuestros hogares podemos cuidar y preservar los libros seleccionando un estante amplio, ventilado y accesible, que preste las condiciones para que pese al paso del tiempo, ese bien se mantenga con muy buen aspecto.

Se recomienda que al ubicarlos en un librero o archivo, se ordenen cronológicamente, por orden alfabético, autor, materia y título.

Los responsables de la minibiblioteca familiar deben de evitar la saturación de las vitrinas, limpiar frecuentemente los libros u otros materiales bibliográficos para evitar su deterioro y vigilar la presencia de polvo, polillas o comejenes.

Es prioritario reforzar y empastar aquellos libros propensos a romperse por la falta de cosido, no doblar repetidamente las páginas, sobre todo cuando se efectúan fotocopias, porque con el paso del tiempo las hojas se rompen.

También debemos supervisar a nuestros niños para que no rayen, manchen o deshojen los libros. En caso de que se mojen o se manchen con grasa, no los exponga al sol para evitar que las manchas se marquen, hagamos uso del lavado de hipoclorito.

William Gutiérrez Sánchez, técnico en restauración de libros en el área del patrimonio histórico del Banco Central de Nicaragua, “Roberto Incer Barquero”, explica que los libros expuestos a la vulnerabilidad del medio ambiente y que tienen mayor utilización están propensos a deteriorarse más rápidamente.

“En el caso de sitios de investigación como las bibliotecas los libros tienen un tiempo aproximado de vida de 20 a 25 años, ya que son utilizados anualmente por miles de usuarios que maltratan los textos sobre todo en las áreas de lectura”, dice.

Agrega que los libros que consideramos inservibles por el alto grado de deterioro, pueden ser reparados con la ayuda de un experto, éstos pueden durar de 15 a 20 años más, siempre y cuando le brindemos un uso moderado y acorde a las condiciones que presentan.

¡Rescátalos!

Los técnicos en restauración efectúan inicialmente un análisis ocular del grado de deterioro que presenta el texto, tanto en su tipo de lomo, empastado, el cosido original, las páginas maltratadas y visualizan la presencia de polillas.

Posteriormente se efectúa la limpieza en seco utilizando un borrador de leche, aplicándolo suave y ovaladamente para evitar el rompimiento de las páginas.

El proceso de reparación es lento, se utilizan materiales tales como, el tisiu, metil celulosa, algodón, pincel, alcohol, brochas especiales con pelo de león, papel japonés para laminar en seco y en húmedo.  

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