- Los reos de Carazo disfrutaron de una mañana de reflexión, oración y alegría junto al
Patronato y un grupo de religiosos evangélicos. Muchos de ellos se encuentran en
abandono de parte de sus familiares y con enfermedades graves
Lucía Vargas C.CORRESPONSAL/ [email protected]
José María Ramos Cortés, originario de Jinotepe, lleva ocho años pagando una culpa en el Sistema Penitenciario de Granada. Hoy se denomina “pastor de la iglesia de los internos del presidio” y como tal ha asumido el papel de llevar la palabra del Señor a sus compañeros.
Tomó el micrófono para dirigirse al resto de reclusos, que fueron llevados al salón de visitas, donde un grupo de hermanos de la religión evangélica y el Patronato de Reos de Carazo, compartían una mañana de oración y reflexión en Cristo; José María, considera que fue para bien estar preso, porque en esas condiciones pudo encontrar al Señor.
Los 178 reos del departamento de Carazo, recibieron la visita del Patronato, que llevó un paquete de ropa y productos de uso personal a cada uno de los detenidos. La misión contempló escuchar cada problema de los reos y recepcionar los datos para dar seguimiento a los casos que urgen de ayuda legal y de salud, así como llevar correspondencia a sus familiares y jueces.
El reo José de la Cruz Guevara Jirón, de 57 años, dijo ser originario de León, pero fue capturado cuando habitaba en el barrio Fátima de San Marcos, hace siete años. Desde entonces paga el delito de violación y durante cinco años ha realizado el trabajo de barbero en el penal, por lo que solicitó gestionaran su caso, que según la ley con esos años trabajados ya pagó 12 de los 25 a los que fue condenado.
REOS ENFERMOS
Entre los casos de enfermedad se encuentra Freddy Ramón Chávez García, quien se queja de padecer de un tumor cerca de los testículos, que debe ser operado con urgencia, asimismo el reo Arlen José Navarro, asegura le detectaron cáncer en los huesos y esto lo mantiene con mucho dolor, por lo que amerita tratamiento.
El teniente Francisco Sánchez, jefe de la sección número tres, quien junto a otro grupo de oficiales vigilaba el comportamiento de los presos, explicó que en el Sistema se les ofrece atención médica, pero considera que hay casos que deben revisarse mejor para darles el tratamiento adecuado.
Sánchez explicó que de los 552 reos originarios de la Cuarta Región, que tiene el Sistema en total, hay 62 detenidos que padecen enfermedades crónicas como diabetes, hipertensión arterial, artritis, enfermedades del corazón, entre otros males que son atendidos una vez al mes por el médico del penal. De estos enfermos, 12 son ancianos.
Según el teniente, entre los reos hay 25 que se encuentran abandonados por sus familiares y responden a todas las edades. Hasta la semana del 20 al 26 de enero en el penal había 20 mujeres detenidas, de las cuales 8 son del departamento de Carazo y una de ellas está embarazada. Sánchez, señaló que con el nuevo Código de Procedimiento Penal, CPP, han llegado sólo 17 casos.
BUSCAN SER ÚTILES
En el Sistema Penitenciario de Granada, 22 reos trabajan en el taller de artesanía durante todo el día. En este lugar hay quienes se dedican a la pintura de cuadros, otros a elaborar casitas de madera o cualquier otro producto. Las ganancias les pertenecen porque se autofinancian los materiales.
El teniente Sánchez, dijo que por sugerencia de la sicóloga del penal se permite que participen reos de alta peligrosidad, que incluso usan herramientas como navajas y cuchillos en el trabajo. El teniente señaló que en ese caso hay mucha vigilancia para evitar conflictos.
En el taller de zapatería, hay siete reos trabajando en las máquinas donde cosen el cuero que ya llega cortado para luego ser pegado a la suela. Hay un programa de agricultura que contempla la siembra de trigo, fríjol y yuca, y entre los quehaceres diarios tanto en la cocina como en otras áreas, las tareas se rotan para que todos participen y se sientan útiles, según dijo el teniente Sánchez.