¡A la moda!

Los pasillos universitarios se han convertido en atractivas pasarelas donde las y los muchachos llegan a mostrar la mejor imagen como un método de llamar la atención e identificarse entre el grupo de amigos Celia Méndez [email protected] Al estilo de las pasarelas internacionales, como la Fashion Weedkend en Nueva York, se han convertido los pasillos […]

  • Los pasillos universitarios se han convertido en atractivas pasarelas donde las y los muchachos llegan a mostrar la mejor imagen como un método de llamar la atención e identificarse entre el grupo de amigos

Celia Méndez [email protected]

Al estilo de las pasarelas internacionales, como la Fashion Weedkend en Nueva York, se han convertido los pasillos universitarios. Y es que la idea de estar a la moda para pertenecer a un extracto social alto, un determinado grupo, simplemente impresionar o verse atractivas, como dice José Antonio Sánchez estudiante de Derecho, es la causa principal por la que las universitarias siempre se vean muy guapas, y sean los muchachos quienes más lo disfruten.

Pero ellos (los chavalos) no se imaginan el ‘quebradero de cabeza’ que ha resultado para algunas chavalas tener que verse así, ‘muy guapas’, ya que tienen que hacer que su armario parezca gigantesco, aunque en realidad sólo tengan cinco atuendos, uno para cada día.

“Cuando estás en el colegio, no tenés que preocuparte por la ropa, ya que todos los días el ‘pan nuestro de cada día’ era el uniforme: ¡tu falda azul y la camisa blanca, pero al entrar en la universidad no podés repetir la misma ropa, por tu imagen! Así que te quiebras la cabeza pensando qué te vas a poner y cómo combinar para que no parezca que estás repitiendo la misma de la semana pasada. Esto cuando no hay dinero y no podés estar a la moda”, comenta Madellym Martínez Rodríguez, estudiante de nuevo ingreso, en la Universidad del Valle.

Sánchez y Javier Alonso, este último egresado de la carrera de Medicina, son de la opinión que quienes más se visten a la moda, e incluso más provocativas son las niñas de nuevo ingreso. “Me atrevería a decir que las muchachas que ingresan de la secundaria, vienen a modelar o a llamar la atención de los muchachos universitarios más viejos, porque ya no les llaman la atención los niños de la misma edad que ellas”, dice Sánchez.

Alonso agrega que las niñas de nuevo ingreso se visten más atractivas, porque vienen de un lugar donde no pueden expresarse y cuando llegan a la universidad se sienten ‘libres’ que se visten a como ellas quieren y además piensan que las universidades dan la libertad de hacerlo, cuando en realidad lo que importa en éstas (universidades) es el rendimiento académico”, reitera.

“Es común verlas con jeans apretados, por ejemplo con los últimos que han salido que son desmechados y parecen sucios, o bien con las camisas descotadas, otras con telas suaves y bordadas y sin dudas bien maquilladas, como si fueran a una fiesta”, describe Alonso.

Anneta Rayo, estudiante de Comunicación Social, explica que la forma de vestir, dependerá de la moda del momento, del gusto de la persona, además que todas las mujeres quieren verse atractivas. “Por ejemplo cuando ingresé a la universidad, hace unos cuatro años, estaban de modas unas faldas largas y flojas, con las cuales no parecía que fueras a una fiesta. Pero como para estar a la moda hay que tener dinero, yo opté en vestirme de la forma más cómoda, incluso hasta para viajar en bus. Por eso siempre me vas a ver con mis jeans, blusas o camisetas y zapatos deportivos”, enfatiza.

Alonso responsabilizó a la propaganda y al mercado por crear la necesidad de que consumamos cosas innecesarias, como vestirse al grito de la moda.

“Existe una presión social en las personas, que te dice que la forma en que te vistas delata el extracto social, o bien al grupo de amigos que perteneces. Un grupo vestido a la moda se convierte en un prototipo a seguir, principalmente por las estudiantes de nuevo ingreso, quienes buscan cómo identificarse con un grupo”, explica.

Según Rayo y Alonso, hay tres formas en que las y los jóvenes llegan vestidos: los que andan al grito de la moda, que todo lo que sale al mercado usan; los que andan casual y llegan como ejecutivos o sport, y los que andan estrafalarios (parecen hippies, despeinados, llegan en chancletas, hasta sin bañarse, etc.) y pretenden ser originales.

Madellym, entre tanto dice que, tratará de adaptarse al nuevo estilo de vida que le espera en la universidad, empezando por vestirse de modo que no se vea ni ridícula y pueda identificarse con cualquier grupo. “Por el momento sólo siento la nostalgia de mi uniforme, que lo usé por once años”, concluye.  

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