- Pisaron la escuela, pero la dejaron a medias. Ni siquiera terminaron la primaria. Algunos la abandonaron hace más de tres décadas. Otros hace menos, unos dos años quizás. Lo cierto es que ya constituyen un ejército de gente con educación escasa. Son 980,000 personas, que equivalen a casi el 20 por ciento de la gente del país y al 33 por ciento de la Población Económicamente Activa (PEA), sin concluir la enseñanza básica. Para ellos el MECD teje un ambicioso programa de educación.
Amalia Morales [email protected]
Puede leer, pero le cuesta escribir. Suma, resta y multiplica la tabla del uno y la del dos. Dividir no puede. “Pero nadie me engaña por una letra”, dice Luis Sergio Aguirre. En su voz queda ausente el tono entusiasta del niño que espera mejorar en la lección siguiente, pues desde hace 15 años él no va a la escuela.
Luis Sergio, de 32 años, llegó hasta tercer grado. Los únicos tres grados de primaria que hizo, los cursó entre los 12 y los 17 años. “Es que trabajaba al campo”, dice.
En el país existen 980,000 ciudadanos entre los 13 y los 45 años que no han terminado la primaria, asegura Silvio de Franco, Ministro de Educación Cultura y Deportes (MECD).
Ese grupo de gente representa el 33 por ciento de la población en edad de trabajar o Económicamente Activa (PEA), estimada en unos 2,990,000, de acuerdo con la Encuesta Nacional sobre Medición del Nivel de Vida (MECOVI) de 2001.
Luis Sergio entró a ser parte de la PEA desde que su voz era suave y aguda. Con sus tres hermanos alquilaban su fuerza en las haciendas del sector de El Coyolar, caserío ubicado a cinco kilómetros de Diriomo. La casa, a cargo de la madre, no podía costear la escuela de cuatro varones. Sergio Luis dice que ninguno de sus hermanos terminó la primaria. El que más avanzó llegó a quinto grado.
Lo aprendido en la escuela no le sirvió para limpiar parcelas, pero sí, cuando llegó a Managua, donde se transformó en vendedor de lotería.
Según MECOVI 2001, el 60 por ciento de la población de 10 años a más tiene por lo menos cuatro años de estudios aprobados. El comportamiento es similar entre hombres y mujeres.
De Franco dice que esa población, sin primaria aprobada, se ha acumulado por dos razones fundamentales: porque provienen de familias extremadamente pobres y por la falta de educación de las mismas familias, “sobre todo si es la madre”, afirma. La mamá de Luis Sergio era analfabeta.
En cuanto al tiempo asegura que es “un problema que tiene hasta tres décadas de estarse acumulando”.
ANALFABETOS FUNCIONALES
El Ministro asegura que alguien que no ha concluido la primaria “equivale prácticamente a ser un analfabeta funcional”. Es así, porque alguien que “llegó a tercer grado aprendió a leer, pero para los efectos prácticos lo que hace es leer mecánicamente”.
El acto de leer implica un “proceso mental relativamente complejo. Poder absorber la información, procesarla, incorporarla, analizarla”, explica el titular de educación.
A lo más que pueden aspirar los analfabetas funcionales es a “ocuparse como fuerza bruta o en tareas muy elementales”, agrega.
Después de la lotería, Sergio Luis estuvo en otros oficios. Desde hace tres años se le ve en una acera del parqueo del Mercado “Roberto Huembes” con una caja de lustrar.
Con el lustrado, Luis Sergio mantiene a sus dos hijos de 10 y 8 años. “Soy madre y padre para ellos”, asegura. Al día se lustra entre 12 y 16 pares de zapatos extraños, que le dejan una ganancia de 40 a 50 córdobas.
A pesar de que él no estudió, con su trabajo empuja a sus hijos a que lo hagan. La mayor, una niña, va para quinto grado, y el menor, un varón, entrará a cuarto grado. “Los voy a tener en la escuela hasta donde Dios me dé la fuerza”, afirma.
UN ASUNTO HEREDITARIO
Los ojos achinados de Heyling López son una copia más fresca de los de su madre, la morena tostada, regordeta y avejentada que está a sus espaldas oyendo la conversación.
Sobre sus párpados hay una sombra celeste, que combina con el color de la blusa que lleva puesta. En el resto de su cara lleva polvo, que le disimula pequeñas manchas, y pintura roja en los labios. Heyling dice que le gustaría aprender “belleza” y “costura”. Pero ella cree que para eso necesita aprobar la primaria. Heyling dejó la escuela en cuarto grado, hace unos tres años, cuando tenía 11.
Dice que se salió porque no se llevaba con los profesores. “Era muy necia”, reconoce y explica que los profesores llegaban a jugar. Desde que abandonó las clases comenzó a ayudar a su mamá en el negocio. Vende truchas en el Huembes.
La mamá de Heyling, Digna Chávez, tiene menos escuela que su hija. Sólo llegó hasta segundo grado. “Me metieron grande a la escuela, a los 13 años y a los 14 me fui”, dice en alusión a su primer casorio.
Y según Chávez, sus papás tampoco habían estudiado. El ministro de Educación, Silvio De Franco, dice que la falta de educación en el país es un asunto intergeneracional, porque se hereda de generación en generación.
EDUCACIÓN A DISTANCIA
Para detener la suma de personas al salón de los analfabetos funcionales el Ministerio de Educación Cultura y Deportes (MECD) ha diseñado un ambicioso programa educativo que en el transcurso de siete años espera atender a unas 450,000 personas que no han terminado la primaria hasta ahora.
El Ministro dice que “están negociando” con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) un préstamo de 70 millones de dólares para educar a esa población.
El ambicioso plan que tiene varios componentes, se inspira en el Programa de Alfabetización y Educación Básica de Adultos de Nicaragua (PAEBANIC), que financia la cooperación española.
Se les impartiría educación básica más habilitación laboral a las personas, que es el cometido del PAEBANIC que atiende a poco más de 50,000 personas en el país, que no leían ni escribían.
En Nicaragua según MECOVI 2001, un 20 por ciento de la población mayor de 10 años no lee ni escribe.
Igual que el PAEBANIC, el programa tendría un carácter presencial, es decir, llevar a las personas a la aulas. Pero también algunas variantes, como enseñarles a través de la radio, como existe en otros países de la región.
Las primeras pruebas de la enseñanza a través de la radio están previstas para abril de este año. Se comenzará con los 10 municipios más pobres, explica de Franco, donde también es mayor la necesidad educativa.
Otra alternativa que el MECD contempla echar a andar en algún momento es la telesecundaria, que según De Franco, no se trata de televisión por transmisión, sino por videos en VHS.
Tomando en cuenta que muchas de las áreas rurales no están electrificadas, De Franco dice que han contemplado instalar tecnología solar para que la enseñanza llegue.
Luis Sergio dice que le “encantaría estudiar” aunque sea por radio. Digna Chávez ya no piensa en ello, pero sí le gustaría que Heyling volviera a la escuela. “Yo quiero que sea alguien en la vida”, afirma.
CASI OTRO MILLÓN SIN ESCUELA
Además de los que abandonaron la primaria, en el país hoy —primer día de clases— casi un millón de niños no irá a la escuela. Según el MECD son 823,000 entre los tres y los 18 años fuera del sistema escolar.