La comercialización de loras nuca amarilla ha motivado una controversia en el país, luego que Nicaragua apoyara la moción costarricense de incluirla en el Apéndice I de CITES, que prohíbe su comercialización, afectando los planes de manejo existentes en el país. (LA PRENSA/ I. Hernández)

Exportación de loras en peligro

Costa Rica sacó la mejor parte y podrá comercializar la especie Nohelia González [email protected] Nicaragua está a las puertas de perder la posibilidad de continuar haciendo exportaciones controladas de loras nuca amarilla, y estaría cediendo esta opción a Costa Rica, luego que respaldara una moción realizada por el vecino país, de pasar la especie del […]

  • Costa Rica sacó la mejor parte y podrá comercializar la especie

Nohelia González [email protected]

Nicaragua está a las puertas de perder la posibilidad de continuar haciendo exportaciones controladas de loras nuca amarilla, y estaría cediendo esta opción a Costa Rica, luego que respaldara una moción realizada por el vecino país, de pasar la especie del Apéndice II al I de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES), que prohibiría la comercialización de la especie.

Miembros de la Asociación de Criadores y Exportadores de Fauna Silvestre (Asofauna) manifestaron a LA PRENSA que Nicaragua no emitió reservas en noviembre de 2002, durante la Duodécima Reunión de la Conferencia de las Partes de CITES, realizada en Santiago de Chile, donde Costa Rica propuso pasar la lora nuca amarilla a nivel de ley, y se prohíbe por completo la comercialización de la lora nuca amarilla (Amazona auropalliata), no sin antes hacer las reservas pertinentes para ese país, que le permitirían comercializar la especie y sus genes.

CITES es un acuerdo multilateral supervisado por el Programa de Ambiente de las Naciones Unidas con la meta de prevenir la sobre explotación de la vida silvestre sujeta a comercio internacional.

Juan José Quezada Peralta, Presidente de Asofauna, expresó que con la introducción del loro nuca amarilla al Apéndice I de CITES, “no podemos exportar nuestros propios genes, éstos se irán a Costa Rica, y todo ello se hizo sin una evaluación científica que respalde la solicitud”.

Según Quezada, “ellos (Costa Rica) sí hicieron las reservas, ahora ellos que tienen ecoturismo se llevan nuestros animales, se llevan nuestras loras de contrabando, nuestras loras nuca amarilla y tucanes, están haciendo nidos con nuestro material genético, porque no tenían ni uno, porque no tienen selva desde 1940.”.

“No podemos exportar nuestros propios genes que se van a Costa Rica”, enfatizó Quezada, quien asegura que ha solicitado sin obtener respuesta, al Ministerio del Ambiente y Recursos Naturales los argumentos científicos que motivaron a Nicaragua a apoyar la moción, pues previo a la reunión la autoridad científica de CITES-Nicaragua había expresado que “en caso de aprobar una medida como esa Nicaragua debía hacer las salvedades para que pudiera hacer uso del recurso y sus genes”.

Quezada sostuvo que la Autoridad Científica de CITES Nicaragua, el licenciado José Morales, fue impedido de participar en la Duodécima Reunión en Santiago de Chile, al ser enviado de vacaciones forzadas, y posteriormente despedido. Según Quezada, Morales había expresado varios argumentos para evitar que la especie pasara al Apéndice I.

LA PRENSA intentó obtener toda la semana anterior, la versión de la autoridad administrativa de CITES Nicaragua, Fátima Vanegas, pero la funcionaria nos remitió al viceministro Eduardo Marín, quien finalmente no respondió a nuestras solicitudes de entrevista.

LA PROHIBICIÓN

LA PRENSA contactó telefónicamente al licenciado José Morales, quien expresó brevemente que prohibir la comercialización de las especies, pasándolas al Apéndice I de CITES, no es una garantía de protección, tal como ha ocurrido con las lapas rojas y verdes, y el danto.

Morales dijo que “las prohibiciones no son buenas, promueven el contrabando”, y respecto a la lora nuca amarilla señaló, sin detallar, que “existían 3 ó 4 alternativas lógicas y sensatas para el aprovechamiento sostenible y rentable para las especies que son renovables a corto plazo”.

INCUMPLIERON

Asofauna sostiene que Nicaragua alega que la propuesta tica y el respaldo nicaragüense no cumplieron con los requerimientos estipulados por la Convención CITES para pasar una especie de un apéndice a otro. Según los exportadores, cuando un país hace una solicitud de este tipo, tiene que enviarla con 330 días de anticipación de la siguiente reunión de las partes; CITES y tampoco Nicaragua conoció la propuesta con 150 días de anticipación como recomendó la resolución de la Conferencia 8.21 y 2.17, que otorga el derecho de discutir propuestas y enmendar resoluciones.

Alvaro Valenzuela, miembro de Asofauna expresó que “cuando le dijimos —a Jorge Salazar— que habían violentado los procedimientos, dijo que su palabra estaba dada. Ese hombre nos mintió descaradamente”.

MARENA ADVERTIDA

El presidente de Asofauna recordó que advirtieron del peligro de que Nicaragua no expresara ninguna reserva ante la moción costarricense, al enviar una carta al titular del Marena, Jorge Salazar Cardenal (quien renunció a su cargo), en la que le expresan: “Usted fue alertado con antelación a la reunión por nosotros, con relación a que la propuesta va en perjuicio económico de las comunidades indígenas, del Gobierno de Nicaragua y de nosotros las empresas que tenemos un proyecto de reproducción en cautiverio de psitácidos desde 1999 y nos cuesta miles de dólares en alimentación y mantenimiento, condenando sobre todo a Nicaragua a dejar de ganar millones de dólares por el derecho a explotar el producto genético de sus recursos naturales”.

Los exportadores señalan en su carta que cumplen con la Ley General del Medio ambiente y los Recursos Naturales, Ley 217, y el decreto ejecutivo 8-98 que establece las normativas para que los recursos naturales renovables se puedan aprovechar de forma sostenible en beneficio del hombre y la naturaleza a través de zoocriadero.

Quezada señala que desde 1999 las empresas exportadoras de fauna silvestre previendo que las especies del Apéndice II, en un futuro fuesen incluidas en el Apéndice I, iniciaron la reproducción en cautiverio de aves, reptiles y anfibios, con el fin de retornar a la naturaleza el 10 por ciento de los reproducidos, retener un 10 por ciento como pie de crías y exportar de manera sostenible el 80 por ciento restante siempre que hubiese equilibrio ecológico de las especies bajo la supervisión de Marena.

“Debe tomarse en cuenta que somos los más interesados en conservar las especies para las generaciones futuras y la sobrevivencia de esta empresa, y conscientes de que no debemos exportar todo el tiempo especies extraídas directamente del medio silvestre sin bases científicas firmamos un acuerdo con Marena en el que establece que donaremos a la oficina CITES-NI un 10% del valor de nuestras exportaciones para fondos de estudios científicos”, refiere la carta enviada al entonces ministro Salazar.

“El ex Ministro se vanagloria de haber desbaratado a los loreros, pero lo que hizo fue destruir el uso de nuestros recursos y regalárselo a Costa Rica”, reiteró Quezada.

HAY TIEMPO

Quezada señala que Nicaragua tiene la opción de presentar las reservas a la moción costarricense y continuar exportando especímenes, hasta el cinco de febrero próximo, y que por ello han estado gestionando reuniones con las autoridades del Marena a fin de que el país envíe sus reservas a tiempo.

En la carta enviada a Salazar, Asofauna solicitaba que los zoocriaderos de psitácidos registrados en Marena–CITES desde 1999 sean registrados oficialmente en Suiza como establecimientos que crían en cautividad especies con fines comerciales sobre la base de los criterios CITES, y a su vez exigen que CITES Nicaragua presente la gestión ante la secretaria general de CITES Suiza, en los primeros 90 días después de presentada la moción tica, “para que Nicaragua pueda obtener los beneficios económicos que genera el producto genético de sus recursos naturales y acepten a Nicaragua una cuota de Amazona auropalliata nacidas bajo el sistema de cría en granja o nacidas y criadas en cautiverio”.

MOCIÓN SIN JUSTIFICACIÓN

World Conservation Trust, una de las entidades de conservación de especies de fauna silvestre mundial expresó respecto de la moción costarricense que “la especie no amerita la inclusión en el Apéndice I de acuerdo con las provisiones de la Resolución Conferencia 9.24… la inclusión perjudicaría a un país como Nicaragua, que posee un buen plan de manejo de la especie, y que por otra parte se tiene la impresión de que no ha sido debidamente consultado”.

ASOFAUNA NIEGA SOBREEXPLOTACIÓN

Los miembros de Asofauna sostienen que existen estudios científicos que indican que la población de loras amarillas se estima en 204,040 especímenes. Ellos, tienen según acuerdos establecidos por Marena, derecho a exportar el uno por ciento del total de especímenes existentes.

Sin embargo, para evitar el uso indiscriminado del recurso, han estipulado que ese cinco por ciento salga de la cantidad mínima calculada de especímenes de lora nuca amarilla, que se estima en 85, 439. En la práctica explica Juan José Quezada, Presidente de Asofauna, ellos exportan 650 especímenes, una cifra menor a lo legalmente permitido.

“¿Qué efecto puede tener en la naturaleza?”, se pregunta Quezada Peralta, quien admite que la protesta se debe al interés de hacer uso comercial continuo del recurso, “no es porque seamos santos, pero con esto estamos incentivando al contrabando”.

Los miembros de Asofauna estiman que anualmente esta cuota de 650 especímenes les dejan 136,000 dólares a las trece empresas que se dedican al comercio de estas especies. Durante cuatro años han alimentado a 110 padrotes de loras, esperando que alcancen madurez sexual y se reproduzcan, lo que ha costado 44,612 dólares a cada empresa, las que han entregado a Marena US$ 1,620,000 dólares para investigaciones y proyectos científicos, y censos poblaciones, dinero que desconocen cómo se ha empleado.

Investigadores, miembros del grupo de Flora y Fauna, han enviado múltiples correos electrónicos, luego de que Nicaragua apoyara la moción de Costa Rica, expresando que en Nicaragua, los estudios estiman que la población silvestre del lora nuca amarilla, ha disminuido en un 48 por ciento, de 1995 a 1999.

Refieren que en años recientes Nicaragua ha permitido la exportación de aproximadamente 600 especímenes silvestres por año, y que existen estudios que estiman que en el país, por cada loro exportado, de 5 a 9 especímenes son extraídos del entorno silvestre, y de 2 a 5 de estos últimos, capturados y comerciados ilegalmente.

Argumentan que esta especie también es amenazada por la destrucción de su hábitat. En los últimos cincuenta años su rango de distribución ha declinado entre un 75 y 85 por ciento, refieren.  

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