- Los big leaguers fueron el centro de una temporada para el recuerdo
Gerald Hernández [email protected]
Cada vez que sube a la colina, Oswaldo Mairena lanza como si se tratara de la última vez que le tocara hacerlo. Marvin Benard vino en plan de rehabilitación, pero a ratos se contagió y se entregó de lleno. Y Vicente Padilla terminó de alborotar el avispero con su presentación en el Juego de Estrellas.
A ellos agreguémosle a Juan Muñoz, el natural bateador de 300 puntos en cualquier béisbol, y estamos en presencia de una temporada inolvidable, en la cual no tuvimos que esperar los play-offs para ser atrapados por la fiebre beisbolera y después de mucho tiempo los estadios volvieron a colmarse de fanáticos con juegos de temporada regular.
Incluso, es justo señalar la contribución del cubano José Ariel Contreras, quien en la Navidad del pasado año firmó aquí con los Yanquis de Nueva York y atrajo muchos scouts que además se interesaron por varios peloteros nicaragüenses.
Todos ellos dieron su aporte para levantar el voltaje de nuestra liga, que necesitaba de un impulso.
La presencia de jugadores de gran nivel obligó al resto a esforzarse para no lucir tan distante de ellos, motivó a los más jóvenes a imitarlos y a todos a apreciar más nuestro béisbol, que muchas veces lo subvaloramos.
Muñoz cree que ésta es una liga con muchos peloteros de nivel Doble A. Benard vio menos bateo que en su anterior visita, debido a la presencia del bate de madera, pero aseguró que ahora hay mejores lanzadores. Y Muñoz es quien mejor ha lucido con un swing educado y preciso.
Gracias a la visión del directivo Enrique Gasteazoro, los fanáticos chinandeganos vieron lanzar a Mairena y a Padilla en un juego de exhibición contra el Estelí, además que están siendo testigos de la habilidad como bateador de Juan Muñoz. Y lo más importante, es que el equipo entró en una racha ganadora.
A los Indios las cosas no le salieron de todo bien porque Benard no podía emplearse a fondo y la tropa se vino abajo con la salida de Jairo Pineda.
Luego del éxito de los big leaguers en Nicaragua, una buena medida para mantener el espectáculo sería que los equipos se refuercen en los play-offs, pues varios jugadores se marcharán a las ligas menores y otros a México.
No se puede permitir que se baje el voltaje.
ASÍ HAN LUCIDO EN NICARAGUA
Marvin Benard, Gigantes de San Francisco
AÑO JJ VB C H HR CI AVE
1999 13 52 21 24 2 15 462
2003 13 45 13 11 0 3 244
TOT 26 97 34 35 2 18 361
Vicente Padilla, Filis de Filadelfia
AÑO JG JP INN H BB K EFE
2000 7 2 80.0 65 21 48 2.36
2001 4 1 51.2 50 12 33 2.09
TOT 11 3 131.2 115 33 81 2.26
Oswaldo Mairena, Marlins de la Florida
AÑO JG JP INN H BB K EFE
2000 1 4 46.1 40 24 26 2.72
2001 7 1 99.0 75 25 66 1.21
2002 2 2 54.1 45 18 46 3.15
2003 2 1 25.0 21 17 21 2.16
TOT 12 8 224.2 181 84 159 2.16
* Actuación de Padilla y Mairena en Nicaragua a partir del año que llegaron a las Grandes Ligas
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