- Tres mujeres, tres amigas, son una muestra de que la motivación nace del alma y es el motor para emprender tareas a favor de los demás. Ellas son las autoras del libro “Hospitalidad Nicaragüense, Tradiciones”, cuyos fondos se destinan a los niños con cáncer
Del dolor emanó la esperanza. La pérdida de un padre o cualquier otro familiar, deja heridas profundas en el alma, pero en medio de la oscuridad que rodea el adiós sin retorno, suele surgir un rayo de luz que ilumina la vida.
Eso les ocurrió a tres mujeres. Sheila Santos, Norma Cuadra y Rossana Lacayo. Motivadas por el daño que deja a su paso el cáncer, emprendieron el proyecto de publicar el libro “Hospitalidad Nicaragüense, Tradiciones”, cuyos fondos recaudados por su venta, se destinarán para la construcción de una ala del Hospital del Día, proyecto de la Comisión Nicaragüense de Ayuda a Niños con Cáncer, donde se dará atención a la niñez víctima de esa enfermedad.
La idea de publicar el libro que recoge las tradiciones de los pueblos de Nicaragua y cultura culinaria, nació de la muerte del padre de Sheila, el ingeniero Carlos Santos, quien falleció a causa del cáncer. “El cáncer no tiene estrato social, la sentencia puede llegar en cualquier momento”, asegura.
“El dolor de la muerte de mi padre, ante esta epidemia tan dolorosa que se llama cáncer, yo pedí a Dios usar mi talento para ayudar a la causa. Me parece que una de las causas más nobles a la que podemos ayudar los nicaragüenses son los niños que sufren esta epidemia terrible”, cuenta Sheila, sosteniendo en sus manos una de las ediciones cuyo costo es de 95 dólares.
Buscó entre sus contemporáneas el apoyo necesario para producir la obra. Norma, traductora de profesión y Rossana, con más de veinte años de experiencia en fotografía.
Inició la búsqueda del financiamiento, el cual encontraron en el doctor Piero Coen Montealegre.
La producción del libro que tiene 3,000 ejemplares tomó siete meses y el nueve de mayo será presentado en la ciudad de Miami, Florida, en la galería del señor Ramiro Ortiz.
Darío presente
Rubén Darío, nuestro máximo orgullo a nivel internacional inspiró a Norma. “Yo fui llamada a traducir y yo juraba que el texto estaba listo. En medio de un arrebato provocado por Sor María Romero, quien había sido beatificada para ese tiempo, acepté la propuesta de Sheila de traducir el libro”. Entre los 12 capítulos que componen la obra, se encuentran versos de Darío en inglés y español, que reflejan el espíritu y la tradición de los pueblos pinoleros.
El arte de ilustrar
Pasar de fotografiar drama para reflejar belleza no es tarea fácil. Rossana, a cargo de la fotografía lo sabe bien. “Para mí fue como un reto. Después de 20 años de hacer fotografías documentales sobre la guerra, problemas sociales, cosas fuertes, era un reto hacer fotos de comidas y lugares”.
“Fue un trabajo con un sentido diferente. Las fotos tienen un toque nicaragüense, arraigado con lo nuestro y con un fin social”.