Donald Chamorro C.
Desde hace unos años escucho que al referirse a Nicaragua muchos ministros, políticos y funcionarios públicos, hablan de “este país”. Y hay una jornada Dariana.
Siempre me ha resultado desconcertante, por decir lo menos, y ahora que estamos en el mes de Darío y hay una Jornada Dariana, deseo llamar la atención sobre este asunto.
Si mal no recuerdo mis años de estudiante, ¨este¨ funciona como adjetivo demostrativo cuanto precisa la significación del nombre, señalando la cercanía o lejanía de las personas que hablan, como en: ¨Este lápiz¨
Se usa ¨este¨ también como pronombre demostrativo, igual que utilizamos ¨ese¨, ¨eso¨ y ¨aquello¨.
Al referirse a Nicaragua, yo preferiría escuchar (con independencia de la construcción de la frase), los pronombres posesivos por la relación de pertenencia que establecen: “mi casa¨. O también, según la función en la frase, el adjetivo posesivo que expresa lo que pertenece a la persona que habla: ¨Nuestra Casa¨, ¨Mi Tierra¨.
He escuchado a muchos inmigrantes y/o residentes latinos en Estados Unidos de Norte América hablar de “este país” y allí se explica perfectamente.
Pero Nicaragua es nuestra tierra y nuestra gente, es el tiempo espacio en que Dios nos hizo hacer. Nicaragua aún es nuestra con su lagos, recursos naturales, su música, su danza y su poesía.
Es la tierra prometida de la que nos han hablado algunos, incluso nuestro Pablo Antonio Cuadra, cuando en su Oda Fluvial nos dice:
“….Porque aquí, en el seno de la selva tropical donde habita el misterioso Dios perdido: El Dios de tierra y de deseo… ¡Nunca miré sobre el espacio nuestrotanta virginidad!”
Y Rubén Darío que nos muestra el amor y pertenencia con el que debemos referirnos a nuestro país cuando en su poema Momotombo, escribe: ¨El tren iba rodando sobre sus rieles. Era en los días de mi adorada primavera y era en mi Nicaragua natal¨.
Y en Nicaragua:
¨Madre, que dar pudiste de tu vientre pequeño
… tanta paloma dulce, tanto tigre zahareño…
Yo te ofrezco el acero en que forjé mi empeño
La caja de armonía que guarda mi tesoro…
Y te ofrezco mi esfuerzo, y mi nombre y mi sueño¨.
No digamos “este país”. Nos incumbe a todos. Es “nuestro país”.
El autor es director del Grupo de Cámara Kinteto.