Ricardo Mayorga se proclamó campeón de la AMB y el CMB. Hay expectativas por su próxima presentación. (LA PRENSA/Archivo)

¿Vale la revancha?

Edgard Tijerino M. [email protected] Esa imagen de Vernon Forrest derritiéndose entre las sogas, y luego tratando de sostenerse en pie con su mirada distorsionada, mientras el referee Denkin, piadosamente suspendía el combate al comprobar que Forrest permanecía en un túnel siniestro, no podremos borrarla del disco duro de nuestra memoria, por los siglos de los […]

Edgard Tijerino M. [email protected]

Esa imagen de Vernon Forrest derritiéndose entre las sogas, y luego tratando de sostenerse en pie con su mirada distorsionada, mientras el referee Denkin, piadosamente suspendía el combate al comprobar que Forrest permanecía en un túnel siniestro, no podremos borrarla del disco duro de nuestra memoria, por los siglos de los siglos.

Fue como si Ricardo Mayorga, duro como el mármol, le robara el brillo a la aurora boreal… Una hora después, abrumado por una tristeza inmemorial, como diría Plinio Apuleyo, Forrest exigía la revancha.

Cierto, él se la concedió a Shane Mosley encontrándose ambos debajo del mismo alero, el del CMB, pero ahora hay que considerar los intereses de dos organizaciones diferentes, porque Mayorga, quien subió al ring como Campeón de la AMB, tiene las dos coronas.

No vi entusiasmado a Don King frente a esa posibilidad… Él estaba pensando en unas dos peleas más de Mayorga a lo largo de 2002, una con Michele Piccirillo, el italiano, y la otra con el vencedor entre Antonio Margarito y Andrew Lewis.

Es decir, buscando cómo juntar las cuatro coronas de las 147 libras.

¿Vale la pena otro duelo Mayorga-Forrest?

Pienso que sí, aunque el favoritismo cambiará de acera en vista del impacto provocado por Mayorga con su estruendosa victoria por KOT en el tercer asalto.

Veamos: Forrest estuvo batallando en un primer round de complicada valoración, hasta que se produjo la discutida caída que fabricó el desequilibrio… Forrest peleó consistentemente el segundo asalto y clavó dos arponazos, uno en la mandíbula y otro en la cabeza de Mayorga, que sometieron a prueba la resistencia granítica del nica… En el tercero, el desborde de Mayorga, la combinación de izquierda y derecha, y el estrepitoso derrumbe.

No fue Forrest un peleador indefenso, independientemente del impresionante triunfo de Mayorga… Su longitud de brazos, su destreza, la facilidad para mezclar sus golpes, y ese jab martirizante, certifican su nivel y su peligrosidad.

No fue casual que venciera dos veces con suficiente claridad a un rival como Mosley, victimario de Oscar de la Hoya, y que ascendiera a los primeros lugares en el ranking libra por libra… Como se dice en las paradas de buses: Mayorga “se echó a uno de leva”.

¿Qué hubiera pasado en una revancha Leonard-Hagler?

Pese a la brillantísima demostración de “Sugar”, quedó claro que Hagler no fue un rival desarmado, y que una repetición encerraba múltiples interrogantes.

Hay peleas que no abren intrigas sobre segundos duelos. Por ejemplo, Douglas-Tyson y Rahman-Lewis. Qué fácil fue volver a desembocar en los favoritos originales y comprobar que los cálculos hechos previamente, eran correctos.

Insisto, Forrest, pese al brillo que le robaron, y verse transformado en un no favorito, seguiría siendo considerado peligroso en una revancha con Mayorga.

¿LAS RECUERDAN?

La primera pelea Durán-Leonard exigía una revancha, no así Alexis-Escalera, porque la historia y el desenlace, no iban a cambiar, como se comprobó… No consideré necesario un tercer enfrentamiento De la Hoya-Chávez, pero quedaron pendientes las repeticiones De la Hoya-Trinidad, De la Hoya-Quartey y De la Hoya-Whitaker.

Cuando Monzón derrotó a Valdés en la primera batalla, la revancha quedó dibujada como necesaria, y fue vibrante, con el mismo resultado… Quienes vieron Chiquita-Carvajal, querían otra pelea en la noche siguiente… ¿Y qué decir entre nosotros de Rosendo-Finito? Y después de la segunda batalla, brutal y sangrienta, quedamos esperando otra.

No tenía sentido buscar otro duelo entre Trinidad y Hopkins, porque no quedó nada que discutir, pero después de tres batallas Frazier-Alí, las intrigas permanecieron abiertas… Cuando Hearns cayó ante Leonard en una pelea épica, de inmediato se dieron a elaborar los boletos para “la otra”.  

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