- Siempre y cuando se haga en el marco del balance razonable de fuerzas
Consuelo Sandoval [email protected]
El ex jefe del Ejército, general retirado Joaquín Cuadra, destacó como correcta la posición de Nicaragua de ofrecer la destrucción de los cohetes antiaéreos SAM-7, por cuanto, el canciller Norman Caldera fue claro al señalar que sería un proceso progresivo y en marco del balance razonable de fuerzas.
“Creo que, obviamente, la comunidad internacional se preocupa porque el Ejército de Nicaragua puede con ese mismo procedimiento y autorizado por el presidente de la República, vender estos cohetes portátiles antiaéreos, y de repente resultar engañadas nuevamente las autoridades nicaragüenses porque tienen un procedimiento deficiente, y esas armas podrían ir a parar a otro lado, a una guerrilla criminal, y pueden ir a dar a manos de la guerrilla”, justificó.
Cuadra considera que esa experiencia “amarga y triste” de la venta de armas desviada a paramilitares colombianos, dejó “mal parado al Estado nicaragüense, al Ejército de Nicaragua y a la Policía Nacional.
CONFIRMA VARIAS VENTAS A GIRSA
El ex jefe del Ejército confirmó que la institución castrense realizó en tres oportunidades transacciones correctas de venta de arsenal y equipo militar con Girsa, empresa guatemalteca actualmente cuestionada por el desvío de armas nicaragüenses hacia la Autodefensa Unidas de Colombia.
Cuadra estimó que las autoridades de la Policía y el Ejército cumplieron con todos los procedimientos para realizar la permuta, y que incluso fue reconocido por el informe de la Organización de Estados Americanos (OEA), sin embargo, admitió que fallaron porque no lograron detectar que era falsa la orden de compra supuestamente emitida por la Policía de Panamá.
“El defecto consistió en que no debe bastar a quién le están vendiendo las armas o que te presente un documento (orden) que diga que van para tal destino, sino que además tenés que ir al país de destino a asegurarte que ese documento sea original, sea legítimo, comunicarte con la autoridad, tal vez faltó viveza, y creo que hubo exceso confianza en el sentido de que era una empresa con la que se había hecho operaciones, allí creo que está el error principal de parte de las autoridades nicaragüenses, que fue aprovechado por este grupo internacional”, argumentó.
ESTADO MAYOR CONOCÍA TRANSACCIÓN
Opinó que el Estado Mayor del Ejército conocía de la transacción militar, porque el general Roberto Calderón formaba parte del Alto Mando militar en su calidad de inspector general de la institución castrense, además, que su ex compañero de armas jamás hubiese actuado por su cuenta.
Cuadra está convencido de que la inteligencia norteamericana también pudo ser sorprendida por los delincuentes internacionales, porque sus autoridades también fueron informadas de la operación de permuta de armas.
Dijo que aunque Nicaragua resultó severamente golpeada con el informe de la OEA, aparece más involucrada Colombia, considerando que se menciona que sus autoridades de Aduana no revisaron los contenedores de la embarcación que atracó en su puerto con las armas.
DISTINTAS VENTAS
El general retirado Joaquín Cuadra confirmó que durante su administración vendieron más de una docena de helicópteros a Perú y Ecuador, operación que fue realizada entre estados, cuyos recursos pasaron a formar parte del capital del Instituto de Previsión Social del Ejercito y fueron debidamente auditados y supervisados.
Recordó que posteriormente vendieron por dinero y canjearon armas viejas por chalecos antibalas y equipos para la unidad de fuerzas especiales.
“Después, a través de Girsa, se vendió en tres ocasiones armamento viejo que tenía el Ejército en sus arsenales, tales como garand, M-16, mata machos (VZ) carabinas. Todas esas cosas se vendieron y Girsa se los vendió a la empresa norteamericana Century, que las distribuía entre coleccionistas”, aseguró.