Milciades Guerrero Aguilar
La justicia de Nicaragua está maniatada en la guerra contra las drogas, porque algunos de los mal llamados movimientos de derechos humanos ayudan indirectamente a los carteles de drogas. Los cateos a casas sospechosas de vender drogas se debieran de hacer las veinticuatro horas del día entero, inclusive los domingos, no darle tregua a los vende drogas. Este mal es un flagelo que consume a la juventud.
Cerca de mi casa hay muchos expendios, pero casi siempre los “quiebres” (operaciones policiales) los hacen de día, cuando los expendedores tienen bien guardada la droga, o en otro lugar.
La lucha contra las drogas se debería librar todo el día, e imponer penas máximas inclusive a los principiantes. Es necesario crear una nueva ley que permita a la Policía investigar y dar seguimiento continuo, con investigadores que tomen pruebas y logren averiguar el momento en que los traficantes están cargados de drogas en sus expendios. Y hay que caerles a cualquier hora del día o de la noche.
Pido a los organismos de Derechos Humanos que no defiendan lo indefendible. A quienes hay que defender es a los padres desprotegidos y cuyos hijos por culpa de los traficantes se han vuelto adictos.
Se necesitan leyes duras para castigar a quienes juegan con la salud del pueblo.