Marlon José Navarrete Espinoza
Los altos dirigentes y diputados del FSLN hablan de defender a los pobres y los salarios de los sectores sociales más vulnerables e importantes de la nación y que por lo tanto no apoyan las exigencias de los organismos financieros internacionales. Pareciera que no se dan cuenta o pretenden ignorar que sin esas exigencias el país se hundiría en un caos y postración en sus difíciles y formidables esfuerzos por superar la pesada herencia de deuda que dejó la pésima administración y el saqueo del gobierno sandinista en los 80.
Es cierto que esas medidas no son agradables, pero son una amarga medicina de la enfermedad de miseria que agravó el sandinismo y corrupciones posteriores de gobiernos egoístas y ambiciosos. Es necesario reconocer la demagogia y la falsa retórica de defensa de los pobres que hace el sandinismo. Ellos en su gobierno no llevaron a la práctica lo que tanto predican. Ellos sólo actúan por ambición de llegar al poder y para eso no les importa que el país se sumerja en anarquía económica y un más profundo atraso y subdesarrollo, así como una pérdida de oportunidades para la lucha contra la pobreza. Pareciera que al sandinismo le encanta arruinar al país.