Israel Benavides
Está claro para cualquiera que dé un vistazo superficial al entorno de negocios en la región centroamericana, que son pocas las empresas en la región que cuentan con una “cultura transnacional”.
Es importante señalar que la mayoría de estas empresas y en particular las industriales se desarrollaron a la luz del proteccionismo arancelario del Mercado Común Centroamericano (caso concreto Atlas de Costa Rica), no obstante al caer los aranceles en el decenio de 1990 estas empresas tuvieron que redimensionar sus estrategias de desarrollo hacia un nivel de competitividad coherente con las nuevas circunstancias del mercado regional y mundial.
Los criterios establecidos por la publicación “Estrategias & Negocios” para definir el carácter transnacional de estas empresas, aunque subjetivos, nos presentan un escenario claro de cuántas serían las empresas que virtualmente estarían en capacidad de soportar los embates de las multinacionales norteamericanas.
Dentro de las empresas más globalizadas, es decir aquéllas que rebasan el mercado regional se encuentran “Sigma Q”, de El Salvador, acantonada en más de 49 países y con un número de empleados que supera los 2,800, esta empresa dedicada ala producción de cajas, bolsas y todo tipo de productos de empaque es líder en C.A. con ventas anuales de más de 160 millones de dólares.
Es imperativo señalar, que “ Sigma Q” al igual que Atlas de Costa Rica se desarrolló al amparo del Mercado Común Centroamericano, es decir, en un ambiente proteccionista lo que sugiere la importancia del arancel externo común, el cual no permitió que estas empresas en su nivel de precompetencia quedaran expuestas a la competencia internacional y de esta manera después de 30 años lograran el nivel de competitividad requerido.
En cuanto a Nicaragua “Estrategias & Negocios” presenta solamente cinco empresas con rango de transnacionales: Café Soluble, Eskimo, Compumax, Rostipollos Internacional y Flor de Caña, únicamente esta última está insertada dentro de las 10 más globalizadas de la región.
De las 50 empresas seleccionadas en el estudio de “Estrategias & Negocios”, un total de 17 son de capital costarricense, 12 de capital salvadoreño, lo que sugiere una clara ventaja competitiva de estas economías frente al resto de Centroamérica ante una inminente caída de las barreras arancelarias, una vez que el megaproyecto ALCA, entre en acción.
¿Pero cuál es el nivel de absorción de fuerza de trabajo de estas empresas?, según el estudio el uso de recursos humanos varía según el sector. El área de grandes supermercados se ubica en los primeros lugares, por ejemplo, Central American Retail Holding (Carhco), que es el resultado de una alianza estratégica entre Fragua, de Guatemala y Corporación de mercados Unidos (CSU), de Costa Rica y aunque no aparece dentro de las 10 más globalizadas emplea a más de 15,000 personas y constituye una de las cadenas más grandes de Latinoamérica con cerca de 265 establecimientos y un promedio de 11.3 millones de visitas por mes.
Las que menos absorben fuerza de trabajo son las más intensivas en el factor tecnología, por ejemplo la recién fundada Sol Air de Honduras y que recientemente abrió sus puertas en Nicaragua apenas opera con seis empleados.
Existen dos elementos de suma importancia frente a los cuales queremos reflexionar, en primer lugar, la mayoría de estas empresas consideradas “globales” por su participación en el mercado intra y extrarregional, fueron el resultado de políticas económicas proteccionistas en el marco del Mercado común Centroamericano (MCC), que a “través del “Convenio de Incentivos Fiscales al Desarrollo Industrial” y el “Arancel Externo Común” lograron posesionarse con éxito y sin ningún obstáculo de carácter competitivo.
Esto trae a la palestra un elemento de suma importancia, en la mayoría de los casos (no siempre), las empresas que hoy gozan de ventajas competitivas es porque por largos períodos de tiempo fueron protegidas. En segundo lugar, aquellas empresas ligadas a sectores industriales con bastante éxito son las que lograron moverse a lo largo de toda la “cadena de valor” por ejemplo, Adoc, la mayor productora de zapatos en la región ha diseñado una integración vertical del negocio y controla desde la producción de su propia materia prima hasta la venta al punto final en su cadena de tiendas, lo cual le ha garantizado liderazgo en un mercado muy reñido.
Es imperativo señalar que ante la irreversible caída de las fronteras arancelarias a lo largo y ancho del Continente Americano y la naturaleza asimétrica del ALCA, es de suponer que las empresas que lograran sobreponerse a la competencia feroz del capital transnacional en nuestra región serán contadas con los dedos de las manos. Sin pretender presentar un panorama apocalíptico nuestra generación será testigo de la “más grande masacre empresarial”, miles y miles de pequeñas empresas serán aniquiladas en los primeros años de implementación del ALCA , se multiplicará el trabajo semi esclavo, calificado así, no por la prolongación absoluta de la jornada laboral, sino por los salarios de hambre que niños, hombres y sobre todo mujeres devengarán en las grandes maquiladoras.
EL TEMA DE LA AGRICULTURA
Un tema que preocupa a la sociedad civil de la región es la agricultura, ¿cuál será el destino de miles y miles de campesinos de la región que producen granos para satisfacer la demanda interna y en la mayoría de los casos para el autoconsumo? ¿Qué mecanismos de protección considera el ALCA para garantizar la alimentación de estos países? Un artículo titulado “Guerra contra el campo mexicano”, escrito por Víctor M. Quintana, investigador e historiador de la Universidad Autónoma de Chihuahua, relata con claridad meridiana la “odisea” del campo mexicano en el período pos-TLC, en la parte del artículo que él denomina el “Recuento de los daños” nos proporciona cifras muy interesantes en cuanto al comercio agroalimentario. En 1995 México importó de EE.UU. 3,254 millones de dólares y exportó 3,835 millones. En 2001 México importó 7,415 millones de dólares y exportó 5,267 millones. Es decir, que en los primeros siete años de vigencia del tratado, la balanza agroalimentaria mexicana que tenía un superávit de 581 millones de dólares se tornó deficitaria en 2,148 millones.
En 1990 el promedio anual de importación a México de los cultivos básicos (maíz, trigo, sorgo, arroz, etc..) era de 8.7 millones de toneladas. Para el año 2000 llegó a 18.5 millones de toneladas, es decir, se incrementó en 112 por ciento. México ya no tiene soberanía alimentaría se importa el 95 por ciento de la soya de consumo, la dependencia en arroz es casi del 60 por ciento, además se importa casi el 50 por ciento de la carne de consumo.
Los niveles de pobreza en el campo Mexicano se han multiplicado con creces, de 8.2 millones de mexicanos que trabajan en el campo la mayoría está en extrema pobreza y esta tendencia aumenta todos los días.
EL PROTECCIONISMO NORTEAMERICANO
Según el jefe de “negociadores” de los Estados Unidos, Robert Zoellick, en las negociaciones con Centroamérica nada quedará excluido, en el campo de las inversiones los gobiernos se comprometerán por igual sin asimetrías a otorgar garantías absolutas para la inversión extranjera. En el campo de la agricultura, libre importación y eliminación de cualquier subsidio a la producción agrícola; en otras palabras, EE.UU. obligará a Centroamérica a desproteger totalmente sus mercados para que las transnacionales norteamericanas puedan penetrar sin ningún obstáculo.
Evidentemente esto conducirá a una desintegración de las economías nacionales centroamericanas, frente al poder de los Estados Unidos y de sus transnacionales. Coloca a nuestros estados nacionales al servicio de los intereses supranacionales, imperialistas y autoritarios.
No obstante, Estados Unidos no renuncia a la política de subsidios, han estimado 180 mil millones de dólares para los próximos 10 años; para el 13 de mayo está prevista la promulgación de la “Ley de seguridad para las granjas e inversión agrícola” (Farm Bill) que eleva hasta un 80 por ciento los subsidios, sobre todo a la exportación, teóricamente cabría esperar que tales medidas sean sujetas de sanción por parte de la Organización Mundial del Comercio (OMC) sin embargo, los reglamentos de esta organización multilateral son aplicables a cualquier país menos para Estados Unidos. Con mucha frecuencia el gobierno de Estados Unidos utiliza los subsidios, subvenciones y medidas antidumping para proteger sus mercados y generar competitividad artificialmente.
El cinismo del gobierno norteamericano es impresionante. Hace poco el presidente Bush declaró: “Un país es fuerte cuando produce sus propios alimentos”. Obviamente él declara una verdad axiomática por tanto el cinismo no es per se de la frase, sino más bien que las oportunidades otorgados a sus granjeros para garantizar sus programas alimentarios no le son permitidos a los países centroamericanos. A nosotros nos recetan cero subsidios y castigan a nuestros productores a través de subterfugios relacionados con las leyes antidumpig, controles de calidad y medidas fitosanitarias para que los productos no penetren a sus mercados.
* El autor es director de la Escuela de Comercio Exterior, Economía y Marketing de la UCC.