Leonardo DiCaprio

La superestrella de “Titanic” se prepara para presentar sus dos nuevos filmes “Catch Me If You Can” y “Gangs of New York”. En esta entrevista nos revela detalles y habla de sus nuevos proyectos y amores Fabián W. Waintal Pasaron casi diez años desde que lo nominaron al Oscar con la película “What’s Eating Gilbert […]

  • La superestrella de “Titanic” se prepara para presentar sus dos nuevos filmes “Catch Me If You Can” y “Gangs of New York”. En esta entrevista nos
    revela detalles y habla de sus nuevos proyectos y amores

Fabián W. Waintal

Pasaron casi diez años desde que lo nominaron al Oscar con la película “What’s Eating Gilbert Grape”… ¡Y creció tanto desde entonces! No solamente en prestigio. Con 1’85 de altura, Leonardo DiCaprio se hace notar cuando llega puntualmente al Hotel Regency de Nueva York, para nuestra programada entrevista. Se le ve bastante tímido, saludando con la cabeza baja, mientras trata de esconder la mirada azul con la que fantasean tantas mujeres.

Con barba crecida y despareja más cómodo, mientras guarda las manos en el bolsillo hasta el final del reportaje. Jeans negros y camisa beige, no lo quitan de la normalidad, si no fuera por el sombrero que lleva, una enorme letra “D”, de DiCaprio.

¿Te acostumbraste al título de “Superestrella”?

Para nada. Yo soy de los que piensan que los actores, recorremos diferentes caminos. Y fue el fenómeno de la película “Titanic”, que me convirtió más en producto que actor. Ni siquiera quiero decir estrella de cine, porque la palabra “producto” me describe mucho mejor. Viajando por todo el mundo pude ver mi foto en productos que se venden, sin que yo tenga idea que se comercializan. Y todo fue por el fenómeno cultural de “Titanic”. Yo venía de hacer películas independientes y esa película iba en contra de mis decisiones.

¿Fue entonces un error, haber aceptado “Titanic”?

No, no. Yo quise vivir la experiencia, quería estar en esa película, para intentar algo diferente.

También es gracias a esa película, que puedo tomar el rumbo que realmente quiero tomar con mi carrera, eligiendo yo mismo, sin que me dicten lo que puedo hacer de acuerdo a los roles disponibles. Ahora tengo muchísimas más oportunidades de las que tenía antes de “Titanic”. Y no pienso desaprovechar ninguna. Mi meta sigue siendo la misma y no quiero hacer películas de historias recicladas, que se hicieron un millón de veces. Quiero estar en películas que sean cápsulas de tiempo, para que queden en la memoria de la gente.

¿Y te gusta el reconocimiento del Oscar y los premios? ¿Vale imaginarte con el Oscar en la mano?

Seguro. Absolutamente. Cualquiera mentiría si te dijeran lo contrario. Pero también es algo en lo que hay que sentarse a mirar como se desenvuelve. Porque hay toda una ciencia detrás del Oscar, los tiempos tienen que ver y los premios no tienen una verdadera explicación. ¿Un personaje representa lo que piensa la gente o no? Es algo que el público y el mundo tienen que decidir.

¿Al menos votas por Leonardo DiCaprio, en las nominaciones al Oscar?

(Riéndose). Hace años que ni siquiera voto, así que no.

Hijo de madre alemana y padre italiano, sus padres se habían divorciado cuando Leo apenas tenía un año. Y los guiones fueron una verdadera enseñanza en la vida, porque trabaja como actor desde los cinco años, con diferentes programas de televisión (como ‘Romper Romper’ o ‘Growing Pains’), hasta que asombró con su personaje de Toby, al lado de Robert De Niro en la película “This Boy’s Life”.

No tardó en recibir una nominación al Oscar como Mejor Actor de Reparto con la película “What’s Eating Gilbert Grape” y se dio el lujo de rechazar una película sobre James Dean o el personaje de Robin para “Batman Forever”, hasta que finalmente aceptó protagonizar la primer película comercial, “Titanic” que lo transformó en superestrella internacional. Con esa película cobró ‘apenas’ 2,500,000 dólares, pero fueron suficientes para aumentar su sueldo a 20 millones con las siguientes ‘The Beach’ y la nueva ‘Catch Me If You Can’ que estrenó, en Estados Unidos, al mismo tiempo que ‘Gangs Of New York’.

Compitiendo con él mismo, eligió dos superproducciones que volverán a llevarlo al mismo nivel popular de “Titanic”. Al lado de Cameron Díaz y bajo la dirección de Martin Scorsese, en ‘Gangs…’ le toca el personaje de un huérfano que se relaciona con el mismo pandillero (Daniel Day Lewis) que había matado a su padre. Y en ‘Catch Me If You Can’, a la par de Tom Hanks y Steven Spielberg, Leonardo DiCaprio protagoniza la verdadera historia del estafador Frank Abagnale, que después de recorrer el mundo disfrazándose de piloto de Pan Amm también se hizo pasar por médico y abogado, hasta que el FBI lo atrapó por cambiar cheques sin fondos, aunque terminaron liberándolo para contratarlo como el creador de las normas de seguridad financieras más importantes, que hoy evitan otros fraudes como los que él cometió.

¿No creaste una competencia propia al estrenar casi al mismo tiempo dos películas tan importantes como “Catch Me If You Can” y “Gangs Of New York”?

Es pura coincidencia que las dos se hayan estrenado al mismo tiempo, porque las filmé en diferentes épocas. “Gangs of New York” la empecé a filmar hace casi tres años atrás, pero tomó mucho más en llegar a la pantalla. Y las filmaciones fueron también diferentes. Con “Catch…”, por ejemplo, durante toda la filmación sentí que me tiraban a la jaula de los leones, teniendo que defenderme solo para salir.

Con “Gangs of New York”, todo era más meticuloso y con más tensiones en detalle, un largo proceso. Con “Catch Me…” fue como entrometerse en la realidad, todos los días, moviéndonos constantemente sin el tiempo suficiente; pensando cómo mi personaje de Frank Abagnale, saldría de ciertas situaciones.

¿Para ser buen estafador como Frank Abagnale se necesita ser buen actor?

Seguro. Hay muchísima relación. Y creo que el verdadero Frank Abagnale era uno de los mejores actores, pero su escenario fue el mundo real. Charlando con él, descubrí lo bueno que es como actor, pero como podía hacerse pasar por diferentes personas sin demasiado esfuerzo. Porque no fue solamente el uniforme que usaba, sino la forma en que se movía, logrando que la gente confiara en él. Y eso es instintivo. Ni siquiera creo que él pueda explicarlo. También puede imitar diferentes acentos. Me acuerdo que usaba el acento sureño para emular un poco la autoridad que en aquellos tiempos predominaba. Por eso digo que lo mío fue, básicamente un actor interpretando a otro actor.

¿Alguna vez tramaste alguna trampa o truco, en la realidad?

Yo no, pero Steven Spielberg tiene una buena anécdota, porque me contó de los días en que se metía en Universal Studios, pretendiendo ser un director, cuando él todavía no era nadie. Y entraba al estudio de cine, vestido de traje y con un portafolios, para ver las filmaciones de programas de televisión. Lo hizo por tres meses, sin problemas. Él tenía algo parecido a Frank Abagnale. Lo máximo que hice yo fue intentar salirme de las clases de matemáticas, en la escuela.

¿Y cuando recién empezabas y casi te echan del programa de televisión “Romper Romper”?

Eso tuvo que ver con mi forma de ser, traviesa, cuando era más chico. Desde que tengo memoria siempre hice bromas pesadas. Una de las primeras que me acuerdo fue hacerme empujar al escenario, cuando la gente estaba esperando un concierto de rock y yo me ponía a bailar zapateo americano. Me encantaba la reacción del público. Y no sabía bailar bien, pero seguía y seguía, por el asombro en las miradas de la gente. También, mis padres siempre dicen que yo me la pasaba imitando a los amigos, que venían a casa. Y eso era el instinto de actor, que siempre tuve.

¿En aquellos tiempos soñabas con ser estrella de cine en Hollywood?

No. Yo veía Hollywood como un grupo al que nunca podía pertenecer. Y cuando recién empecé como actor, de chico, tampoco lo veía como una profesión, sino como un hobby.

¿Cuándo eligió entonces la actuación como una carrera profesional?

Recién a los 13 ó 14 años, cuando vi que podía tomarlo como una forma de vida, aunque el trabajo tampoco era constante. Me parecía divertido. Y con Michael Caton-Jones aprendí los fundamentos del cine, cuando me dirigió con Bob De Niro en “This Boy’s Life”. Yo siempre había buscado trabajos, pero en la escuela secundaria fue que decidí buscar una oportunidad.

¿Algún otro entretenimiento preferido, fuera del cine?

Leer. El último es sobre nuestra relación con el petróleo, de dónde viene y la dependencia… Me interesa el medio ambiente. Trata de cómo venimos dependiendo del petróleo durante tanto tiempo.

La película “Catch Me If You Can” no sólo muestra las trampas de un estafador, sino también la relación familiar y los efectos del divorcio en un joven que se siente solo ¿cómo es la relación con tus propios padres, teniendo en cuenta que ellos también están divorciados?

Yo me llevo genial con mis padres. Ellos se separaron cuando yo tenía un año y mi relación es completamente diferente a la de Frank Abagnale. Él, a los 16, se fue de la casa, porque no quiso decidirse entre el padre o la madre, por el divorcio. Y fue lo que lo enfrentó al mundo real, teniendo que buscar la forma de manipular el ambiente como estafador. Pero no creo que lo hubiera hecho si hubiese tenido a los padres unidos.

El verdadero Frank Abagnale comentó que al ir a tu casa, se sorprendió que no tuvieras ninguna foto o póster de Hollywood, sólo unos retratos de tus padres ¿es verdad?

Sí, sí. Mi madre es la apasionada de Hollywood. En la filmación, una vez vino Barbra Streisand con el marido, James Brolin y mi madre estaba desesperada, sacando fotos. Así que yo me encargué de que le sacaran una foto a ella con Barbra Streisand.

Por supuesto que fue una excepción, porque DiCaprio está acostumbrado a los fotógrafos persiguiéndolo a él. Como aquel cumpleaños que festejó en Las Vegas, el 11 de noviembre, rodeado de coristas del Hotel Aladdin o bailando con Arista Hill del programa Real World en MTV ¿Las últimas noticias? Lo relacionan con la asistente de producción Jennifer Paulsen, pero también con Demi Moore. Juntos comparten el mismo cumpleaños del 11 de noviembre y dicen que la atracción viene desde 1997, cuando ella todavía estaba casada con Bruce Willis y él acababa de romper su noviazgo con la modelo brasileña Gisele Bundchen. Sin que Leo quiera confirmar ninguno de los rumores, se los vio juntos en el Hotel Standard y en los locales Joseph’s y The Lounge, de Los Angeles.

¿Cómo lo tomas cuando publican una foto tuya con algún chisme de tu vida privada?

No lo tomo, simplemente. No me puedo subir a un podio para aclararle al resto del mundo, cada pequeña historieta que se escribe sobre mí. Sería una pérdida de tiempo. Yo quiero que mi trabajo hable por lo que soy.

¿Con tantas admiradoras idolatrando a Leonardo DiCaprio, hay alguien en particular que admires? ¿Quién es el ídolo del ídolo?

Entre los actores, me gustaría elegir a Tom Hanks como un ejemplo, por la pasión que tiene con el trabajo. Se le nota como siente la suerte de pisar el lugar que ocupa. Y es irónico que sea el actor más poderoso y de los más grandes, en nuestro negocio. Pero también mi padre siempre fue una buena influencia para mí, en todo sentido. No sólo en el arte, sino también la política y la cultura. Siempre me señaló caminos que nunca hubiese conocido si no fuera por él. Y para mí, él siempre fue mi ídolo.

El verdadero Frank Abagnale

La historia de cómo llegó al cine la vida del estafador Frank Abagnale, es una película aparte que sólo él puede contar. “No estoy orgulloso de lo que hice. Pero lo hice”, confiesa hoy un Abagnale más canoso y calvo “Pasó 6 años de mi mejor adolescencia, en la cárcel y de las peores. Hace 25 años que trabajo para el gobierno, pero no cobro un solo dólar de ellos. Lo bueno es haber podido transformar un pasado negativo en algo positivo”.

Después de dar tantas entrevistas en televisión, el mismísimo Johnny Carson le había recomendado que escribiera un libro de su vida. Enseguida, Universal Studios le compró los derechos en 20,000 dólares, pero al no hacer la película, Frank recuperó el guión que volvió a vender en otros 20,000 dólares. “Tom Cruise estuvo interesado en protagonizarla, pero era la época de ‘Risky Business’ y no la hizo”. El tiempo siguió pasando, los derechos seguían venciendo y Frank Abagnale empezó a tomarle el gusto de cobrar 20,000 dólares por algo que no se concretaba, después de volver a venderlo dos veces más. Para cuando él mismo quiso recuperar el libro definitivamente, le pagaron 250,000 dólares y perdió el control completo, sin vencimiento alguno.

Pasaron 20 años, hasta que Steven Spielberg decidió hacer la película, con su propio estudio Dreamworks. Y Frank Abagnale no esperaba que lo fueran a contactar. Sin embargo, dos semanas antes de la filmación, Tom Hanks y Leonardo DiCaprio lo fueron a ver, en persona. Incluso DiCaprio le pidió que se quedara a vivir en su casa por un tiempo, para aprender más sobre su forma de ser.

“La película fue tan surreal y tan precisa, que me pareció verla en familia”, agrega Frank Abagnale “hasta lo que pasó con mi madre es verdad”.

No es sorpresa que la película ‘Catch Me If You Can’ recauda millones, teniendo a Tom Hanks, Leonardo DiCaprio y Steven Spielberg por debajo del título. Pero Frank Abagnale no verá un solo centavo del éxito, porque cumple lo que firmó en su contrato de 250,000 dólares, 20 años atrás. “Pero el día del estreno se terminó mi contrato y no pienso dar un solo reportaje más. Yo, no quiero ser famoso”.  

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí