El país del desaliento

Douglas [email protected]

Una de las peores arbitrariedades que puede cometer el gobierno es quitarle a los asalariados el dinero que éstos cotizaron al Seguro Social y que algunos empleadores desviaron.

Los grandes deudores del Seguro Social son el Estado y un sector de la empresa privada, pero da la impresión que el gobierno teme cobrarles y, a cambio, le pasa la factura a los asegurados para que paguen los platos que nunca rompieron.

Según funcionarios del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS), si los asegurados no prueban que pagaron sus cuotas en determinada época, perderán los beneficios correspondientes.

Si un trabajador ha cotizado durante 20 años, pero en el INSS aparece como que ha pagado sólo 10 años, tendrá que buscar las colillas correspondientes a la década perdida, para recuperar su dinero. Si no las guardó, perdió su ahorro y parte de la pensión para su vejez.

Lo penoso es que el INSS está preocupado porque los asegurados demuestren que cotizaron, pero actúa tranquilo frente a los que sí le deben, empresarios con una mora de 600 millones de córdobas e instituciones estatales con otra de 400 millones.

Sólo amenaza a los asegurados, con quitarles derechos por los pagos “perdidos”, aún sabiendo que ciertas empresas y entidades del Estado los dedujeron a sus empleados y se los embolsaron, en vez de entregarlos al INSS.

El problema comenzó en los años 80, cuando el gobierno sandinista administró mal los fondos de la Seguridad Social. Los gobiernos posteriores también cubrieron sus deficiencias de dinero con las cotizaciones de los asegurados y, por último, un sector de empleadores acumuló la gran deuda.

Como todavía hay empresarios que hacen trampa, al no trasladar el dinero que deducen a los empleados, las autoridades del INSS anunciaron que le van a negar prestaciones a los pensionados cuyos empleadores estén en deuda con el Seguro.

Según esa lógica burocrática, son los empleados los que tienen que vigilar a los empresarios, para que éstos cumplan con la ley, en vez de ser el INSS el que la haga cumplir y se ocupe de proteger a los asegurados, porque las instituciones del Estado fueron creadas para servir al ciudadano, no para endosarle culpas ajenas.

¿En qué se parece el caso del INSS al de los bancos quebrados? En que hubo personas que robaron el dinero de los asegurados, así como de los bancos se llevaron el patrimonio de los ahorrantes. Lo diferente es que frente al saqueo del INSS, el Estado rehúsa cubrir la pérdida y mandar a la cárcel a los estafadores.

El robo del dinero de los asegurados del INSS, ha puesto a prueba la campaña del presidente Enrique Bolaños contra la corrupción. Si terminan cobrándole esas deudas a las mismas víctimas, los asalariados, en este país la confianza continuará sepultada por el desaliento.  

Editorial
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