Lenín Valle
A Ángela Valle
En el verano, Mnemosine acortó
el ligero zumbido del olvido
para que en su aleteo perdido
vuelva la esperanza que esperó.
Hizo más: de noche con los centauros
de tarde con sus hijas veneradas,
encendió su retorno en los candelabros
que azuzan pensar en las obras realizadas…
… y colocó cada uno cual un monte
para que de lejos la invocaran,
conste que aunque la buscaran.
En lo inmarcesible celeste del horizonte
no la hallarán ni en el pliego
de un pergamino sino en lo viejo.