- Sin percibirse solución al paro que hoy cumple 49 día
AP
CARACAS.-Las posibilidades de que el gobierno del presidente Hugo Chávez y la oposición lleguen pronto a un entendimiento, o siquiera moderen sus ataques verbales y mediciones de fuerza, siguen siendo nulas al cumplirse ayer 48 días del mayor paro que se recuerde en Venezuela.
“Ambas partes no cesan de manifestar que sea el otro quien rectifique, frustrando así cualquier posibilidad de que se alivie la confrontación”, dijo monseñor Baltazar Porras, presidente de la Conferencia Episcopal.
“El prolongado enfrentamiento político ha adquirido muy peligrosos niveles de crispación”, indicó Porras, quien cree que debe ser “el pueblo quien libremente decida su destino y resuelva las cosas mediante el ejercicio democrático del voto”.
Si bien el gobierno y la oposición iniciaron negociaciones hace poco más de dos meses –bajo la mirada vigilante del Secretario General de la Organización de Estados Americanos, César Gaviria– los resultados de esa iniciativa son escasos y ninguna de las partes pierde oportunidad en su intento de torcerle el brazo a su oponente.
Como si faltase algo para agravar aún más el tenso ambiente que hay el país, las fuerzas armadas allanaron desde la noche del jueves las principales plantas de tres de los más importantes grupos empresariales del país y requisaron grandes lotes de bebidas gaseosas, agua y cerveza, que, según denuncias, acaparaban en sus almacenes.
La mayoría de esos allanamientos fueron encabezados por el general Luis Acosta, jefe de la guardia nacional en el Estado Carabobo, quien al mando de tropas armadas con fusiles y ametralladoras, usó pinzas para destruir cerraduras, ignorando los reclamos de gerentes de compañías tales como Coca Cola, PepsiCo y Empresas Polar, que le pedían la presentación de una orden de un juez antes de permitirle la entrada a las instalaciones.
El embajador de Estados Unidos en Caracas, Charles Shapiro, expresó su preocupación por esos hechos que “afectan los intereses comerciales” de su país, particularmente si se confirma que los militares actuaron sin la debida autorización judicial.
“Estoy muy decepcionado y preocupado. Estos hechos afectan los intereses comerciales estadounidenses. No queremos un trato especial. Queremos que a las empresas norteamericanas nos traten con igualdad”, expresó Shapiro a la televisora Venevisión.
El paro, que comenzó el 2 de diciembre, ha afectado el comercio y la industria venezolana, incluida la petrolera, que constituye la principal fuente de ingresos del país.
Los problemas de escasez de combustible y alimentos siguen acrecentándose a pesar de las importaciones de gasolina y algunos productos de consumo que ha realizado el gobierno para tratar de debilitar el paro promovido por la oposición para presionar la renuncia de Chávez y la convocatoria inmediata a elecciones.