Vicente Renán Aguilar y Manuel Castillo son dos de los adultos mayores que a diario se van decepcionados al no recibir una respuesta oportuna del Seguro Social. (LA PRENSA/O. Valenzuela)

Ancianos en calvario con jubilaciones

Muchos madrugan en busca de respuesta, pero pocos logran hacer valer su derecho Arturo Mcfields Yescas [email protected] Cansados, así lucen los viejitos que desde temprano esperan a que se abran las puertas del bonito edificio de cristal de Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS). Vicente Renán Aguilar es un adulto mayor, de 72 años, que […]

  • Muchos madrugan en busca de respuesta, pero pocos logran hacer valer su derecho

Arturo Mcfields Yescas [email protected]

Cansados, así lucen los viejitos que desde temprano esperan a que se abran las puertas del bonito edificio de cristal de Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS).

Vicente Renán Aguilar es un adulto mayor, de 72 años, que durante su vida ha hecho todo tipo de trabajos, pero según él, el que más recuerda es el trabajo de la construcción.

“He trabajado en esto toda mi vida, aunque le he hecho de todo, porque así es uno. Cuando yo comencé a cotizar para el seguro social, esto del seguro social apenas y comenzaba, recuerdo que no eran las famosas colillas, sino unas estampillas que uno tenía que andar cuidando como si fueran la niña de los ojos de uno”, recordó Aguilar.

El seguro social obligatorio nació el 22 de enero de 1955, y desde entonces hasta la fecha existen más de 300,000 usuarios en el sistema, lo que representa casi el 16 por ciento de la Población Económicamente Activa del país.

Durante los últimos 15 años don Vicente dice que ha estado tocando muchas puertas, pero muy pocas han sido abiertas. La mayor cantidad de dinero que este señor de mirada vaga ha logrado ver son los 670 córdobas mensuales que ahora con el “reajuste” ha comenzado a recibir.

LE RECENTAN “NO HAY”

Según el INSS los papeles de don Vicente no aparecen por ningún lado. Las últimas excusas que recuerda que le dieron los funcionarios del seguro es que sus papeles se extraviaron con el terremoto y que en algún incendio, durante la guerra, se perdieron los datos de su planilla.

Mientras saluda a uno de sus amigos, don Vicente cuenta que a su edad las enfermedades son los únicos amigos que se acuerdan de visitarlo. Lo malo de esto es que, según él, las condiciones del INSS son mínimas y sólo le permiten recibir atención a cuatro enfermedades.

“La especialidad aquí se llama no hay. Nunca hay, eso es lo que te saben decir. Yo padezco de enfisema pulmonar y lo único que me recetan es salbutamol, porque las demás pastillas no están en la bendita canasta del seguro”, señaló.

DEUDA SIGUE AFECTANDO

La evasión del pago del INSS sigue teniendo consecuencias. De acuerdo con datos oficiales del Seguro Social, una deuda de más de 1,100 millones de córdobas mantiene en una quiebra técnica a dicha institución, deuda que según el especialista en temas laborales, Fernando Malespín, el gobierno no quiere cobrar, por muchas razones, entre ellas el costo político que podría significar enfrentar a la empresa privada

A la luz del análisis que hace Malespín, el Estado esta violentando los derechos constitucionales de los nicaragüenses a una seguridad social obligatoria.

Así mismo, desvirtuó los señalamientos de la titular del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS), Edda Callejas, quien considera que la deuda del INSS no va a afectar a nadie.

Según el experto existen muchos “golpes silenciosos” en la seguridad social que únicamente han empezado a recibir los “viejitos”, pero que tarde o temprano todos podríamos padecer.  

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí