"No soy traidor"

José Ariel Contreras de frente al estrellato Edgard Tijerino [email protected] Viendo como se desvanecían las posibilidades de Omar Linares entre otros, José Ariel Contreras se convenció que William Arthur Ward tenía la razón de su lado cuando advirtió: “Las oportunidades son como los amaneceres, si uno espera demasiado, se los pierde”. Y doblando por la […]

  • José Ariel Contreras
    de frente al estrellato

Edgard Tijerino [email protected]

Viendo como se desvanecían las posibilidades de Omar Linares entre otros, José Ariel Contreras se convenció que William Arthur Ward tenía la razón de su lado cuando advirtió: “Las oportunidades son como los amaneceres, si uno espera demasiado, se los pierde”.

Y doblando por la curva de los 31 años, antes de aproximarse peligrosamente al desgaste, y después de un cuidadoso trazado de planes con regla y compás, se fugó del campamento de la Selección cubana de béisbol, tomando todos los riesgos que eso implica.

“No soy un traidor. No me siento como tal. Rechazo esa acusación”, me dice en el Hotel Campo Real, sitio en el cual firmó el fabuloso contrato de 32 millones de dólares por 4 años con los Yanquis.

Siempre que un atleta cubano ha desertado, se le ha calificado como un traidor a Fidel, al pueblo, a la revolución, así haya entregado sus mejores años a la causa con disciplina, empeño y sacrificio.

“No es así. Estoy agradecido por todo lo que aprendí y recibí. Sé que en medio de las limitaciones imperantes, fui un privilegiado en la isla, como lo es todo atleta de alto rendimiento, pero estaba ansioso por someterme a prueba en el mejor béisbol del mundo. Un sueño para cualquiera de nosotros”, explica con esa humildad que lo ha cobijado desde que nació.

El menor de una familia de 9 hermanos, con un padre de 80 años y una madre encima de los 70, más una esposa con dos niñas, todos deseosos por supuesto de verlo triunfar en las Mayores, considera lo más difícil de todo, el haberse separado bruscamente de la familia.

“Ninguno de ellos tenía que conocer mi plan porque eso los comprometía, pero cuando lo hice, y logré comunicarme, me comprendieron y respaldaron. Ese ha sido el mayor estímulo recibido”.

Contreras que tenía en Cuba la asistencia que se garantiza a los deportistas que se proyectan hacia el estrellato, y manejaba un Peugeot 406, se había convertido, en vista de la entrada en declive de algunos “Monstruos”, en la figura cumbre de la Selección de Béisbol.

“Tomar la decisión de escapar es algo muy difícil. Se trata de usar todo el tiempo necesario para elaborar y poder realizar un plan sin fallas. Y esto tiene que hacerse solo, sin complicar a nadie más”, dice sin poder evitar mostrar huellas de la angustia que todavía permanecen en su rostro cuando habla sobre el tema.

—El haber reactivado estos escapes, puede motivar a varios de tus compañeros de Selección… ¿Cuántos podrían estar interesados?

“No lo sé”.

—Pero, un cálculo hecho al bolsazo si se quiere, de acuerdo a ciertas señales.

“Puede que unos cinco estén pensando intentarlo”.

Todavía emocionalmente estremecido, sin poder haber llegado a un punto de equilibrio, la principal preocupación de Contreras es sacar a su familia de Cuba… “Creo que podré lograrlo con la ayuda de los Yanquis. Otros lo han conseguido. Eso es más importante para mí que cualquier cantidad de millones de dólares”.

—¿Cuándo comenzaste a darle forma al proyecto de escaparte?

“Después de ver como trabajé contra los Orioles y continué mi crecimiento como pitcher, resultó casi inevitable pensar en la posibilidad de lanzar en las Grandes Ligas”.

—Pensaste ¿si el Duque pudo, por qué yo no?

“Sólo pensé que podía estar allí, en las Mayores, que tenía las herramientas y todavía la edad”.

—Ciertamente son 31 años.

“Así es”.

—¿Cuál sería el pelotero de la Selección cubana más apropiado para imponerse en las Mayores?

“Hay varios, pero Maels Rodríguez es muy joven, muy potente y sus proyecciones son fantásticas”.

Durante un día que le pareció más prolongado que la eternidad, José Ariel Contreras logró escapar del campamento cubano… Fue un salto hacia el futuro en busca del estrellato antes de ser atrapado por el tiempo, como ha ocurrido con tantos otros.

AÚN EN SHOCK

-El cómo manejar su dinero, es algo raro para un todavía aturdido José Ariel Contreras. Desde que escapó, sólo había soñado estar en una colina de Grandes Ligas mostrando su exuberante potencial, no estar administrando una fortuna.

-“No sé qué voy a hacer con el dinero. Hay tantas maneras de manejarlo que necesito calmarme un poco, regresar a la tierra y hacer planes… Por ahora, sólo pienso en mi aterrizaje en Tampa para estar con los Yanquis”, dice el pitcher.

-Fue Duke Snider, el llamado “Duque de la Destrucción” en el line-up de los Dodgers, quien dijo: “hombre, si yo hubiera ganado un millón de dólares, vendría al Estadio a las seis de la mañana, barrería las graderías, lavaría los uniformes, limpiaría la oficina, dirigiría el equipo, y además, jugaría en todos los partidos. Mi mayor salario en una temporada, fue de 46 mil dólares y un Cadillac”.

-“No tengo respuesta para la pregunta ¿qué pienso hacer con el dinero que van a pagarme?”, dice Contreras sacudiendo su cabeza de un lado a otro.  

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