Juan Carlos Tijerino A.Especial para LA [email protected]
Con su cara arrugada por los años, vestida con harapos, hedionda y abandonada se encuentra una anciana conocida solamente como Inés, en los alrededores de los semáforos de El Zumen.
Según vendedores ambulantes del sector, la viejecita tiene más de un año de estar viviendo en ese lugar, donde diariamente soporta continuos golpes y maldades de parte de jóvenes en estado de drogadicción.
Marlene Espinoza, vendedora del sector, explicó que la anciana logra subsistir gracias a los alimentos y dinero que recibe de los transeúntes. “Tiene más de un año de vivir en esa banca, hay personas que la ayudan con comida, o si no le dan un peso. La pobre tiene que vivir ahí porque nadie la quiere ayudar, solamente una persona la ha apoyado pero ésta se fue del lugar donde le habían dado posada”, dijo.
Espinoza manifestó que anteriormente la señora habitaba en el barrio Altagracia ubicado en Managua, de la nunciatura católica dos cuadras arriba y media cuadra al lago. “La corrieron del lugar donde vivía, supuestamente dicen que cuando era más joven adoptó a una sobrina y luego está la corrió, pero no sabemos porqué”, aseguró.
Víctor Cienfuegos, propietario de un negocio de carpintería cercano al centro comercial El Zumen, explicó que meses atrás cedió un lugar dentro de sus propiedades para que la anciana habitara, invitación que la señora conocida solamente como Inés aceptó, pero luego de unos días decidió irse a vivir en una banca frente al centro comercial, ubicado frente al Ministerio de Educación Cultura y Deportes (MECD).
Cienfuegos explicó que en varias ocasiones buscaron al Ministerio de la Familia (Mifamilia) para que la señora recibiera algún tipo de ayuda, pero que sólo enviaron a una persona a constatar de la situación y no se hizo nada más.
“Sería bueno que alguien decida ayudar a esta señora porque está sola, únicamente sabemos se llama Inés y que la corrieron de su casa. Llamamos varias veces a Mifamilia y éstos enviaron a una persona a que la evaluara mentalmente, pero de ahí nada”, indicó.
Conversar con la anciana es sumamente difícil, debido a que al observar que alguien se acerca hasta la banca donde “vive”, decide lanzar piedras e insultos.