En París, en la calle Etienne-Marcel, donde se concentran los más grandes fabricantes de denim, los adolescentes se pasean con sus jeans botacampana que se arrastran sobre los tenis. Otros utilizan los jeans estilo surf, con la apariencia de ser 10 tallas más grandes, mientras que un cincuentón de bigotes blancos, vestido con tela jean de pies a cabeza, concluye una reunión ejecutiva.
Hoy más que nunca el jean no tiene ni edad ni clase social. Hace dos años la clientela permanente tenía entre 16 y 30 años. Hoy llega a superar los 50.
Los “jeaneros” clásicos se enfrentan a líneas de jóvenes creadores que utilizan el denim para cultivar la diversidad que mejor se adapte a los deseos singulares.
CON EL TOQUE DE LOS AÑOS 70
Los modelos que en otras épocas parecían reservados a los fanáticos de Britney Spears, (el talle bajo que descubre la mitad del bajo vientre) hoy conquistan jóvenes y “entraditas en años”.
También los hombres reviven el recuerdo de Jim Morrison, vocalista de The Doors, exhibiendo el ombligo. Es con este espíritu de los 70 que el jean se impone.
Envejecido, roto, deshilachado o manchado, el jean exhala aún ese aire de inconformismo que las marcas explotan a fondo.
Entre más tratados y lavados, entre más devastadora sea su apariencia, más está el jean a la moda y más expresa las reivindicaciones de otros tiempos.
En Diesel, hay modelos que son lavados 45 veces antes de ser vendidos y previamente se les da un tono ligeramente empolvado en las rodillas y caderas y son el best-seller de la temporada.
PRENDA UNIVERSAL
Los jeans son la prenda universal. Hay conceptos suaves y agresivos mezclados con los tradicionales y vanguardistas, frescos y cálidos.
Hay propuesta semidescaderados para los hombres. También hay botas rectas y medio campana. Las chaquetas son con cierre y llegan hasta la cintura.
Los jeans se combinan con una blusa romántica muy adornada. Una camiseta blanca de algodón con elástico, o se lleva perfectamente con una falda de moda.
Los colores aportan brillo y vigor. El color mantequilla continúa como innovación. Se ven los ruedos sin terminar, los estampados y los bordados al lado de las puntas decorativas.
De Tokio a Milán pasando por Nueva York y París, el jean inunda Europa. La textura del jean desafía las extravagantes y lujosas pasarelas de los “creadores para unos pocos” y además de rendirle homenaje a la comodidad, reivindica que estar a la moda es un derecho de todos.
Las cifras publicadas por las revistas especializadas en el pret-à-porter, es decir, la ropa lista para usar, demuestran que el jean tomó la delantera en cuanto a comodidad y ventas.
Si en los Estados Unidos el mercado del denim alcanzó cifras récord, logrando la suma de 9.5 millares de dólares, en Francia las prendas elaboradas en el material fueron las más populares del mercado. 54 millones de pares fueron vendidos en el 2001 suma que supera los 45 millones de jeans vendidos en 1999.
Tomado de Internet
(El Tiempo/Terra Colombia)