- En esta víspera de Navidad, aumente sus conocimientos sobre el origen de símbolos y
costumbres alrededor de esta celebración en honor al nacimiento de Jesús
ÁRBOL DE NAVIDAD
Parece ser que la costumbre del árbol de Navidad nació en Alemania, en la primera mitad del siglo VIII. Estando predicando el misionero británico San Bonifacio un sermón, el día de Navidad, a unos druidas alemanes para convencerles de que el roble no era ni sagrado ni inviolable, el “Apóstol de los alemanes” derribó uno. El árbol al caer fue destrozando todos los arbustos excepto un pequeño abeto. San Bonifacio, interpretó la supervivencia del arbolito como un milagro, concluyendo su sermón: “Llamémosle el árbol del Niño Dios”. Los años siguientes los cristianos celebraron las Navidades plantando abetos. En el siglo XVI se decoraban los abetos en Alemania para festejar la Navidad.
La otra versión que existe alrededor del árbol de Navidad es que comenzó a ponerse en Alemania desde el siglo XVI y con el tiempo inspiró muchas historias. Una dice que en una fría noche un niño se refugió en la choza de un leñador y su esposa, y después se convirtió en ángel: era el Niño Dios. A fin de recompensar a sus benefactores, les dio una varita de pino para que la sembraran. Año con año el árbol dio manzanas de oro y nueces de plata.
NAVIDAD EL 25 DE DICIEMBRE
La tradición situaba el Nacimiento de Jesús por el solsticio de invierno; y ya desde el siglo II se celebraba en los primeros días de enero la Teofanía, fiesta de la manifestación del Salvador, en la que se agrupaban su nacimiento, su bautismo y su adoración por los Magos. Pero como unos días antes —el 25 de diciembre— los paganos celebraban el “Natalis Invicti” (=Nacimiento del Invicto, que era el Sol), la Iglesia desglosó la Teofanía (actual fiesta de la Epifanía), la conmemoración del Nacimiento, fijándola para el 25 de diciembre, a fin de que el “Nacimiento del Invicto” pagano cobrara su sentido pleno al significar el Nacimiento del único Invicto, Jesús.
UVAS
La tradición de tomar las doce uvas se remonta tan sólo a principios de nuestro siglo. La implantación de esta costumbre, que por cierto, es exclusiva de nuestro país, no se debe a motivos religiosos o culturales, sino más bien a meros intereses económicos. En la Nochevieja de 1909, los cosecheros, en un esfuerzo desesperado de imaginación, consiguieron desembarazarse del excedente de uvas de ese año inventando el rito de tomar las uvas de la suerte en la última noche del año.
NACIMIENTOS
No se sabe con certeza cuándo comenzó la costumbre de representar el nacimiento de Jesús. Se cree que San Francisco de Asís fue el santo que la hizo popular entre los años 1200 y 1226. Los franciscanos la introdujeron en España en el siglo XIV, y en la Nueva España —a través de las pastorelas— fue un medio eficaz para difundir la religión cristiana.
BASTONES DE CARAMELO
Los bastones de caramelo que simbolizan la Navidad fueron creados a finales de 1800. Un fabricante de dulces de Indiana, Estados Unidos, creó un bastón de menta, con franjas blancas y rojas, en alusión al cayado de los pastores que van a ver al Niño Dios. Se dice que el blanco representaba la inocencia de Jesús, y el rojo, la sangre que derramaría.
TARJETAS
La primera tarjeta de Navidad se imprimió en Londres. En 1843, sir Henry Cole, fundador del Museo Victoria y Alberto, le pidió al artista John Calcott Horsley que diseñara una tarjeta. Éste creó una litografía que decía: “Feliz Navidad y Año Nuevo para ustedes”. Ese año se imprimieron 1000 tarjetas.
EL TALLER DE SANTA
La idea de que el taller de Santa Claus se encuentra en el Polo Norte fue contribución del dibujante estadounidense Thomas Nast, quien realizó varios diseños para la revista Harper’s entre 1860 y 1880.
MISA DE GALLO
La misa que se celebra en la Nochebuena se llama Misa de Gallo. Este nombre se origina de que, al parecer, el gallo fue el primer animal que anunció el nacimiento de Jesús. Esta misa apareció en el siglo V, y hasta principios del XX era tradición que la iniciara un canto de gallo.
NOCHEVIEJA
Desde los inicios del Imperio Romano, enero estaba dedicado al dios bifronte Janus, que mira delante y detrás: al año que se va y al principio del que viene, por eso le representaban con dos rostros, uno barbudo y viejo y el otro jovencito. Los romanos invitaban a comer a los amigos y se intercambiaban miel con dátiles e higos para que pasase el sabor de las cosas y que el año que empezase fuese dulce. Esta vieja costumbre romana fue poco a poco entrando en Europa, donde con la misma finalidad venturosa comenzaron a ofrecerse lentejas, de las que se dice que propician la prosperidad económica del año que empieza. En la Edad Media la Iglesia trató de oponerse a las viejas costumbres, pero no consiguió extirpar la atmósfera disipada de, la noche de San Silvestre, que se mantuvo como la última isla pagana de las doce noches navideñas (las comprendidas entre la Navidad y la Epifanía), que la Iglesia consideraba como período de renovación para mejorar el año venidero. En España, la tradición de despedir con uvas el año parece ser que data de 1909 y se considera que llegó a Centroamérica por influencia española.
«NOCHE DE PAZ»
El villancico más famoso del mundo se compuso en alemán, en 1818. La letra fue obra del Padre Joseph Mohr, coadjutor en el templo de San Nicolás, en boerndorf, Austria. El organista Franz Gruber le puso la música.
* Nota: La información para este reportaje fue recopilada en el sitio web Ociototal.com y la revista Reader´s Digest.