El presidente Enrique Bolaños, de Nicaragua, y el presidente Abel Pacheco, de Costa Rica, celebran juntos en el Mercado de Masaya, el inicio de una nueva relación entre ambos países.

“Desanjuanización”, principal logro de Relaciones Exteriores

Este año Nicaragua consiguió dar un giro importante en sus relaciones con Costa Rica, al pasar de un ambiente de confrontación a uno de colaboración, que permitió incluso que el país vecino prometiera no presentar ante La Haya su pretensión de la navegación armada de policías ticos por el nicaragüense río San Juan. Persistieron, sin […]

  • Este año Nicaragua consiguió dar un giro importante en sus relaciones con Costa Rica, al pasar de un ambiente de confrontación a uno de colaboración, que permitió incluso que el país vecino prometiera no presentar ante La Haya su pretensión de la navegación armada de policías ticos por el nicaragüense río San Juan. Persistieron, sin embargo, las presiones hondureñas de militarizar la frontera al noroeste del país, y las pretensiones expansionistas de Colombia sobre el istmo centroamericano.

Luis Felipe [email protected]

Al comenzar este año que llega a su fin, el gobierno de Costa Rica amenazaba a Nicaragua con llevar a la Corte Internacional de Justicia de La Haya el asunto de la navegación armada de policías ticos por el nicaragüense río San Juan.

Las entonces hostiles relaciones de Nicaragua y Costa Rica estaban en su punto culminante, luego que las autoridades nicaragüenses decidieron no otorgar más permiso a los ticos para navegar con sus pistolas por el San Juan.

El ex canciller de ese país, Roberto Rojas, sugirió al presidente saliente Miguel Ángel Rodríguez demandar a Nicaragua ante La Haya. Rodríguez no lo hizo, tampoco el presidente entrante Abel Pacheco, un psiquiatra de sangre nicaragüense.

El nuevo canciller de Costa Rica, Roberto Tovar Faja, apostó por “desanjuanizar” las relaciones con Nicaragua, y decidió acordar con su homólogo nicaragüense, Norman Caldera, no hablar más sobre la navegación armada de civiles ticos por el río San Juan durante los próximos tres años.

Las razones del cambio

Caldera es un firme creyente que las relaciones con Costa Rica han dado una vuelta de casi 180 grados y, a su juicio, el giro obedece a un sinnúmero de razones, entre ellas, que el presidente tico Abel Pacheco y el canciller Roberto Tovar tienen 25 por ciento de sangre masayés.

El diplomático nica argumenta, además, que tanto Pacheco como Bolaños se han dado cuenta de que para atraer las inversiones a sus países tienen que buscar la paz, y admite incluso que ha influido para mejorar las relaciones entre ambas repúblicas el eventual Tratado de Libre Comercio que firmará Centroamérica con Estados Unidos.

“Es indudable que las perspectivas de tener un TLC con el principal mercado de cada uno de los países centroamericanos, como es Estados Unidos, obviamente han sido un incentivo para buscar la manera de trabajar en forma conjunta para conseguir ese objetivo”, apunta.

Caldera indica también que no hay que obviar una realidad “muy grande”, y es que para Costa Rica, Nicaragua es el segundo mercado a donde exporta sus productos, solamente después de Estados Unidos: “Uno no puede estarse poniendo a pelear con los vecinos, menos con los socios”, ilustra.

Importantes proyectos

El canciller nicaragüense asegura que una vez superado el tema sobre el río San Juan, Nicaragua y Costa Rica decidieron poner como uno de los puntos principales en su agenda acordar conjuntamente las fronteras marítimas en las aguas en el Pacífico y en el Caribe.

La delimitación de los límites marítimos está en su parte técnica.

Caldera afirma, además, que el próximo año desarrollarán importantes proyectos turísticos con su vecino del sur, que contempla la restauración de El Castillo de la Inmaculada Concepción, una fortaleza ubicada a orillas del río San Juan.

“Estamos hablando también de la posibilidad de una carretera sobre las costas del Pacífico, que venga del aeropuerto de Liberia en Costa Rica a San Juan del Sur en Nicaragua. Cincuenta kilómetros en tierra por el lado de Nicaragua y unos 10 kilómetros por el lado de Costa Rica”, revela.

Indica que ese proyecto todavía está buscando conseguir unos fondos que permitan una negociación para condonar la deuda que Nicaragua tiene con Costa Rica (superior a los 500 millones de dólares).

Señala, también, que en enero habrá conversaciones entre las autoridades de ambos países para buscar la cancelación de la visa que exige el gobierno de Costa Rica a nuestros compatriotas nicaragüenses. A cambio de la cancelación de visa, Nicaragua tiene que liberar los permisos de turistas que proceden de Costa Rica.

“Por eso digo que en este año pasamos de la confrontación a la colaboración”, celebra.

Altibajos con Honduras

Las relaciones con Honduras, en cambio, no son tan buenas como con Costa Rica, a pesar que a mediados de año el presidente Bolaños y su homólogo hondureño, Ricardo Maduro, firmaron una declaración conjunta en el puesto fronterizo El Guasaule.

En dicha declaración se impuso un régimen especial de cooperación en el Mar Caribe, y se logró el compromiso de Honduras de acatar el fallo del Tribunal de La Haya sobre el diferendo marítimo entre ambos países, el cual surgió a raíz de que en 1999, el gobierno hondureño ratificara un tratado de límites marítimos con Colombia, que perjudica sobremanera la soberanía territorial de Nicaragua.

El gobierno del entonces presidente Arnoldo Alemán decretó un impuesto extraordinario del 35 por ciento sobre el valor de las importaciones hondureñas y colombianas para financiar los juicios que lleva Nicaragua en la Corte de La Haya contra Honduras y Colombia.

Tres años después, la empresa privada de Honduras y un sector afín al ex presidente Carlos Flores han solicitado constantemente al gobierno de Nicaragua derogar el “impuesto patriótico” del 35 por ciento, sin embargo la medida ha sido rechazada por el Parlamento nicaragüense.

Las amenazas

Honduras, al conocer la misma respuesta durante todo el año, ha amenazado con militarizar la frontera al noroeste de Nicaragua, como una medida de presión para que se suspenda el impuesto a sus productos. Y la misma amenaza hicieron cuando a mediados de julio el gobierno nicaragüense anunciara abrir a licitación la exploración y explotación de petróleo en el Mar Caribe.

Caldera desestima, sin embargo, las amenazas de los hondureños, y más bien recuerda que los gobernantes utilizan con mucha frecuencia temas de la soberanía para hacer olvidar problemas o sobreponer otros asuntos en la agenda interna que se viene presentando en el momento.

El diplomático nicaragüense considera que el impuesto del 35 por ciento no tiene mucha razón de ser: “El 35 por ciento nos afecta, en el sentido de que aparecemos incumpliendo una sentencia de la Corte (Centroamericana de Justicia), y al hacerlo, difícilmente podemos utilizar a nuestro favor las sentencias de las cortes que nos favorecen”, argumenta.

La Corte Centroamericana de Justicia mandó a Nicaragua a suspender el “impuesto patriótico”, pero también ordenó a Honduras a desconocer el Tratado Ramírez-López, que ratificó con Colombia, por ser lesivo a la pretendida integración centroamericana: “Si ellos incumplen (con la sentencia de la Corte), van a quedar ante el Tribunal (de La Haya) como incumplidores”, añade.

El gobierno de Nicaragua sometió a consulta de la Asamblea Nacional, a finales de año, la posibilidad de suspender el polémico impuesto.

¿Otro atentado?

Recientemente, Honduras decidió unilateralmente iniciar negociaciones de delimitación marítima con México y Cuba, a pesar de que existe un acuerdo entre los presidentes centroamericanos de que se debe esperar por el fallo del Tribunal de La Haya sobre los diferendos marítimos.

Caldera prefiere dejar que el caso se resuelva en La Haya, e informa que en enero próximo Nicaragua presentará ante ese Tribunal Internacional la réplica en el juicio contra Honduras.

“El documento está estructurado de forma muy sólida, destruyendo los argumentos hondureños que presentaron en la contramemoria. Tenemos evidencias históricas tan fuertes o más fuertes que la evidencia histórica hondureña, pero, además, tenemos evidencias geográficas sumamente fuertes que ellos (los hondureños) no han podido rebatir en su contramemoria”, asevera.

Colombia, el punto más difícil

Mientras, el clima con Colombia, país con el cual Nicaragua mantiene una disputa legal en la Corte de La Haya, se ha empeorado, sobre todo después que una Armada colombiana capturara recientemente un barco langostero en aguas jurisdiccionales nicaragüenses.

“La relación con Colombia, desafortunadamente, no ha mejorado mucho. Ha habido unas protestas salidas de tono, desafortunadas”, resume el canciller nicaragüense.

Caldera indica que Colombia, con la captura de la embarcación pesquera en aguas nicaragüenses, demuestra una vez más sus pretensiones expansionistas en el istmo centroamericano.

Recuerda que Colombia reaccionó airadamente a mediados de julio, luego que Nicaragua anunciara la exploración petrolera en el Mar Caribe: “Ha habido acciones de intromisión al territorio de Nicaragua y ha habido capturas de pescadores nicaragüenses de parte de la Armada colombiana. La relación con Colombia ha sido el punto más difícil de la política territorial de Nicaragua”, admite.

A pesar de las protestas salidas de tono de las autoridades colombianas, Caldera asegura que Nicaragua usará los medios pacíficos para buscar una solución a la controversia marítima que también se originó con la ratificación del Tratado Ramírez-López.

Señala que el 28 de abril de 2003 entregarán la memoria ante La Haya para el juicio con Colombia, y asegura que en el documento demuestran los derechos que tiene Nicaragua sobre el área pretendida por el país sudamericano.  

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