Dos mujeres, una pasión

Las chilenas Cecilia Frigerio y Verónica Torres comparten con “Nosotras” sus vivencias dentro y fuera del escenario de la ópera y el piano Son un dúo que a pesar de tener 10 años de compartir escenarios en diferentes partes del mundo, todavía no tienen un nombre artístico por el cual reconocerlas, pero sus integrantes son […]

  • Las chilenas Cecilia Frigerio y Verónica Torres comparten con “Nosotras” sus vivencias dentro y fuera del escenario de la ópera y el piano

Son un dúo que a pesar de tener 10 años de compartir escenarios en diferentes partes del mundo, todavía no tienen un nombre artístico por el cual reconocerlas, pero sus integrantes son Cecilia Frigerio, soprano, y Verónica Torres, pianista.

Estas chilenas recientemente se presentaron en nuestro país para deleitarnos con su manifestación artística, la ópera.

“La idea de hacer este tipo de ópera surgió de hacer presentaciones para niños y no podíamos cantarles mucha ópera dramática, yo una vez vi una soprano que cantó en el teatro de la Universidad de Chile, cantó La Traviata, yo me quedé mirándola y me gustó, pero dije: aquí hace falta algo y es que hay que explicar de qué se trata el traje, y la escenografía queda perfecta para introducir a una persona que no sabe qué es la ópera”, dijo Cecilia.

“La ópera no es tan fácil de entender, pero mucha gente nos dijo que habían quedado muy contentas, incluso una profesora de aquí (Nicaragua) nos dijo que había entendido todo y que había sido muy ameno y muy corto”, comentó Verónica.

PREPARACION

Como en todo acto artístico, antes de cantar o tocar el piano, se debe pasar por un calentamiento, una vocalización o un estiramiento de los músculos de los dedos, pero generalmente el tiempo disponible para ese ejercicio es muy escaso.

Esta es una carrera en la que no toda la gente tiene el privilegio del arte, pero para este dúo, lo que les resulta difícil después de 10 años y muchas presentaciones individuales, es saber controlar los nervios, que aparecen cada vez que se encuentran frente al público.

“Aprender a controlar los nervios es fundamental, ser lo más natural posible y disfrutar con el trabajo”, dice Verónica.

“Siempre habrá nervio porque no sabes con qué tipo de público te vas a encontrar, no sabes cómo será su reacción, el estado anímico que tengas también, porque de repente vivimos situaciones horribles o tenemos hijos enfermos, papá, mamá, muertes, familiares, y tenés que salir al escenario, tienes que aprender a tener un control tremendo sobre tus emociones”, agregó Cecilia.

El trabajo que realizan es de 365 días, no hay vacaciones, ni fiestas especiales por lo que la familia de ambas ha sido muy importante en el desarrollo de su carrera.

Para Cecilia su madre es la persona que más la ha apoyado y su crítica más fuerte, por otro lado, el apoyo de su esposo para hacer las giras también juega un papel importante, le da la estabilidad emocional que necesita para que su voz retumbe por todos lo lugares que visita.

Verónica por su parte, nos cuenta que “mi marido no aguantó que trabajara tanto y se fue, mi hija es la que me apoya, pero cada vez que salgo de viaje y llamo para ver cómo está, siempre me pregunta por alguna cosa que he guardado porque ella no encuentra nada”.

“Mi especialidad es la música de cámara y de ópera, pero cuando estoy sola en mi casa, toco a los compositores más románticos, más pasionales”, dijo Verónica.

“Yo soy de la idea de que a mí todo lo que canto me gusta, gozo con todo lo que canto, todo lo que es música es fabuloso, hay unas que te transmiten alegrías, hay otras que te transmiten un dolor tremendo, otras que son tragedias, pero Madame Butterfly es una de las óperas que me llegan mucho, el drama que sufre esta pobre japonesita, me gusta cantar también La Violeta, La Traviata es mucho más exigente, y la gozo porque es muy completo ese personaje”.

LA TRAVIATA

Esta es una ópera en tres actos, con música de Giuseppe Verdi (1813-1901), con libreto de Francesco María Piave, basado en el libro de Alejandro Dumas (hijo) “La dame aux camélias”. Fue estrenada en el Teatro de la Fenice de Venecia el 6 de marzo de 1853.

La acción tiene lugar en París a mediados del siglo XIX. El primer acto en agosto, el segundo en enero y el tercero en febrero.  

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