Miguel Ángel Martínez Pineda posa su mirada en el venerado Niño Dios, pues según él, “me hizo el milagro de curar a mi hermana”.

El milagroso Niño Dios para los matagalpinos

El sol apenas asoma. En lo alto de los laureles, decenas de zanates despiertan y alzan su rutinario vuelo hacia el horizonte. La inocente mirada de un niño se clava esperanzada sobre el inmenso y atractivo Nacimiento confeccionado en el costado norte del Parque Darío. A sus 13 años, Miguel Ángel Martínez Pineda, con su […]

  • El sol apenas asoma. En lo alto de los laureles, decenas de zanates despiertan y alzan su rutinario vuelo hacia el horizonte. La inocente mirada de un niño se clava esperanzada sobre el inmenso y atractivo Nacimiento confeccionado en el costado norte del Parque Darío. A sus 13 años, Miguel Ángel Martínez Pineda, con su mirada, irradia la inmensa fe en el venerado Niño Dios, pues según él, “me hizo el milagro de curar a mi hermana”.

Luis Eduardo Martínez M./[email protected]

MATAGALPA.- El repique de las campanas de la iglesia San José acelera el vuelo de los zanates y de las decenas de palomas de Castilla que se posaban sobre el templo. El niño parece meditar frente al nacimiento, mientras carga una bolsa llena de periódicos que debe vender para obtener algún dinero y contribuir con la economía de su familia.

“Ella estaba enferma y le escribí al Niño Dios, y sólo le pedí que la curara y ella se curó”, relata el pequeño, para quien, las fiestas de la Natividad de Jesucristo o Navidad, son un motivo para agradecer por siempre el milagro que el Niño Dios le regaló en estas mismas fechas.

TRADICIÓN QUE SE PIERDE

Nicaragua recibió la fe cristiana en épocas de la Conquista, heredando diversas tradiciones que, al pasar de los años, han sido influidas por otras culturas, principalmente la norteamericana.

La tradición infantil de escribir una “cartita” al Niño Dios, pidiéndole juguetes o el cumplimiento de algún deseo, como lo hizo el pequeño Miguel Ángel, poco a poco ha sido desplazada por la solicitud de obsequios a la abultada figura de Santa Claus; y ahora se incluye como parte de las fiestas los arbolitos de Navidad.

“Cuando niño, yo le escribía una cartita al Niño Dios pidiéndole juguetes, la ponía bajo la almohada y me dormía temprano. Al día siguiente, salía alegre a buscar a los amigos, y compartíamos los juguetes que nos había traído el Niño Dios”, recuerda el señor Constantino Serrano, recuerdo que también comparte el señor Francisco Zavala.

“Con una pelotita o un patín, nosotros éramos felices en aquellos tiempos, con algunos camioncitos de madera que nuestros padres daban a hacer donde algún carpintero, y eso era una gran felicidad, no esperábamos nada mecanizado en esa época”, relata Serrano.

Por su parte, Zavala considera que “estas cosas se han ido perdiendo, hoy en día, me dice uno de mis niños de diez años: ‘Mirá papá, yo miré un regalo en la tienda tal, andá comprámelo’, él (su hijo) no anda creyendo en qué cartita al Niño Dios, es más, ni siquiera le gusta que le empaquen el regalo”.

LOS NACIMIENTOS

Inherentes a la Navidad, al menos en los hogares nicaragüenses, se aprecian los Nacimientos, que varían en tamaños, estilos y adornos. Sin embargo, hay quienes extrañan la natural forma en que éstos se confeccionaban y arreglaban.

“Antes, los Nacimientos eran adornados con musgo, paste de montaña, pastoras y otras plantas naturales, incluso los arbolitos de Navidad eran naturales por cuanto se usaban ramas de pino o ciprés”, recuerda la señora Rosa Romero, vecina del Barrio “Lucidia Mantilla”, al suroeste de la ciudad de Matagalpa, quien añade: “Ahora todo es luces e imágenes con movimiento y hasta música”.

Es muy notoria la forma en que los matagalpinos confeccionan los Nacimientos. La creatividad se impone en todos los aspectos para colocar las imágenes de María, San José, la mula, el buey y otros animales de corral que acompañaron a Jesús en su natalicio.

En el Instituto San Francisco de Asís se confecciona el Nacimiento más grande de la ciudad de Matagalpa. Al menos el año pasado fue confeccionado en veinte días por 22 personas, utilizando 450 imágenes de gran tamaño. Este Nacimiento ocupó un área de casi 35 metros cuadrados.

CELEBRACION EN FAMILIA

“En nuestra casa, la Navidad era una fecha para reunir a la familia y compartir con ella esta festividad tan agradable, y nos inculcaron que la Navidad es una fecha de reconciliación ante cualquier diferencia familiar, y la verdad es que se ha ido perdiendo la esencia del mensaje de la Navidad. La fiesta se ha ido transformando, ahora todos los chavalos se van a las discos en virtud de estar con su familia en una fecha así de especial como es la Navidad”, dice Francisco Zavala.

Constantino Serrano recuerda que “antes no se acostumbraba mucho la gran cena de hoy, se acostumbraba la cena con un nacatamalito o una gallina al siguiente día, pero no con todos los condimentos que hoy lleva una gallina, antes era más sabrosa porque era una gallina de patio que tienen mejor gusto”.

Auque las fiestas navideñas inician el 16 de diciembre, con las novenas al Niño Dios, la magna celebración, en Matagalpa, se realiza desde tempranas horas de la noche del 24 y las 00:00 horas del 25 de diciembre, cuando se conmemora la Natividad de Jesús.

El 24 los niños esperan con ansias los regalos que traerá el Niño Dios, y en la mayoría de los casos se van a la cama desde temprano, “porque si no se duermen el Niño Dios no llega”.

Mientras tanto, los adultos se reúnen con sus familiares y amigos para celebrar la ocasión que se caracteriza también por ser un día de “estreno de ropa y calzado”.

La cena navideña no puede faltar, y la gran mayoría de matagalpinos preparan una exquisita gallina o bien un hermoso lomo de cerdo relleno. “Aun en el campo, el campesino prepara su gallinita o su chanchito y cena con toda su familia, celebrando la ocasión”, dice don Roberto Gutiérrez, añadiendo que otra característica de la ocasión es “la abundancia de licor”.

Otra forma de celebración es la meramente religiosa, por lo que muchos acuden con toda su familia a la denominada “Misa del Gallo”, la que se realiza en todos los templos católicos durante las últimas horas de la noche del 24 de diciembre.  

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