Andrés Mendoza Bravo*
Estando en casa, junto a familiares y amigos, quedé atónito al presenciar un comportamiento bochornoso, fuera de la ética, que pone en ridículo no sólo a los propios diputados llamados “Padres de la Patria”, sino que a todos los nicaragüenses.
Qué pensarán los niños y jóvenes, futuro de nuestra patria, cuando observan a sus “representantes” legislando a gritos, lanzándose entre ellos mismos, en defensa de sus líderes o mejor dicho, en defensa de sus prebendas o agradeciendo y no como debería ser legislar por la patria, legislar por el futuro de todo un pueblo, que ha luchado tanto por alcanzar un mínimo de democracia para su necesario desarrollo.
No basta con disculparse entre sí, es obligación de aquellos funcionarios, sean diputados, ministros, magistrados, alcaldes, concejales, policías o militares, que en determinados momentos han tenido actitudes o comportamientos que riñen con la ética, la moral y las buenas costumbres; rectificar ante la nación tales acciones, ya que no contribuye en la formación de nuestra juventud.
Es necesario que a nuestros diputados, se les dé un curso intensivo de relaciones humanas e incluso debería de ser extensivo a sus “cultas” esposas y demás familiares, con la finalidad que al menos respeten el lugar donde se deben discutir y hacer las leyes de este desventurado país, es hora de hacer patria, señores diputados, ¡hay que trabajar ya!, de lo contrario la historia los juzgará.
* Camoapa