- En su declaración dio detalles de cómo fue asesinado su esposo
Luis Eduardo Martínez M./Corresponsalinfo2laprensani.com
MATAGALPA.- Premeditación, ventaja, alevosía y otros agravantes penales, en relación al asesinato del campesino Anastasio Saturnino González Alfaro, de 35 años de edad, registrado el pasado viernes 13 de diciembre, en la comunidad Las Carpas Número 3, fueron confirmadas en la declaración brindada ante las autoridades policiales de Rancho Grande por la viuda Angelina del Socorro Bucardo Cano.
González fue asesinado por Leonardo Enrique Rayo Orozco, de 22 años, supuesto amante de la ahora viuda, cuando la víctima se encontraba dormido en la cama que compartía con su esposa. La acción criminal se registró a las 8:30. p.m. del fatídico viernes 13.
Al conocer del caso, la Policía local desplegó equipos de guardia operativa que pronto arrestaron a la señora Bucardo y a su presunto amante.
En su declaración ante la policía, la viuda relató lo que parece una nueva versión de la famosa cinta que irónicamente se conoce por la fecha en que ocurrieron los hechos.
Bucardo reconoció convivir a escondidas con Rayo Orozco y dijo que el viernes 13, su esposo Anastasio Saturnino llegó a la casa en estado de ebriedad, por lo que de inmediato se fue a la cama.
Mientras González dormía, el amante de su esposa, armado de machete, se introdujo al cuarto y asestó dos filazos en la espalda del “compadre”. La víctima reaccionó y suplicaba a su agresor que por favor no lo matara, al tiempo que tomaba una sábana con la que cubrió su cuerpo. 13 filazos más subsiguieron, los que impactaron en la cabeza y otras partes del cuerpo de González.
En su declaración, Bucardo aceptó haber conocido de los planes de su amante desde el pasado 28 de noviembre, cuando éste último le dijo que “del viernes 13 no pasa”.
DINERO DE POR MEDIO
De la declaración de Bucardo se desprende que Rayo Orozco quería vengarse porque González le había tomado 12 mil córdobas “sin permiso”.
No obstante, aún se cree que la viuda y su supuesto amante planificaron el crimen para “quedarse juntos” y compartir los bienes del ahora occiso.