- El astro cubano es parco, pero preciso al hablar
Edgard Rodríguez C. [email protected]
En la sala de la casa de José Ariel Contreras en Cuba, hay un enorme póster, en el que aparece este astro del pitcheo antillano, a punto de soltar un disparo hacia el plato.
Los pósteres fueron impresos por el gobierno cubano para promover aún más a sus principales valores deportivos, y entre ellos, José Ariel ha estado en el máximo nivel.
Para llegar hasta donde está situado el póster de Contreras, su hija menor, Naylet, de dos años, tiene que auxiliarse de un asiento. Y una vez que lo alcanza, lo abraza.
“¿Cuándo vas a venir papito?”, pregunta sin cesar, mientras a miles de kilómetros, a José Ariel se le hace difícil contener las lágrimas cada vez que piensa en ella.
Contreras muestra con mucho cariño una fotografía en la que está su esposa Miriam con sus dos hijitas. Cuando la tristeza lo embarga, la foto le devuelve el entusiasmo.
“La familia es primero. Lo que uno hace, lo hace pensando en ella”, señala el tirador, que a diferencia del típico cubano, es parco, pero preciso en el uso de la palabra.
Este derecho de 31 años, calificado como el mejor lanzador del mundo en el ámbito no profesional, reside en nuestro país a la espera de una oferta para las Grandes Ligas.
“Como lo he dicho siempre, la única razón de mi decisión (de salir de Cuba) es la de probar mis habilidades en el mejor béisbol y eso está en las Ligas Mayores”, afirma.
A Contreras no le molesta que le hablen de política, pero se deshace de esa pregunta con la misma habilidad que mostró aquella mañana de marzo de 1999 contra los Orioles.
“Mira, no es que no me guste hablar de política, o que no hable por temor. La verdad es que objetivamente, yo no sé de política y no hablo de lo que no conozco”, sostiene.
Lo de Contreras es béisbol y más béisbol. Siempre está hablando de pelota y cuando encuentra el adecuado marco de confianza, el tema es entonces su familia en Cuba.
“Crecí en medio de una familia de muchos valores. Mis padres me inculcaron siempre que uno debe ser responsable en las cosas que hace. Espero no defraudarlos”, dice.
Por ahora, Contreras sólo espera la nueva resolución de la Oficina del Comisionado del béisbol de las Grandes Ligas, para ser agente libre y poder escuchar las ofertas.
“Uno toma decisiones en la vida a fin de mejorar tu situación, pero en el caso mío, el dinero no es la respuesta a todo. Pienso que hay otros factores importantes”, señala.
A medida que pasan los días, las nostalgias y el recuerdo son más perennes para José, pero también se acerca a la posibilidad de firmar un contrato y poder ayudar a los suyos.
EN CONFIANZA
He tenido la oportunidad de compartir múltiples momentos de conversación con José Ariel en su estadía en nuestro país y he percibido que se trata ciertamente de algo más que un buen lanzador, es también una tremenda persona.
Como decimos aquí, los cubanos hablan hasta por los codos. Ése no es el caso de este carabinero, quien deja que su brazo y sus actitudes hablen por él. Es entonces cuando se concluye sin dudas, que con Contreras, sobran las palabras.