Eduardo Enrí[email protected]
Hasta que me da escalofríos estar de acuerdo con algo que dice el vocero del PLC “arnoldista”, Eliseo Núñez, pero creo que tiene razón cuando asegura que ahora sí el presidente Enrique Bolaños va a tener que demostrar su capacidad para gobernar.
Claro, el vocero maneja ese discurso para que calce en su realidad política, pero es cierto que con Arnoldo Alemán fuera de escena ya no habrá justificaciones para que el gobierno no funcione y se realicen los grandes y profundos cambios que se necesitan.
Ahí es donde termina mi coincidencia con “Eliseíto”, porque yo sí creo que Alemán representó un gran obstáculo activo y pasivo para el primer año de la administración de Enrique Bolaños: activo, desde su control de la Asamblea Nacional y pasivo por el saqueo realizado al país durante su Administración.
Pero ahora, de verdad, que viene lo difícil. Y comencemos por lo más fácil de lo difícil: consolidar una bancada propia, de peso, que le permita tener incidencia en el Legislativo.
Es cierto que mucha gente espera que se desgrane la bancada “arnoldista” ahora que su “máximo líder” está fuera, aunque todavía aferrado a esa supuesta inmunidad del Parlamento Centroamericano, pero ¿qué estrategia va a utilizar? ¿qué va a negociar para traerlos a su redil? ¿será que la decisión de no desaforar al diputado David Castillo es el resultado de una negociación de ese tipo? ¿qué compromisos tendrá que adquirir? Los “arnoldistas” saben que su voto vale tanto hoy como a inicios de esta semana, eso no ha cambiado.
Y después viene lo que se ha llamado la “despartidización” de los poderes del Estado. Eso, aun si lograra que unos 30 diputados liberales hicieran equipo con la Azul y Blanco, no podrá limpiar de magistrados militantes los otros poderes del Estado, y para eso necesita a la bancada sandinista.
Tomemos el caso de los cinco magistrados de la Corte Suprema de Justicia. ¿Cómo convencer a los sandinistas de que lo mejor es que se elijan candidatos apartidistas cuando les ha ido tan de maravilla controlando la Corte? Y no nos olvidemos de que esa negociación es urgente, porque ya para el próximo julio se le vence el período a otros cinco magistrados. ¿Qué le tendrá que dar a cambio a los sandinistas? Dejar el Poder Judicial en manos de ellos cuatro años más no es una opción.
Pero lo más difícil de lo difícil será verlo resolver el problema de la pobreza y la falta de empleo. Nadie en su sano juicio espera que la pobreza desaparezca en los próximos cuatro años. Tampoco se podría esperar que desaparezca el desempleo.
Pero sí se puede esperar que se sienta una reducción en la pobreza y que se sienta la creación de empleos, y sobre todo que se sienten las bases para que el desarrollo sea sostenido y sostenible.
Pero que eso se dé va a depender mucho de la manera como el Presidente maneje los problemas arriba mencionados, y claro, de que lleve la verdadera austeridad al gobierno y del afinamiento que haga en enero de su equipo de gobierno.
Bolaños dice que ha venido cumpliendo con lo que ha prometido, y en la lucha contra los corruptos del gobierno anterior es cierto. Tengo la esperanza de que cumpla con esas difíciles tareas que le faltan. Va a ser interesante ver cómo lo logra.