Lic. Luciano Cuadra Waters
Por medio de LA PRENSA quiero manifestar al embajador de Nicaragua en Washington, D.C., mi preocupación sobre las amenazas evidentes contra la democracia de Venezuela, el mal gobierno y la corrupción del actual régimen del presidente Hugo Chávez Frías.
La corrupción, es un problema que se presenta en Venezuela con graves consecuencias para la gobernabilidad y la legitimidad democrática.
Un estado generalizado de corrupción, al diluir las bases del estado de derecho, tiende también a afectar gravemente la protección de los derechos humanos, especialmente en relación a la pérdida de autonomía de la administración de justicia y las consiguientes violaciones al debido proceso legal.
En Venezuela, la corrupción estatal se traduce en cientos de violaciones, pero en esta carta sólo hago alusión a la de los derechos humanos, incluidos los derechos a la libertad personal y la vida. De las normas y mecanismos institucionales adoptados en el ámbito internacional para promover, consolidar o preservar la institucionalidad democrática, como es el caso específico del Sr. César Gaviria y del grupo que lo acompaña, quienes merecen el reconocimiento de todos los ciudadanos demócratas por su persistencia y profesionalismo, es imprescindible que la acción internacional actúe con un enfoque general que reconozca la relación existente entre la democracia, los derechos humanos, el estado de derecho, el buen gobierno y la probidad en la gestión pública, con los soportes estructurales a la democracia. La Carta Democrática es un instrumento que puede jugar un rol importante en lo que se refiere a su función de persuasión.
Por esta razón le insto a invocar a la Carta Democrática en momentos cuando se pone en riesgo valores que son reconocidos como intransables por todos los integrantes de la sociedad.
Es fundamental que los Estados miembros de la OEA acaten este compromiso para la protección de la democracia en Venezuela y en el Continente.