Tres días de duelo en Boaco por deceso de Monseñor Obregón

“Dichosos los que mueren, cuando mueren en el Señor”, fue la cita hecha del Apocalipsis por Monseñor Leovigildo López Fitoria en la exequias de Monseñor Auxiliadora MartínezORRESPONSAL/[email protected] El Concejo Municipal de Boaco ofreció un homenaje póstumo a la memoria de Monseñor Rafael Antonio Obregón Alfaro, Párroco Emérito de la Iglesia Santiago, a quien ratificaron como […]

  • “Dichosos los que mueren, cuando mueren en el Señor”, fue la cita hecha del Apocalipsis por Monseñor Leovigildo López Fitoria en la exequias de Monseñor

Auxiliadora MartínezORRESPONSAL/[email protected]

El Concejo Municipal de Boaco ofreció un homenaje póstumo a la memoria de Monseñor Rafael Antonio Obregón Alfaro, Párroco Emérito de la Iglesia Santiago, a quien ratificaron como “Hijo dilecto” de la municipalidad, de igual manera decretaron tres días de duelo por su sensible deceso.

Autoridades locales, familiares, amigos y la feligresía católica, despidieron el pasado lunes al único Monseñor con título alcanzado en Roma, que quedaba en el país, quien dedicó sus 63 años de vida sacerdotal al servicio de la Iglesia y la comunidad.

Con el dolor reflejado en los rostros por la pérdida irreparable de Monseñor Obregón, la población boaqueña lo acompañó hasta su última morada. El féretro fue cargado en hombros desde la iglesia hasta la Capilla del Cementerio Central, donde descansan sus restos, junto a los del Padre de origen holandés y misionero paulino, Pedro Mewis.

El clero de la Diócesis de Granada, Rivas y Boaco, presidido por Monseñor Leovigildo López Fitoria, concelebró la misa de cuerpo presente, en cuya homilía el religioso destacó y reconoció la entrega, abnegación y entusiasmo con que Monseñor Obregón vivió su vida sacerdotal.

MOTIVACIÓN DE FE, CONFIANZA Y SEGURIDAD

“Dichosos los que mueren, cuando mueren en el Señor”, esta frase del Apocalipsis debe ser una reflexión para el crecimiento de nuestra vida espiritual, además debe ser una frase consoladora, animadora y motivadora de fe, confianza y seguridad, que se cumpla en este caso particular de Monseñor Obregón”, apuntó Monseñor Leovigildo López.

“Yo lo conocía trabajando en el Seminario Nacional y a pesar de las tantas dificultades él siempre estaba pendiente de que el seminario fuera avanzando y mejorando, también trabajó en los movimientos e iniciativas que la Iglesia ha tenido en los últimos tiempos”, dijo López Fitoria.

“Sus más de 60 años, desgraciadamente en nuestro tiempo, algunas veces no se llega ni a siquiera a unos pocos años, porque no se ha sabido vivir el sacerdocio o porque no se ha sabido tener la valentía, fortalecidos por la gracia de Dios para ser perseverantes hasta el final como lo fue Monseñor Obregón”, sostuvo el jefe de la Diócesis de Granada, Rivas y Boaco.  

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