- El vicario para cárceles por parte de la Iglesia Católica, Mons. Amado Peña lo consideró un reo peligroso y con problemas mentales
Elízabeth Romero [email protected]
Yerri McKensi Callaso, de 34 años, originario de Blufields, es un recluso del penal La Modelo de Tipitapa condenado a 30 años de prisión por tres violaciones y tres abusos deshonestos, quien reconoció que sufre de Sida y pide su libertad.
Alegó que ha estado recluido durante más de 15 años por un supuesto montaje que le hicieron ex funcionarios de la Seguridad del Estado del extinto Ministerio del Interior.
En 1995 las autoridades le practicaron por segunda vez la prueba del VIH-Sida y resultó positivo. Sin embargo, negó que haya intentado contagiar a ningún otro recluso de La Modelo como se le ha acusado.
“Los 15 años y dos meses que llevo, me he dedicado a estudiar, he aprendido tres idiomas, cuatro oficios, y actualmente soy estudiante de derecho por correspondencia”, alegó en su defensa el recluso en presencia de las autoridades del penal.
McKensi explicó que se contagió de esa mortal enfermedad en el interior de la cárcel al sostener relaciones con un homosexual que había regresado de Estados Unidos, y quien, a su vez, contagió a otros tres reclusos, todos ya fallecieron.
“Desgraciadamente yo resulté afectado”, refirió McKensi, quien alegó que es inocente de los cargos que le acusan. En el expediente indica que fue acusado de tres violaciones y tres abusos deshonestos, por lo cual fue sentenciado a 3 años de cárcel.
Sin embargo, el recluso insistió en un montaje en su contra y entretejió toda una historia relacionada con la extinta Dirección General de la Seguridad del Estado, específicamente indicó la Oficina Super Secreta de Información Codificada y Clasificada, donde aseguró trabajó junto a seis personas, al mando de Lenin Cerna y dos comandantes más.
Fue de esa oficina que supuestamente se le acusó de haber sustraído una cantidad no determinada de documentación “súper secreta”, pero como no se le comprobó nada “se me hizo un montaje y me mandaron con violación a La Modelo, se me condenó a 30 años de prisión”.
HOMBRE PELIGROSO
Sin embargo, el Vicario para Cárceles por parte de la Iglesia Católica, monseñor Amado Peña, consideró que se trata de un reo peligroso; “más teniendo esa enfermedad y con esa cosa que quiere pasárselo a otros es problema psíquico también, aquí no es lugar de locos, tampoco, a los locos que les den su puestecito, y se les trate como seres humanos con las necesidades que tienen”.
De esta forma, monseñor Peña contradijo la versión que momentos antes había ofrecido el Jefe del Sistema Penitenciario Nacional, comandante de regimiento Carlos Sovalbarro, quien negó versiones publicadas en un medio local que indican que McKensi ha amenazado a otros reos con una jeringa para inyectar.
“Ya lo ha hecho, ya lo ha dicho, ahora tienen miedo nuestros hermanos funcionarios porque ha dicho que les va a pasar a los funcionarios que lleguen allí, el Sida, ya se ha sacado sangre con jeringa y todo, la mantiene allí, a otras personas con nombre y apellido también las ha amenazado diciéndoles que les va a pasar el Sida”, dijo Peña.
Pero el recluso que permanece en el hospitalito del Penal insistió en negar que haya amenazado a alguien.
“A monseñor Amado Peña nunca lo he visto, nunca he platicado con él y ni siquiera conoce mi nombre ni conoce el asunto. Nunca he manejado ningún tipo de jeringa, nunca he amenazado a ningún tipo de interno ni nunca he amenazado a ningún funcionario”, sostuvo el detenido.
El religioso indicó que es a los jueces a quienes les corresponde ver la parte psíquica de las personas, “Dios quiera que resuelvan pronto esto, porque aquí se vive en esa zozobra los que están enfermos, los que están a la orilla de él, que éste es un problema también”.
“Yo no sé de donde agarraron o inventaron que anda con una jeringa”, manifestó por su parte el comandante Sovalbarro, quien dijo que si eso ocurriera ya hubieran pedido apoyo de un psiquiatra.
A la fecha, indicó el Sistema Penitenciario Nacional levanta la información sobre los posibles casos con esa enfermedad, pero aclaró que no existen cifras alarmantes en los penales del país, como ocurre en otros.
Explicó que esa entidad cuenta con un expediente clínico de cada uno de los internos, y oficialmente sólo tienen un caso de reo enfermo de Sida.
No obstante, monseñor Peña, dijo que “aquí no es lugar de hospital, este caso particular este enfermo, que también está un poquito mal de la cabeza, es importante sacarlo”, tras explicar que el presidiario “sigue pensando en la violencia y esto, un hombre que sólo circula en violencia y se le ven las actitudes, que no es normal”.
PELEA POR LIBERTAD
Actualmente McKensi espera que los tribunales de justicia le liberen por liquidación de pena, debido a que ha estado internado 15 años dos meses, período durante el cual ha laborado también.