Arturo Mcfields Yescas [email protected]
La Cruz Roja Nicaragüense está lista para darle cobertura a “La Gritería”. Un total de 40 socorristas y seis unidades de transporte reforzarán la vigilancia y atención de primeros auxilios, a lo largo y ancho de la capital.
“Queremos que este año se produzcan menos quemados; aunque el año pasado sólo dimos cobertura a cinco casos, queremos que esta año se reduzca ese número. Lo que más nos preocupa son los niños, sobre todo queremos que los padres asuman su responsabilidad porque ellos pagan los platos rotos”, dijo Alejandro Morales director de Socorros de la Cruz Roja.
Los voluntarios brindarán atención de primeros auxilios en brigadas móviles que se desplazarán por los barrios La Fuente, Reparto Shick, Monseñor Lezcano, San Judas, Rubenia y Ciudad Sandino.
Morales explicó que “se destinaron dos ambulancias para atender las solicitudes de la ciudadanía desde diferentes puntos de la ciudad capital, para lo cual deberán marcar el número telefónico 128”.
En el resto de departamentos del país, se brindarán atenciones con los voluntarios y medios de transporte con los que cuentan cada una de las 36 filiales municipales y locales de la Cruz Roja.
La Benemérita Institución orienta a los feligreses y ciudadanía en general, tomar en cuenta todas las recomendaciones pertinentes para evitar accidentes por la mala manipulación de la pólvora.
“Queremos mantener bajo completa vigilancia a los niños, cuando estén utilizando pólvora. La falta de vigilancia y la imprudencia son las principales causas que provocan accidentes, por eso es importante que no se deje al alcance de los niños productos explosivos, líquidos inflamables, fósforos, tizones ni velas”, dijo Morales.
Asimismo, el representante de Cruz Roja llamó a no almacenar pólvora en las casas y procurar ubicarla en sitios alejados de las mismas, a la vez que recordó a los comerciantes y distribuidores de pólvora, no almacenar explosivos en lugares inadecuados.
Los expertos recomiendan que es preferible almacenar los explosivos en lugares retirados y aislados de grandes núcleos poblacionales y nunca donde existen sustancias o productos inflamables.