- El espejo y la pesa pasaron de ser simples objetos a inseparables compañeros. Se nota una palidez repentina e inexplicable ante la aparente ausencia de una enfermedad. ¡Cuidado! Estas son sólo algunas señales de la aparición de la anorexia y bulimia. Dos enfermedades que son consecuencia de la obsesión por la figura
Silenciosamente, como un ladrón que entra a una casa por la noche, así comienzan los desórdenes alimenticios, alteración que es más susceptible a ser sufrida por las mujeres.
No crea que tener un desorden alimenticio es no comer a las horas que se debe o dejar de desayunar o de cenar para no ganar peso. Desgraciadamente es más grave que eso. Hablamos de una enfermedad que a pasos agigantados gana terreno y sus principales víctimas son las adolescentes.
Los extremos del desorden alimenticio son: la anorexia y la bulimia. Como madres, hermanas, parientes y amigas, es importante estar informadas sobre estas enfermedades. Cualquiera de quienes nos rodean puede caer en las “garras” de este mal.
Se les conoce como desórdenes alimenticios porque desordenan todo lo que sería un plan de alimentación balanceada. Esta anomalía se asocia con la obesidad, la cual puede ser generada por la bulimia.
La anorexia es la drástica pérdida de peso. “La persona que padece anorexia es aquella que simplemente se niega a comer por temor a engordar”, explicó la nutricionista Esther Sánchez Velásquez.
La bulimia, por el contrario, se manifiesta cuando las personas comen cantidades exageradas de comidas que luego son desechadas, ya sea vomitando o por medio de laxantes, para que éstos les provoquen diarreas y así eliminar lo comido.
¿Quiénes son las más afectadas?
Según la experta en nutrición, en nuestro país los casos de este mortal mal son aislados. Trastornos como la bulimia y la anorexia se presentan comúnmente en sociedades altamente consumistas, como las estadounidenses o europeas, donde el estereotipo de las personas delgadas es sinónimo de belleza y éxito.
Las adolescentes entre 12 y 14 años, son las más propensas a sufrir estos desórdenes, aunque “se da más en jóvenes adolescentes que en adultos, en adultos también se puede presentar este tipo de enfermedad y es que quizás viene arrastrando desde su adolescencia problemas de autoestima y lo vienen a desencadenar hasta la edad adulta, pero casi siempre su raíz empieza en la adolescencia”, comentó Sánchez.
La anorexia viene acompañada de la bulimia y los factores que la propician están relacionados con el entorno, las relaciones familiares, amistosas o de noviazgos.
“Las personas que padecen de bulimia, son jóvenes que autodescalifican su apariencia, generalmente son gorditas y por problemas con sus familiares o amigos se vuelven ansiosas transformando esta ansiedad, en sus ganas ilimitadas de ingerir muchos alimentos, los que después son vomitados”, explicó el doctor Hugo Espinosa, médico psiquiatra, especialista en sicología de la adolescencia.
La anorexia tiene origen nervioso o psicológico. Las afectadas tienen un negativismo hacia su persona y dejan de comer para autocastigarse o para castigar a algún miembro de su familia.
Algunas jóvenes caen en la bulimia o anorexia para tratar de llamar la atención de sus padres. Las situaciones más comunes en donde se puede presentar este tipo de enfermedad, es cuando los padres son profesionales y trabajan todo el día.
También existen casos de personas que no se sienten conformes con su peso, su autoimagen es de “rellenitas”, y por esa razón piensan que quienes las rodean, las excluyen o rechazan. Comentarios que hacen los amigos o familiares, como: “estás gorda, se te ven las llantas, ponete a dieta, así nadie te va hacer caso”, inducen a caer en este desorden.
Cuando algún miembro de la familia tiene problemas de obesidad, puede haber temor de tener el mismo problema que esa persona y entonces por miedo se empiezan a rechazar los alimentos, apuntó Sánchez.
Consecuencias de la anorexia y la bulimia
Estas enfermedades traen una gran cantidad de efectos secundarios. En primer lugar el sistema inmunológico se debilita. El vómito provoca daños en el tracto de la garganta, dolores de cabeza, lesiones en la dentadura y pérdida de minerales.
En el caso de las jovencitas con anorexia, éstas tienden a tener ausencia de su período menstrual, se ven mucho en el espejo, se pesan con mucha frecuencia, hasta 10 veces en el día, antes y después de comer.
Además que chequean el valor nutricional y el número de calorías de lo último que comieron. “Otra cosa es que se visten con mucha ropa, cuando ellas han perdido mucho peso empiezan a usar mucha ropa, sobre todo ropa pesada para que las personas no identifiquen que ellas estén perdiendo muchos peso y los padres no les llamen la atención”, afirma Sánchez.
Cuando la anorexia está avanzada, la temperatura corporal empieza a bajar, ocasionando que padezcan de frío, lo que provoca que usen suéteres o chaquetas.
El frío se da porque el cuerpo va perdiendo todas sus reservas de grasa, ya que está prácticamente en un período de ayuno forzado y la grasa es lo que mantiene la temperatura corporal. Empiezan a padecer lo que se llama hipotensión, que es una baja de la presión.
Señales de la anorexia
-Pierden gran cantidad de peso, sin una enfermedad aparente.
-Niegan su enfermedad y el estar hambrienta. Comen sólo pequeñas cantidades de alimentos bajos en calorías.
-Expresan ansiedad por estar gordas, a pesar de estar perdiendo peso.
-Se las ingenian para evitar situaciones que involucren alimentos.
Señales de la bulimia
-Comen gran cantidad de alimentos sin ganar peso en la misma proporción.
-Dejan la mesa justo después de comer.
-Las glándulas o quijadas están inflamadas dando la apariencia de aridilla.
-Visitan muchas veces al dentista.
-Existen evidencias de que se autoinduce el vómito.
-Padecen de una palidez inexplicable y mareos, le dan calambres, tienen problemas cardíacos o renales, que no son propios de una adolescente.
Los trabajadores jóvenes
Hay otros tipos de anorexia que se dan entre los estudiantes universitarios que por dedicarse tantas horas de estudio o por estar en muchas actividades, se olvidan de comer y esto los puede llevar a caer en una anorexia.
También las personas que trabajan demasiado, sobre todo profesionales jóvenes recién graduados que se meten muy de lleno en su carrera profesional.
Estas personas tienen como prioridad cumplir con sus metas profesionales y se olvidan de costumbres básicas como desayunar, cenar o almorzar. Comen merienditas pequeñas y con eso es suficiente para ellos, “van cayendo en una anorexia inconscientemente porque no son personas que están conscientes de lo que están haciendo, pero para ellas su prioridad no es alimentarse, sino desenvolverse en otra área, y eso es caer en un desorden alimenticio”, alertó la nutricionista.
Tratamiento
Hay dos tipos de tratamientos recomendados. El primero tiene que ser psicológico. Con éste se descubra la raíz del por qué se padece esta enfermedad.
“Lo que se hacen son terapias de grupo, se reúnen a personas que tienen este mismo problema para que lo hablen y así descubrir qué es lo que lo causa”, dijo el doctor Espinosa.
Aunque también se tiene que contar con la asistencia de un nutricionista, para que éste indique los alimentos que la afectada debe consumir para rehabilitar su sistema nutricional, el cual se ha visto seriamente dañado.
¡Alerta!
Las señales de alerta ante el desarrollo de desórdenes alimenticios son las siguientes:
-Extremistas en cuanto a consumo de alimentos, que puede manifestarse por una pérdida severa de peso, rápidos aumentos de peso o variaciones importantes en el mismo.
-Está inconforme con su imagen corporal y tiene una percepción distorsionada de las señales del cuerpo, como hambre, enojo o fatiga.
-Realiza prácticas poco saludables para mantener el peso, como hacer ayunos prolongados, comer compulsivamente, usar muchos laxantes, pastillas para bajar de peso y exceso de ejercicios.
-Evidencia un miedo irracional a engordar y un deseo obsesivo de bajar de peso.