Lo que les pasa a los liberales de Nicaragua

Adolfo Miranda Sáenz*

En un artículo de opinión publicado en LA PRENSA el 22 de noviembre recién pasado, don Carlos Cardenal preguntó: ¿Qué les pasa a los liberales? Pregunta que, como liberal, quisiera responder.

Los liberales en gran mayoría están contra la corrupción y respaldan al presidente Bolaños en su lucha contra la misma. Lo hacen con el mismo entusiasmo con que luchan para que no gobierne de nuevo el Frente Sandinista y no se repita lo que ocurrió en la década de los 80, cuando se dio la peor dictadura de la historia nacional, empobrecimiento, confiscaciones, exilio, presos políticos, violencia y corrupción como antes ni después jamás se ha visto.

De nada serviría a Nicaragua encarcelar a todos los corruptos de los últimos tres gobiernos democráticos (Chamorro-Alemán-Bolaños) si después de eso los sandinistas toman el poder. La corrupción practicada en la década de los 80, que incluyó un masivo despojo y culminó con una gran piñata, no tiene comparación con ninguna otra. Corrupción que no puede ser perseguida porque amplias amnistías y leyes protectoras que se dieron “en aras de la paz y la reconciliación nacional”, no lo permiten. Es decir, sobre esa corrupción se puso un “borrón y cuenta nueva”. Pero puede regresar.

Paradójicamente, ahora los sandinistas se erigen en jueces y los enjuiciados son los liberales. Incluso al presidente Bolaños y al vicepresidente Rizo se pretende juzgarlos por supuestos delitos. Los acusados son los liberales y los grandes acusadores y jueces son los sandinistas. Hasta esos extremos han llegado las cosas, debilitando al principal adversario de los sandinistas, que es el liberalismo.

Si ante un liberalismo dividido, enjuiciado, debilitado, el Frente Sandinista toma el poder, todo lo avanzado en la lucha contra la corrupción habrá sido tiempo, dinero y esfuerzo perdido. No hay ninguna razón para pensar que un próximo gobierno sandinista sería diferente al de la década de los 80. Al menos, no sería “muy” diferente. Se trata de las mismas personas, del mismo partido, de la misma ideología y de la misma lógica en su modo de pensar y ver las cosas. Además, las propiedades confiscadas y luego piñateadas no las han devuelto y no han dado muestras de arrepentimiento de su comportamiento anterior. ¿Por qué actuarían diferente?

Los liberales han sido el muro de contención que ha evitado que el sandinismo vuelva a ganar las elecciones nacionales y no se ve en el horizonte político que nadie más pueda hacerlo. Por eso preocupa que el PLC se debilite y el Frente Sandinista gane la próxima vez.

Hay que atacar la corrupción con energía, pero con cuidado de que en ese esfuerzo no se destruya o socave la única fuerza democrática capaz de frenar a los sandinistas. Hay que preservar el Partido Liberal Constitucionalista que ha vencido una y otra vez al FSLN. Al combatir la corrupción se debe evitar que esa lucha prepare el camino para un futuro gobierno sandinista, porque entonces no sería un triunfo contra la corrupción, sino todo lo contrario.

En cuanto a lo expresado por el señor Carlos Cardenal sobre el vicepresidente Rizo, a quien reclama por supuestamente no apoyar al presidente Bolaños en la lucha contra la corrupción, me parece una apreciación equivocada. El Vicepresidente respalda totalmente al Presidente y está preocupado por el éxito de la lucha contra la corrupción, como también está preocupado por la unidad del liberalismo, por evitar el derrumbe del PLC, por tender puentes y mantener el diálogo entre todos los liberales. Preocupado porque la lucha contra la corrupción no fracase ante un eventual triunfo sandinista. Eso no significa que el Vicepresidente, ni los liberales que comparten esa preocupación, estén contra la lucha contra la corrupción, ni dejen de apoyar con convicción, con mucho cariño y entusiasmo al presidente Bolaños.

Los liberales deben procurar una bancada liberal unida, que por sí misma, estando unida, constituiría una amplia mayoría parlamentaria. Una mayoría liberal sólida respaldando al presidente Bolaños en su Plan de Gobierno y sus iniciativas de ley, para que este gobierno pueda cumplir sus promesas de más empleo, menos pobreza y más desarrollo. Y al mismo tiempo un PLC unido para las próximas elecciones. Creo que se puede luchar contra la corrupción sin que se excluyan estas otras metas importantes. Con la buena voluntad y el diálogo de todos los liberales se puede encontrar soluciones, caminos de entendimiento que permitan lograrlo… por el bien del liberalismo, y sobre todo por el bien de Nicaragua.

* El autor es Secretario Privado del Vicepresidente de la República.
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Editorial
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