Lecturas de la encuesta

Comparada con el porcentaje de opinión favorable a su ejecución gubernamental que tuvo la ex presidenta Violeta B. de Chamorro en noviembre de 1990 (33 por ciento, después de 7 meses en el poder), así como el ex presidente Arnoldo Alemán (34 por ciento en noviembre de 1996, luego de 10 meses de gobierno), es bastante superior el porcentaje de 47 por ciento que tiene ahora el presidente Enrique Bolaños, según la última encuesta de Cid-Gallup que publicaron ayer LA PRENSA y el Canal 2 de Televisión.

Sin embargo es muy significativo el bajón de 20 por ciento que en ese índice específico sufrió Bolaños durante los últimos tres meses, es decir, en agosto de este año cuando Cid-Gallup hizo la encuesta anterior, aunque prácticamente en todos los países latinoamericanos es común, en términos generales, que la popularidad de los presidentes se desplome en sólo el primer año de gobierno, pues casi siempre los electores se hacen expectativas superiores a lo que los nuevos gobernantes pueden hacer. Por ejemplo, el presidente Vicente Fox, de México, y el presidente del Perú, Alejandro Toledo, subieron al poder en hombros de una gran popularidad pero cayeron catastróficamente en el índice de simpatías antes de cumplir el primer año de gobierno.

Ahora bien, de los resultados de la última encuesta de Cid-Gallup se hacen diversas lecturas y se podrían hacer todas las que se quieran. Por ejemplo, los liberales arnoldistas están convencidos de que al presidente Enrique Bolaños lo ha perjudicado la lucha contra la corrupción, y en particular las acusaciones judiciales contra el ex presidente Arnoldo Alemán. Pero lo que demuestra el dato de la encuesta de Cid-Gallup —de que la mayoría de los nicaragüenses sigue apoyando la lucha contra la corrupción y quiere que Alemán sea encarcelado— es todo lo contrario, así como el dato de que la mayor parte de los liberales de Nicaragua se declaran simpatizantes de Bolaños, mientras que el liderazgo de Alemán ha caído de manera notable.

Otra lectura de la encuesta es que el deterioro de la confianza popular en la gestión gubernamental de Bolaños favorece netamente al FSLN. Pero la mayoría de los ciudadanos que tienen preferencias políticas (37 por ciento) dicen simpatizar con el liberalismo, en tanto que sólo el 26 por ciento se pronuncia favorable al sandinismo.

También hay quienes aseguran que al presidente Bolaños lo ha perjudicado el haberle quitado a la Iglesia Católica los beneficios económicos y materiales que le prodigaba el ex presidente Alemán con fondos estatales. Mas tampoco esa interpretación parece ser correcta, pues la encuesta indica que Bolaños mantiene un fuerte liderazgo personal, mientras que la credibilidad del cardenal Miguel Obando entre la población en general, ha disminuido hasta el grado de colocarse debajo de Daniel Ortega.

En realidad, entre la diversa información interesante que aporta la encuesta de Cid-Gallup, se destaca la que revela el crecimiento de la insatisfacción popular ante la crítica situación económica del país y por el incumplimiento de algunas promesas fundamentales del presidente Enrique Bolaños, como por ejemplo la creación de empleos, a pesar de que la mayoría de la gente comprende que el empeoramiento económico se debe en buena medida a que se está pagando las consecuencias del latrocinio del gobierno anterior, y de la piñata sandinista. Precisamente por eso es que según la encuesta de Cid-Gallup la mayoría identifica al ex presidente Alemán como el principal responsable por la crisis.

En todo caso, es comprensible que por encima de todo, los nicaragüenses quieran que se mejore la situación económica del país. No obstante, es muy probable que si el presidente Bolaños hubiese renunciado a su inmunidad para enfrentar gallardamente la acusación del fiscal arnoldista, y si hubiera renunciado a su pensión vitalicia de ex vicepresidente de la República y reducido los excesivos sueldos de él mismo y de los demás altos funcionarios gubernamentales, muchos más nicaragüenses lo estarían apoyando ahora que en agosto pasado, cuando se hizo la encuesta anterior.

La población nicaragüense no le ha fallado al presidente Enrique Bolaños. Pero al mismo tiempo que la gente reconoce y admira sus agallas de enfrentarse directamente a una verdadera mafia de corruptos, también critica sus vacilaciones políticas y gubernamentales, y sobre todo la incompetencia notoria de algunos de sus más cercanos colaboradores.   

Editorial
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