- Es una de las profesiones más peligrosas, pero para él no tiene nada de arriesgada. Arcadio Amador, a sus 52 años ha sido picoteado por decenas de abejas, pero “ya ni las siento”, dice orgulloso de su profesión que le ha generado réditos; le ha ayudado a dejar la pobreza para convertirse en un pequeño empresario y dirigente de éxito: La producción de miel.
Gustavo Ortega [email protected]
Indiscutiblemente es un líder nato, es muy elocuente y extrovertido. Arcadio Amador, originario del caserío Bagüas, en Boaco, tiene 16 años de dedicarse a la apicultura, pero antes de eso fue peón, jornalero y campisto, “profesiones” que se le notan en su piel curtida por las inclemencias del sol y su mediana complexión que aún a su edad se muestra atlética.
Hoy en día convive en medio de los zumbidos y picaduras de las abejas que le garantizan el medio de subsistencia, mismo con el que ha logrado comprar seis manzanas de tierra para dedicarlas a la misma actividad y darle educación a sus hijos, algo que él no logró por la pobreza de su familia, “sólo llegué a tercer grado”, asegura.
La entrevista se realizó en un vehículo en el trecho de Boaco hacia Teustepe, con algunas paradas reglamentarias como parte del recorrido realizado para conocer de cerca la labor que realizan los apicultores de la zona que han cosechado éxito gracias al esfuerzo propio y apoyo de la cooperación suiza a través del programa Proempresa, impulsado por la Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación (Cosude) y la Fundación Suiza de Cooperación para el Desarrollo Técnico (Swisscontact).
Arcadio Amador es todo un personaje, católico y a la vez simpatizante del Frente Sandinista, partido del que cree que debe cambiarse su máxima dirigencia si pretenden llegar al gobierno en las próximas elecciones. Pese a que no ha tenido estudios, igual sabe de registros contables, de la globalización y de las peripecias técnicas de la apicultura, conocimientos que considera obligatorios por el cargo de dirigente gremial que ostenta hasta nuevas elecciones en el año 2004.
Don Arcadio, cuénteme desde cuándo se inició en esta actividad de la apicultura.
En 1980 yo fui visitado por una cooperante francesa, ella empezó a explicarme que la apicultura era un buen rubro y que sacaba al campesino de los problemas económicos. Lo primero que hice fue realizar unas giras de campo y posteriormente me dieron la oportunidad de manejar 30 colmenas en una cooperativa y empecé a hacer prácticas de actividades laborales, después fui a un curso a Honduras, los expositores eran brasileños y tuvimos un doctor (especialista) de las abejas africanizadas que nos enseñó mucho sobre enfermedades de las colmenas.
Todo esto sucedió en el año 1988, en el año 90 dejé esa cooperativa y entonces paso a ser un productor individual.
Eso debió implicarle gastos…
Sí, yo no contaba con recursos económicos para comprar mis colmenas, ni mis materiales, la misma cooperante francesa me consiguió un crédito con el desaparecido Centro Nacional de Apicultura, eran 60 cajas con todos sus equipos, estamos hablando de overoles, ahumador y empecé a capturar enjambres, de hecho empecé de cero.
¡¿Anduvo “cazando” panales?!
¡Claro, claro!, capturé unos enjambres…
Pero eso es peligroso…
Pero andaba equipado, cuando yo tengo seis enjambres, esos se desarrollaron y pasaron a ser una colonia…
¿Cuál es la diferencia entre un enjambre y una colonia?
El enjambre es una pelota y las abejas andan circulando alrededor.
¿Es a lo que se le llama panal?
No, eso es una colonia, ya cuando la colmena se ubica en el hueco de un palo (árbol), de hecho pasa a ser colonia, el enjambre es el que anda ambulante.
Volvamos a su experiencia, después que anduvo de “cazador”, ¿cómo le fue?
Pues cuando ya tuve seis colmenas (lugares donde las abejas se dedican a producir la miel) desarrolladas, yo las divido y hago 12, posteriormente dividí otras seis y llegué a 18 y siempre seguí capturando enjambres, ahí empecé a sacar mis primeras latas de miel, de esas 18 colmenas yo les sacaba unos dos barriles de miel, desde ahí empiezo a vender la miel, empiezo a adquirir mis centavitos y con la poca economía que iba adquiriendo empecé a comprar los materiales para construir mi casa…
¿Dónde vivía antes?
Yo no tenía casa, vivía con mi mamá, después de edificar mi casa gracias a la misma apicultura fui adquiriendo más economía (ingresos) y compré mis manzanitas de tierra. Gracias a la buena ayuda que me han dado muchos amigos y amigas y a la apicultura misma es que yo tengo mis tierritas…
¿Y qué cultiva?
Como yo se que las colmenas deben tener su potencial de floración (para garantizar la producción de polen), por recomendaciones de muchos técnicos, sembré mango, aguacate y naranja, ahora tengo unos 300 árboles que tienen una edad de tres años que espero que en un par de años empezarán a florecer, ya tengo preparados los lugares donde voy a ubicar mis apiarios para la explotación de miel.
Cuénteme cómo llegó a ser dirigente reconocido…
Pues me volví una persona reconocida y hace año y medio que yo ya soy elegido por la asamblea de socios (53 en total), presidente de la Asociación de Apicultores de Boaco (Apibo). Yo fui antes presidente por un tiempo corto, posteriormente me volvieron a reelegir el pasado 15 de mayo y voy a estar en ese lugar hasta el 15 de mayo del 2004.
Se le ve muy entusiasmado, ¿qué piensa hacer por el gremio?
En primer lugar estoy apostando por el desarrollo de la apicultura en la zona, además pretendo integrar a mis apicultores al máximo, pienso estar pendiente de la comercialización y muy pendiente del asesoramiento para tener los mejores provechos, ya hemos avanzado…
¿Planes futuros…?
Nuestras ideas es seguir comprando nuestras manzanitas de tierra porque siempre el hombre piensa en estar mejor el día de mañana, pues los recursos no vienen a beneficiar sólo a la persona, sino que vienen a beneficiar a nuestros familiares, a nuestros hijos… el hombre trabaja para dejarle a los hijos algo para sobrevivir, que ellos logren su nivel de escolaridad…
¿Y sus hijos están siguiendo sus pasos?
Gracias a todos estos esfuerzos que yo he mencionado mis hijos los tengo estudiando y otros ya pasaron a aprender sus oficitos menores, uno de ellos es ebanista, le gustó ese ramo y por lo tanto es el chavalo que me ayuda en hacer los materiales, en hacer el marco, las tapas (para los apiarios donde instalan las colmenas).
Fue una cosa que decidimos los dos, se puso muy de acuerdo, lo mandé a que estudiara ebanistería. Mi hija que tiene 18 años, también la mandé a Inatec (Instituto Nacional Tecnológico), a ella le gustó el ramo de corte y confección, hoy en día ella tiene su máquina (de coser), donde hace muchos trabajos de las mujeres de la comunidad, y con eso ella apoya el sostén (sostenimiento) de la casa.
¿Mensualmente cuánto le puede dejar en réditos la apicultura?
Nosotros los apicultores hemos tenido un problemita, hemos sido muy inteligentes para desarrollarnos en la apicultura, pero a estas alturas no hemos hecho números contables y es una de las cosas primordiales para que vayamos mejorando porque eso permite hacer cálculos de gastos e inversiones, pero sí tengo las buenas intenciones de hacerlo…
Pero un cálculo así… “a vuelo de pájaro” (un estimado)…
(Risas), en cálculos… ¡umm!, yo calculo que más o menos con mis pocas colmenas que yo tengo, pues no soy un gran apicultor, pero más o menos valoro que por mes me quedan unos 2,500 córdobas, pero no se ve eso mensualmente porque las verdades de las cosas es que la apicultura en esta zona se da en tres etapas.
La primera (etapa), va de enero a mayo, la otra es de julio y agosto, y la tercera es de septiembre a diciembre, por lo que junio y julio son tiempo muerto, pues le damos mantenimiento a las colmenas e invertimos en comprar unos quintales de azúcar para la sobrevivencia de ellas (las abejas), mientras la época de la floración.
Lleva casi 20 años en esto, ¿qué tipo de apoyo gubernamental ha logrado?
Para ser sincero, dentro de mi experiencia de 16 años, en tres etapas de gobiernos, el apoyo ha sido un poco mínimo, en el tiempo que mandó el Frente Sandinista tuvimos un buen apoyo, porque llegamos a construir un centro nacional, pero cuando subió doña Violeta (Barrios) al poder, el centro se desbarató.
Viajamos varias veces delegaciones de todo el país hacia Managua para ver si podíamos rescatar nuestro centro nacional, pero fue difícil, desde ahí nos quedamos atrasados y realmente hemos pasado momentos muy críticos, pero en marzo del 2002 logramos por gestiones de la junta directiva de la Asociación con las personas del Ministerio de Agricultura (Agropecuario y Forestal) y nos han apoyado.
¿Después de la Asociación qué sigue?, pues asegura que les está yendo bien…
Pues en un futuro pretendemos conformar una gran empresa, ahorita somos una pequeña empresa. Empezamos a acopiar miel a través de las gestiones de la junta directiva tuvimos los primeros encuentros con la Unión Europea hace unos dos años, desde ahí nos pusimos de acuerdo, nos escucharon, nos vieron que teníamos un buen propósitos y soñábamos con un centro de acopio que hoy en día ya lo tenemos.
Ese centro se hizo con el 75 por ciento de apoyo de la Unión Europea y 25 por ciento con ingresos propios. Luego hicimos un préstamo (a la misma Unión Europea) de 48 mil dólares con el que lograron acopiar miel para cargar un contenedor que fue exportado hacia Italia en abril.
Hemos seguido haciendo gestiones y conseguimos 14 mil dólares para usarse como capital de trabajo, principalmente para la compra de insumos que son vendidos a precios favorables a los productores.
Vea, ¿y usted no gana por ser presidente de Apibo?
Somos personas que estamos integradas a esta labor sin salario, lo hacemos directamente por voluntad…
¿Por amor?
Por amor al arte, pero sí tenemos la buena volunta de seguir haciendo mucho, mucho por la apicultura y por los compañeros que aún no están con nosotros.
Esta profesión requiere de valentía, pues un solo piquete de abeja es duro…
Sí claro, hay que ser muy valiente, se necesita de mucho coraje para que realmente se logre desempeñar un buen papel, pero bien se logra…
¿Lo han atacado las abejas de manera masiva?
Claro… si hasta las bestias se me han visto perjudicadas, pero ya hemos ido aprendiendo a hacer mejor nuestra profesión, esas experiencias ahora son logros para una mejor apicultura.
DE JORNALERO A EMPRESARIO
Arcadio Amador Amador, rememora su niñez y juventud en los campos de Occidente, hasta donde llegó por decisión personal, y trabajó en decenas de oficios propios del campesinado, “fui jornalero, le trabajaba a los finqueros”, comenta con la mirada perdida en el horizonte en un camino polvoriento de la zona de Teustepe, Boaco.
Hoy en día es dirigente de los productores de miel de Boaco, y con certeza señala que nunca pensó llegar hasta donde está ahora, “ni se me imaginaba, yo pensaba que iba a ser pobre toda mi vida, trabajador, asalariado, jornalero, pero gracias a muchas personas amigas que me transmitieron un sistema para poder sobrevivir es que estoy aquí”.
Este personaje considera que una persona no puede sobrevivir con un salario en el campo, “si la mente se descobija un poco y busca un mecanismo para sobrevivir por sí mismo, la encuentra, pero si en lo que yo he venido valorando, donde se encuentra buenos resultados y de manera rápida, es en la apicultura”.
Arcadio sembraba antes granos básicos para su autoconsumo, “pero ese maíz que sembraba y los frijoles, no me daban para sobrevivir de ellos y poder adquirir beneficios, como mis tierras y algo por el estilo y con la apicultura sí”.
Quienes lo conocen, lo consideran una persona muy noble e interesada en ayudar a las personas que tienen menos recursos, a lo que comenta: “yo trato de compartir mis pobrezas que tuve con otros que aún son más pobres que yo y dependen de bajos salarios, les digo que la asociación de apicultores los espera con los brazos abiertos para que intenten salir de la pobreza”.
Llamado que asegura ha dado resultados, “y ellos ahora dan las mismas gracias que yo doy, puesahora es tiempo de compartir con mi gente campesina, mi gente humilde, para que ellos logren lo que yo ahora estoy logrando”.