- Prelados de Centroamérica advierten que la globalización no debe excluir de sus beneficios a los pobres
ACAN-EFE
SAN SALVADOR.- Los obispos de Centroamérica, reunidos esta semana en San Salvador, manifestaron su preocupación por los altos índices de pobreza que persisten en la región y afirmaron que la globalización y la firma de tratados comerciales con otros países no deben excluir de sus beneficios a los pobres.
El Obispo Auxiliar de San Salvador, Gregorio Rosa Chávez, informó hoy que, ayer, al término de la reunión anual del Secretariado Episcopal de América Central y Panamá (SECAP), que comenzó el pasado lunes, los 42 obispos y dos cardenales del istmo analizaron la situación de los países, y se emitió un documento.
Rosa Chávez dijo, en una entrevista con el Canal Doce de la televisión local, que el diagnóstico sobre la situación de los países “es realmente angustioso” e indicó que ello “nos llevó a estudiar a fondo el tema de la globalización, el ALCA (Acuerdo de Libre Comercio de las Américas) y el Plan Puebla Panamá (PPP)”.
Rosa Chávez leyó parte del documento de los obispos, en el que expresa que “con la ayuda de expertos hemos dedicado tiempo a analizar detalladamente las graves consecuencias, especialmente en el ámbito social del TLC entre Centroamérica y EEUU, del ALCA y del PPP”.
Los obispos dicen que en Centroamérica “especialmente los campesinos resultarían ser los más afectados por estos tratados. Proclamamos con vehemencia que entre el dinero y la persona, optamos por la persona, aunque signifique un posible retraso del progreso económico”.
Al comentar el texto, Rosa Chávez insistió en que la mayoría de centroamericanos están “cada día más empobrecidos y más marginados, incluso más excluidos”.
Señaló que para la Iglesia el desarrollo “para que tenga rostro humano, debe ser equitativo y sostenible, garantizar la seguridad alimentaria, proteger a la pequeña y mediana empresa, respetar la identidad y el arraigo campesino en la madre tierra, respetar la ecología humana, cuya base es la familia y escuela de valores”.
Informó que los obispos también analizaron las privatizaciones que se han efectuado en la región y señaló que “el papel del Estado es cada día más débil, reducido a facilitar que la gente haga unos negocios, un Estado con instituciones muy débiles”.
Agregó que un Estado que “no muestra sensibilidad para buscar solución a la pobreza, para que la situación de los pobres mejore, es un Estado en cierto modo hipotecado a las grandes transnacionales”.
La visión de la Iglesia, apuntó, es que el Estado “tiene que recuperar su función, credibilidad y poner en el centro el bien de las personas más débiles, ya que en todos los análisis que hicimos aparece la persona cada día más vulnerada, más golpeada”.
MÁS DEBATE
“No nos oponemos de antemano a todo tipo de tratado o acuerdo comercial que se proponga el desarrollo económico y social de nuestra región, pero vemos la urgencia de una mayor y verídica información y de un más amplio debate para que los intereses económicos nunca perjudiquen a los ciudadanos”, dice el documento conjunto firmado por los 42 obispos y los dos cardenales del istmo, en la reunión anual del Secretariado Episcopal de América Central y Panamá (SECAP).