Msc. María Auxiliadora Rosales Solís
Por medio de LA PRENSA quiero denunciar públicamente el maltrato que sufrimos los nicaragüenses en la frontera tica.
Soy catedrática de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua, UNAN-Managua, y desde hace quince meses estoy estudiando el Doctorado Interdisciplinario en Letras y Artes en América Central en la Universidad Nacional de Heredia, en Costa Rica, programa financiado por Noruega.
El 12 de noviembre, mi hija de 4 años, quien siempre me acompaña con sus documentos en regla, y yo fuimos objeto del trato humillante y ultrajante que se ha vuelto cotidiano contra los nicaragüenses y particularmente contra las mujeres en la frontera de Peñas Blancas. Dos funcionarios que no quisieron identificarse me negaron el derecho de ingresar a Costa Rica, a pesar de llevar la visa autorizada por el cónsul y demás documentos que me acreditan como estudiante de la Universidad Nacional de Heredia.
Una mujer que representa la instancia superior ni siquiera me permitió mostrarle los documentos que respaldan el motivo de mis continuos y obligados ingresos, que además están dentro del margen legal. Se portó prepotente, grosera y cortante ante la exigencia de mis derechos, llegando al extremo de amenazarme con usar la fuerza policial para expulsarme del recinto, lo que no fue necesario porque yo desalojé el lugar llena de frustración e impotencia.
Espero que los ultrajes que vivimos los nicaragüenses en territorio tico desde la frontera y dentro del país no se sigan repitiendo, y ojalá que se haga realidad el deseo de los presidentes Abel Pacheco y Enrique Bolaños, de mejorar las relaciones entre ambas naciones.