- Antimotines aprovechan la noche y caen de sorpresa sobre los huelguistas, con gases lacrimógenos y balines, hay 15 detenidos y 65 afectados entre trabajadores y pobladores de la Mina El Limón
José Adán Silva [email protected]
Entre las ocho y las nueve de la noche del sábado, la Brigada Antimotines que fue enviada desde Managua para lidiar con el caso de los rehenes de la Mina El Limón, entró por los tres costados del pueblo, lanzando gases lacrimógenos, balines y disparos de fusiles AK, quebrando bujías, aplicando bastonazos y persiguiendo huelguistas. Del otro lado, una densa lluvia de piedras, morteros y garrotes respondieron a la presencial policial.
Las bombas lacrimógenas cayeron por doquier. En cuestión de una hora, respirar era imposible en el pueblo. Las mujeres huían casi desmayadas en busca de un lugar donde respirar. Otras, llorosas y rabiosas, buscaban cómo trasladar a sus hijos al centro de salud, y unas, mayores de edad, gritaban pidiendo auxilio.
Así terminó la toma de las instalaciones de la Mina y la retención de más de 40 funcionarios de la empresa “Tritón Minera Sociedad Anónima”, además de la Juez Único Local de Malpaisillo, Jazmina López y una docena de policías.
Los mineros decidieron tomar los rehenes el sábado cuando en horas de la tarde se presentó la juez López en la Mina para declarar ilegal la huelga que desde el 24 de octubre inició el Sindicato Minero “Pedro Roque Blandón”.
La declaración de su huelga como ilegal, enfureció a los huelguistas quienes agredieron a los policías, se tomaron la pequeña guarnición policial, destrozaron varios vehículos de la compañía y lanzaron piedras contra patrullas policiales.
El jefe de Policía de la delegación de la Mina, teniente Luis Guadamuz –quien estaba entre los retenidos– propuso la creación de una comisión para que negociaran con la empresa, pero que a cambio los trabajadores se alejaran cien metros de la empresa. Los huelguistas retrocedieron cien metros hacia el centro del pueblo a esperar respuesta.
RUMBO AL MONTE
Fue durante esa espera que la Brigada Antimotines, que se encontraba en las afueras del pueblo y que no había sido vista por los huelguistas, inició el asalto a la Mina sitiada.
Los hombres, saltando cercos y pegando carreras, huyeron hacia los cerros vecinos. Desde el sábado, nadie sabe dónde están escondidos al menos unos 20 huelguistas.
Hacia la una de la madrugada del domingo, cuando la Policía consideró que tenía el control de la situación, cuatro patrullas y un camión “zaranda”, partieron de la Mina, con 15 personas arrestadas.
El amanecer del domingo, despejó un poco el acre olor a gases, y dejó al descubierto una imagen de violencia: las calles llenas de piedras, cientos de casquillos de bombas, cartuchos de balines, vidrios destruidos, destrozos, gente en vigilia en las puertas de sus casas, y otras tiritando de frío, bajando de los cerros a donde huyeron en busca de aire y seguridad.
La Policía formó una caravana para lograr sacar a los rehenes, que tenían casi 24 horas de no poder salir de la empresa.
Aires de temor soplaban en el pueblo. La presencia de uniformados patrullando las calles y la presencia de medios de comunicación, hacía que la gente se encerrara en sus casas cuando veían venir cualquier vehículo.
A eso de las ocho de la mañana, una vez que identificaron la presencia de LA PRENSA, la gente salió a las calles a manifestarse. La mayoría culpaba a la Policía y a los administradores de la Mina de la violencia.
Sin querer dar sus nombres, por temor a represalias, la gente dijo que la Policía abusó de su fuerza y expuso al peligro a centenares de niños, mujeres embarazadas y ancianos, al bombardear con gases lacrimógenos al pueblo por sus cuatro costados.
El reporte del centro de salud del pueblo minero habla de 65 personas con afectaciones respiratorias, desmayos y vómitos provocados por los gases. Cuatro personas llegaron con heridas de charneles y balinazos, y fueron trasladadas al Hospital-Escuela “Oscar Danilo Rosales”.
“ESTO APENAS COMIENZA”
Hasta la tarde ayer, el incidente había dejado al menos 12 heridos de ambos bandos, destrozos a dos vehículos de la Policía, uno del sindicato de mineros y siete de la empresa minera; destrozos en casas particulares, varios prófugos y un profundo resentimiento contra la Policía y la compañía Tritón Minera.
“Esto apenas comienza, y no se va a quedar así”, sentenció el hermano de uno de los sindicalistas detenidos por la Policía. La posición de los huelguistas es no presentarse a trabajar hasta que la empresa se siente a negociar. La empresa, a través de sus representantes legales, dice que no hay nada que negociar. Y mientras más refuerzos policiales seguían llegando ayer al pequeño pueblo minero, unas 10 familias emprendían la huída por veredas hacia otras comarcas vecinas, por temor a nuevos actos de violencia.
DEMANDAS DE LOS TRABAJADORES
Los trabajadores vienen exigiendo desde el pasado 24 de octubre un aumento salarial del 100 por ciento, una canasta navideña de 120 dólares (en vez de la de 100 que tienen), la construcción de nuevas viviendas y el pago de tres meses de indemnización por año trabajado, el reintegro de 206 trabajadores, mejoras laborales y garantías médicas.
La empresa alega que no puede aceptar las demandas, y asegura que los terrenos donde viven los mineros son propiedad de la Mina, y que les paga agua y luz.
Según la representante legal de la Mina, María Elena Palacios, la empresa hasta el jueves había reportado pérdidas por un millón de dólares.
DELEGACION POLICIAL «EN CAPILLA»
El jefe de Policía de la delegación de la Mina, teniente Luis Guadamuz, dice que los huelguistas asaltaron la delegación y robaron y destruyeron todo. Dijo que los mineros tomaron cuatro AK, municiones, pecheras, fajones, uniformes, botas, radio-comunicadores, y destruyeron archivos, muebles y hasta expedientes. “La próxima le pegamos fuego”, dijo el familiar de un sindicalista desaparecido desde el sábado.