Niña de pantalones puestos

Es ruda, veloz e inteligente Wilder Pérez R [email protected] Uno de los jugadores más sólidos del equipo Preinfantil Cereales Presto, tiene muchas razones para diferenciarse de sus compañeros. Antes de enmascararse se hace una moña en el pelo, no usa calzoncillos y jamás se cambia junto al resto de jugadores. Sin que le incomode, usa […]

  • Es ruda, veloz e inteligente

Wilder Pérez R [email protected]

Uno de los jugadores más sólidos del equipo Preinfantil Cereales Presto, tiene muchas razones para diferenciarse de sus compañeros. Antes de enmascararse se hace una moña en el pelo, no usa calzoncillos y jamás se cambia junto al resto de jugadores.

Sin que le incomode, usa pantalones cortos con bolsas en las mangas, camisetas, calcetas gruesas y spikes. Es la más aguerrida e inteligente del club. Su nombre es más femenino que su porte.

Ella es Rosa Limania Boza Valle, nacida la misma noche que se celebra el nacimiento de Jesús, sólo que con 1992 años de diferencia. Cumplirá los diez en Navidad.

Pero no mostró su garra hasta que un día su equipo se quedó sin catcher, dejando al manager y al coach prácticamente desarmados. “Preguntamos quién quería catchear y ella fue la única que dijo: Yo”, recuerda Carlos Hernández, su entrenador.

Desde entonces se convirtió en la receptora titular. Y es retadora, le gustan los retos difíciles. “No sé, ahí casi no batean”, responde, con una timidez insospechada si antes se le vio en acción.

Y es que ella no se limita a jugar, se fija en cada detalle que le sale bien a sus colegas y los implementa. Esto porque tiene una sola cosa en mente: ser pelotera cuando sea grande. Al preguntarle por qué, sólo responde “me gusta”. No admira a ningún jugador, sólo se fija en sus propios avances, sin descuidar la escuela (tercer grado de primaria).

LO MÁS FÁCIL

Rosa Valle, como la conocen, llegó al Cereales Presto gracias a su mamá, porque notó que le gustaba demasiado el béisbol, al punto que de seis hermanos, cuatro de ellos varones, sólo ella sacó el deporte en la sangre (su papá fue receptor de Mayor “A”). “Aunque sea bola pasada juega”, comenta Moisés Roque, su manager.

Se le probó en segunda base y no se sintió cómoda, la pusieron a lanzar y la agarraron a palos, entonces fue a catchear.

“Yo quería, porque me gusta, Moisés me enseñó cómo iba a ponerme y tirar, y es más fácil esta posición”, afirma, a pesar que la receptoría es considerada la posición más difícil del béisbol.

Todos los que la han visto coinciden que para su edad y su experiencia de pocos meses, es rápida, no sólo tirando a las bases, donde ha sacado a varios corredores, sino también en el resto de movimientos, tanto sobre las bases como detrás y al lado del plato. “Tiene un swing rápido”, dice Hernández.

No está entre los mejores bateadores, pero se crece en momentos de presión y terminó como tercera en el orden al bate. Además, ha experimentado dos encontronazos y no le botaron la bola.

“Es ruda, más valiente que sus compañeros”, menciona su mentor. Ahora se alista para las semifinales, y aunque su quipo no es el favorito, ella entrena todas las tardes como si tuviera sobre sus hombros la posibilidad de ganar la final.

Mientras termina la sesión de fotografías y se quita los protectores, su coach le menciona sobre la posibilidad de sustituir a Marlon Abea y Julio Vallejos en el futuro. Ella no le pone mente, sólo se detiene a escuchar cuando alguien habla de llevarla a conocer el Estadio Nacional Denis Martínez, porque lo que tiene en mente es jugar béisbol cuando sea grande.  

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