Encontré a Dios

Conaryssa Tatiana Paz Rothschuh Esta mañana me tiré de bruces al sol, el bullicio de la ciudad no me hacían pensar en algo relevante, mientras que el tic-tac del reloj parecía tener prisa. Mas hoy lo vi, sí, en aquellos ojos encendidos cual luciérnagas de aquel niño lustrador y la niña tortillera que no carga […]

Conaryssa Tatiana Paz Rothschuh

Esta mañana me tiré de bruces al sol, el bullicio de la ciudad no me hacían pensar en algo relevante, mientras que el tic-tac del reloj parecía tener prisa.

Mas hoy lo vi, sí, en aquellos ojos encendidos cual luciérnagas de aquel niño lustrador y la niña tortillera que no carga más que la esperanza y ¡la vende tan barato!

Lo sentí en la ternura de aquella mujer que espera ansiosa el fruto de su vientre y su sabia materna. No me arrodillé para encontrarte.

No han de dolerme las piernas cuando lo que más hiere es el alma.

Lo encontré en la sutileza del viento, en el poco pan que come un pobre, en el dolor de los que amor necesitan Señor, si comprendieran que la iglesia perfecta es el mundo y que cada uno lleva una religión en sí. Tú no pediste saetas en el pecho, callos en las rodillas, tú nos pides adherir las manos y ser uno en un millón.

Te encontré en la sonrisa de aquellos niños vendedores en las calles que piden un peso y les da pena decir que lo que quieren es amor. En hogares destruidos, en el rostro marchito del viejito vende loterías, en la poca fe de aquellas que venden su cuerpo y se parten el alma y en el recorrido de esta mañana te encontré en cada rincón donde brilla la esperanza donde hace falta amor.  

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