José Adán Silva [email protected]
El país está temblando. Y no precisamente por los fríos vientos que por esta época suelen soplar provenientes del norte, sino porque fuertes temblores se están sintiendo en las costas del Pacífico y del Caribe nicaragüense.
Un fuerte sismo ocurrió al mediodía de ayer. El Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales anunció que el temblor que asustó a los nicaragüenses tuvo su epicentro en el Océano Pacífico, frente a las costas de Puerto Sandino. Su intensidad fue de 5.2 en la escala de Richter, a una profundidad de 68 kilómetros.
La explicación es la misma de siempre: los procesos tectónicos del choque entre las placas Coco y Caribe.
Sin embargo, los temblores se han sentido en toda la franja de Centroamérica, y no se han dado sólo frente al Pacífico, sino también en la Costa Atlántica.
Según el reporte de Ineter, el pasado 20 de noviembre un sismo de 6.6 en la escala Richter se produjo frente a las costas atlánticas del país. Ese mismo día, otro temblor de 4.9 sacudió las costas del Golfo de Fonseca, en el Pacífico.
Un día después, el 21 de noviembre, los sismógrafos detectaron un temblor de 2.6 Richter frente a San Juan del Sur, Rivas, al sur de Nicaragua. Horas más tarde, otro temblor de 3 en la misma escala, meneó las aguas del Pacífico frente a Poneloya, en el occidente de Nicaragua.
Ayer, a la una de la madrugada con 16 minutos, un temblor de 3.4 grados se sintió en Cosigüina, minutos después se registró otro en Puerto Sandino. Al otro lado, en la Costa Atlántica, a las 4:14 am, un sismo de 4.7 grados Richter sacudió las costas. Ineter dice que todos estos movimientos son comunes.