¿Todo acabó para Pineda?

Edgard Rodríguez C. [email protected] Jairo Pineda dispone de un poderoso brazo capaz de soltar envíos de hasta 94 millas por hora y una intimidante figura, que se eleva a 6.3 pies del piso con 200 libras encima. Así es justo como los scouts desearían encontrar muchachos en cada esquina. Eso, sin embargo, no es necesariamente […]

Edgard Rodríguez C. [email protected]

Jairo Pineda dispone de un poderoso brazo capaz de soltar envíos de hasta 94 millas por hora y una intimidante figura, que se eleva a 6.3 pies del piso con 200 libras encima. Así es justo como los scouts desearían encontrar muchachos en cada esquina.

Eso, sin embargo, no es necesariamente bueno como para tener éxito en el béisbol profesional.

Después de seis años en las Ligas Menores y no haber ascendido más allá de Clase A, Jairo fue puesto en libertad por la organización Tigres de Detroit, con lo que una prometedora carrera da la impresión de haber llegado a su fin, en el contexto profesional.

Recuerdo cuando Pineda apareció en nuestro béisbol. Se “llamaba” Félix Palacios. Estuvo con el Granada y el Carazo, para ser luego extraído por el Bóer en una escogencia de refuerzos. Desde entonces, se lo arrebataron a los clubes de Oriente y luego firmó.

Pineda era lo que los expertos conocen como un proyecto: buen material físico, pero con mucho trabajo por hacerle. La primera vez que Calixto Vargas y Aníbal Reluz le pusieron el radar, lanzó 92 millas, pero sus disparos iban siempre distantes de la zona de strike.

En una ocasión, Calixto trajo a su jefe, Andrés Reiner, asistente del gerente general de los Astros y fueron a Masaya con el propósito de ver a Pineda. Pero no pudieron porque Jairo explotó en el propio primer inning con una hilera de bases por bolas ante las Fieras.

Lo mismo enviaba una bola rápida hacia las cabinas de transmisión, que a la muñeca de Ramón Padilla, a quien fracturó en una ocasión. El problema era hacerlo dar strikes. Con Houston mejoró en ese aspecto, pero no tuvo el ritmo deseado.

Luego lo agarró Detroit y tras actuar en dos temporadas para ellos, durante los pasados tres años, ha quedado en el aire, pero aún a la espera de una nueva oportunidad. Quizá lo dramático es que lo botan justo cuando había agregado la mejor pitcheada a su repertorio: la madurez.

Jairo tiene 26 años, pero hace tres años, Junior Noboa firmó a poco de veteranos y varios llegaron a las Mayores. Ojalá aparezca un chance para Pineda.  

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