Señales

Los desvelos y la falta de apoyo económico, son las mayores trabas de este nuevo grupo musical. Sin embargo, no pretenden “tirar” la toalla porque su meta es ser famosos Amparo [email protected] Ocho meses atrás deambulaban por las aulas universitarias entre las clases de turismo, sistema, derecho e ingeniería industrial. Sus vidas se reducían a […]

  • Los desvelos y la falta de apoyo económico, son las mayores trabas de este nuevo grupo musical. Sin embargo, no pretenden “tirar” la toalla porque su meta es ser famosos

Amparo [email protected]

Ocho meses atrás deambulaban por las aulas universitarias entre las clases de turismo, sistema, derecho e ingeniería industrial. Sus vidas se reducían a las clases y sus aspiraciones, a la coronación de sus carreras.

Aunque la “cosquillita” musical siempre estaba allí: “haciendo bulla y eso fue lo que nos llevó a formar la agrupación con la intención, en aquel entonces, de apoyar los eventos de la universidad”, cuenta Sandra Castrillo, vocalista de Señales.

Sin embargo, los planes se derrumbaron por la falta de apoyo de su casa de estudio. “Aún así decidimos continuar y hoy ya llevamos cerca de diez conciertos en diferentes ciudades del país. Todas con buena aceptación”, detalla.

¿Por qué optaron identificarse con Señales?

“En los inicios no teníamos un nombre fijo, ni una idea de cómo llamarnos. Inclusive el nombre original de la banda era Sin Señal porque como no hallábamos qué ponerle, de repente vimos una lucecita en un datashop de la universidad que reflejaba ese nombre y decidimos identificarnos con él”.

¿En qué momento ocurre el cambio del nombre?

“Todo partió por una confusión de un muchacho locutor. En una de las radios que nos estaban haciendo publicidad, el chavalo se equivocó y nombró a la banda: Sin Señales”.

“Yo estaba escuchando el programa y me gustó cómo sonó la última palabra porque delataba un sentimiento más positivo, se los propuse a mis colegas y cambiamos el nombre para precisamente dar señales”.

Y esas señales hacia dónde esperan enrumbarlas…

“Hacia toda Nicaragua. La idea del grupo es, primero, minar el país con nuestra música variada. Una vez hecho esto, lanzarnos con nuestras composiciones originales para asegurar la aceptación completa de Señales”.

¿En qué estilo se encuadra la banda, tomando en cuenta la variedad musical que difunde?

“Fíjate que nosotros tocamos música que abarca desde la década del 80 al 2002. De hecho el estilo es variado porque va desde el rock clásico hasta el alternativo moderno, pero no nos encasillamos en ninguno”.

¿Esto a qué obedece?

“Mirá, nos encanta sentirnos sin un sello definido. Hasta cierto punto nos sentimos identificados con la música que tocamos pero no nos encuadramos. Por eso tocamos temas de La Ley, de Shakira, del grupo Elefante, Rata Blanca, Ángeles del Infierno…”.

Tras la fama

Los integrantes de Señales (Róger Urbina, Membrant Hernández, Belkis López, Jerry Rodríguez y los dos compositores), coinciden en que se diferencian del resto de bandas porque son “cien por ciento profesionales”.

“También nos distinguimos del montón porque no nos desvivimos por ningún ídolo musical. Sólo somos chavalos entre 20 a 25 años, que quieren llegar lejos”, precisa la vocalista.

¿Pero bajo qué concepto filosófico?

“Bueno —interrumpe Cuadra— bajo un concepto de paz y abarcando todo lo que tiene que ver con nuestra vida en sociedad, con canciones que llamen a la reflexión y a una juventud sana, eso es lo que buscamos”.

¿Cómo se ven de aquí a cinco, ocho, diez años?

“Aparte de viejos, arrugados, con chavalos —dice Castrillo y continúa— nos vemos tocando música”.

Hay discos en mente…

“Claro, claro. Tenemos grabaciones caseras pero el disco, al menos en este año está en veremos porque no tenemos dinero y necesitamos urgentemente que nos apoyen, porque sólo una grabación por hora nos cuesta 300 dólares”.

¿La gran meta de Señales?

“Ser famosos para de paso apoyar a las bandas locales”, sostiene Castrillo.  

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